miércoles 23 de septiembre de 2009

CONTENIDO DE ESTE BLOG

LOS MISTERIOS DEL REINO DE LOS CIELOS
EN LAS PARÁBOLAS DEL SEÑOR JESUCRISTO

(01) El misterio del Reino de Dios.
(02) Capítulos del Reino.
(03) Sojuzgad la Tierra.
(04) La sal de la tierra.
(05) La Luz del mundo.
(06) Una ciudad asentada sobre un monte.
(07) El buen samaritano.
(08) El amigo importuno.
(09) El rico insensato.
(10) La puerta estrecha.
(11) El cimiento.
(12) El fruto.
(13) Obreros a la mies.
(14) La señal de Jonás.
(15) El Sembrador.
(16) El crecimiento de la semilla.
(17) El trigo y la cizaña.
(18) La semilla de mostaza.
(19) La levadura.
(20) El tesoro escondido.
(21) La perla de gran precio.
(22) La red.
(23) El escriba discipulado.
(24) La levadura de los fariseos, saduceos y herodianos.
(25) Los siervos vigilantes.
(26) El siervo fiel o infiel.
(27) Las cien ovejas.
(28) Las diez dracmas.
(29) El hijo pródigo.
(30) Los dos deudores.
(31) Los asientos reservados y los ágapes.
(32) Los convidados.
(33) Los obreros de la viña.
(34) La higuera estéril.
(35) El ecónomo inicuo.
(36) El deber del siervo.
(37) Los dos hijos.
(38) Los labradores malvados.
(39) La viuda y el juez injusto.
(40) El fariseo y el publicano.
(41) El mosquito y el camello.
(42) Lo de adentro y lo de afuera.
(43) Las diez mimas.
(44) La Vid verdadera.
(45) El redil y el Pastor.
(46) Como ladrón en la noche.
(47) Las diez vírgenes.
(48) Los talentos.
(49) El señor y sus siervos.
(50) La mujer que está de parto.

(1) EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS

El Reino en las parábolas 1
EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS

Administradores de los misterios de Dios
Hermanos, con la ayuda del Señor, vamos a iniciar una serie, si Dios lo permite así, continuarlo, sobre el misterio del reino de Dios, los misterios del reino de Dios, los misterios del reino de los cielos. Para hermanos que estuvieron en ocasiones anteriores donde tuvimos un inicio de este tema, les ruego que por favor tengan paciencia, porque hoy voy a repetir algunas cosas para los hermanos que no estuvieron y para los hermanos más nuevos.
Entonces, hermanos, quisiera que abriéramos inicialmente la palabra en el capítulo 4 de la primera epístola de Pablo a los Corintios. Quisiera llamarles la atención hacia algunas expresiones del apóstol Pablo por el Espíritu Santo que se refieren a algo muy específico que existe en la tierra en medio de la iglesia de parte de Dios. Dice 1 Corintios 4:1-2: “1Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. 2Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”. Hermanos, por estos versos y por su contexto, nos damos cuenta que existe algo que la Biblia lo llama aquí por Pablo, la administración apostólica de los misterios de Dios. Con algunos hermanos en la escuela de la obra, en la localidad de Barrios Unidos, hace doce años, compartimos una serie sobre esto, y ya hay varios hermanos que están transcribiendo esta serie, y algunos incluso, se dispusieron a cooperar también en la transcripción de otros capítulos que faltan; de manera que esa serie, si Dios lo permite, va a quedar a disposición de los hermanos. No vamos a entrar ahora en la consideración general de todos los misterios de Dios, sino específicamente en el que acabamos de mencionar al inicio, el misterio del reino de Dios, pero es necesario enmarcar el misterio del reino de Dios dentro del contexto general de la administración apostólica de los misterios de Dios.

Lo mismo es el misterio principal
Los misterios de Dios son mencionados en la Biblia con esa expresión clara, y cada uno de ellos debe ser administrado a la iglesia; cada uno de nosotros debe recibir la administración de cada uno de estos misterios. Dios por su gracia nos haga dignos de estas cosas. Esos misterios aparecen en la Biblia, primeramente, como el misterio de Dios mismo. Apocalipsis 10:7 dice que en los días de la voz del séptimo ángel, se consumará el misterio de Dios; se refiere a un ángel del cielo, los de las siete trompetas; lo digo a propósito porque algunos han dicho que esos ángeles son ciertos personajes humanos, no son ángeles de Dios, celestiales. “En los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” (Ap. 10:7). De manera que lo que los siervos y profetas de Dios estuvieron tratando, era acerca del misterio de Dios mismo. Dios mismo es el misterio principal; todos los demás misterios son misterios subsidiarios, todos los demás sirven para ayudar a conocer a Dios mismo, pues todo trata y revela a Dios. Entonces por eso en la Biblia se habla en singular y en plural del misterio y los misterios de Dios. En singular, como lo hemos mencionado en Apocalipsis 10:7, el misterio de Dios será consumado; es decir, la consumación de todos los misterios es mostrar claramente a Dios y compartir a Dios; Dios quiere revelarse plenamente y darse plenamente, entonces por eso todas las cosas tienen que ver con Dios. No hay nada que exista que no tenga que ver con Dios y que no tenga que mostrar algo de Dios; por eso Dios es el centro de todas las cosas. Él es el alfa, la omega, el camino, el sustento, la última realidad que le da realización a todo; pero también como hemos leído aquí en 1 Corintios 4, la Palabra ya no habla sólo en singular, sino en plural, de los misterios de Dios; quiere decir que el misterio de Dios al consumarse tiene varios capítulos o varias partes, y por eso el misterio de Dios en singular puede hablarse en plural: los misterios de Dios, es decir que el misterio de Dios tiene capítulos, tiene partes.

Panorámica de los misterios de Dios
La Biblia nos habla en primer lugar del misterio de Dios: Cristo, lo dice en Colosenses 2:2. Reina Valera tradujo de una manera parafraseada: El misterio de Dios el Padre y de Cristo, pero en el griego lo dice más simplificado: El misterio de Dios, Cristo; como quien dice, Dios es conocido por medio de Jesucristo; por eso el Señor Jesús dijo: Padre, les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún; y esa es la vida eterna, que conozcamos al único Dios verdadero y a Jesucristo a quien Él ha enviado (cfr. Juan 17:3,26). Entonces por eso se habla en plural también, los misterios de Dios, el misterio de Dios, Cristo. La Palabra de Dios nos habla primeramente de Dios mismo, y quien revela perfectamente el ser de Dios, el carácter de Dios, es el propio Hijo de Dios, el Señor Jesús; esa es su función principal, revelar a Dios; todo lo que Él hace es por causa de lo que Él es; lo que Él hace se basa en lo que Él es; por lo que Él es, hace lo que hace.
La Palabra de Dios también nos habla del misterio de la voluntad de Dios. Dice en Efesios 1:9 que se nos ha dado a conocer el misterio de Su voluntad. Significa que Dios no sólo revela lo que Él es, sino también lo que Él quiere, Su propósito eterno, Sus objetivos, y lógicamente que para ayudar a esos objetivos se necesita todo un programa, unos pasos que Dios mismo da, el Hijo da, el Espíritu da, el pueblo de Dios da, y la creación pasa por ahí; de manera que existe un arreglo administrativo de Dios, y ese arreglo administrativo es lo que se llama en la Biblia: El misterio de la economía divina. Estamos solamente recordando esos capítulos de los misterios de Dios. El misterio de Dios, Cristo; el misterio de la voluntad divina; el misterio de la economía divina. Economía es una palabra que está en el griego y que ha sido traducida como administración, dispensación, mayordomía, comisión, edificación, pero la palabra en el griego es oikonomía, o sea, oiko, casa, nomos, norma, la ley de la casa, la norma del hogar, la administración del reino de Dios. Si hay una economía de Dios y un plan de Dios, existe un ecónomo de Dios primero, un ungido que es el que va a llevar adelante el programa de Dios; por eso se habla también en la Biblia del misterio de la piedad (cfr. 1 Timoteo 3:16), que nos habla que Dios fue manifestado en carne (ahí estaba el Señor Jesús), justificado en Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo y recibido arriba en gloria; ese es el misterio de la piedad. La palabra “piedad”, quiere decir, semejanza a Dios. ¿Cuál es el misterio de la piedad? El misterio de la semejanza a Dios, o sea, de la expresión de Dios, la encarnación, la vida divina expresada en una vida humana; ese es el ecónomo de Dios, el Cristo de Dios, el ungido para llevar adelante el programa de Dios. El misterio de Dios, Cristo; el misterio de la voluntad divina; el misterio de la economía divina y el misterio de la piedad.
Como existe el misterio de la piedad, existe también el misterio del evangelio (cfr. Efesios 6:19). En Efesios capítulo 6, el apóstol pedía que orásemos para que le fuese dada palabra para anunciar con denuedo el misterio del evangelio, que consiste en lo que hizo el Señor por nosotros; el evangelio es acerca del Hijo de Dios, acerca de Su muerte expiatoria, de Su resurrección, ese es el principio del evangelio; si existe el Cristo, existe la obra de Cristo y el anuncio de lo que Él hizo; el misterio del evangelio, allí tiene que ver con todo lo que fue hecho en la cruz, en la resurrección, en la ascensión, en la intercesión, en el envío del Espíritu, etc.
La Palabra también, en conformidad con el misterio del evangelio, nos habla del misterio de la fe. Pablo escribiendo a Timoteo, le menciona ese misterio y dice que así como los ancianos, también los diáconos tienen que guardar con limpia conciencia el misterio de la fe (cfr. 1 Timoteo 3:9); es decir que todo lo que el Señor es y todo lo que el Señor ha hecho, pasa a ser nuestro por medio de la fe, es decir, es por medio de la fe que nos apropiamos de lo que el Señor nos da y de lo que el Señor hizo por nosotros. Entonces el misterio de la fe es el misterio subsiguiente al misterio del evangelio. Cuando ya ha habido la fe, ha habido el evangelio, entonces ahora si hay iglesia.
Ahora viene, el misterio de Cristo, la iglesia, como habla Efesios capítulo 3. Si no hubiera Dios, ni Cristo, ni salvación, no habría iglesia; el misterio de Cristo, la iglesia, el cuerpo de Cristo, se edifica sobre los misterios anteriores. El misterio de Cristo, la iglesia, fue anticipado y tipificado por Dios a través de otro misterio, que es el misterio del matrimonio. “Grande es este misterio; mas yo digo esto por causa de Cristo y de la iglesia”(Ef. 5:32). Vemos que Dios utiliza el matrimonio para ayudarnos a entender el misterio de Cristo, la iglesia, entonces esos dos misterios están íntimamente relacionados, pero el misterio de Cristo y la iglesia es la base del misterio del matrimonio, que es lo que ayuda a las familias a entenderse; porque las familias no existen en sí mismas, ni para sí mismas, sino por causa de Dios, por causa del propósito de Dios; si las familias conocemos del misterio de Cristo y la iglesia y el misterio del matrimonio, vamos a tener una mejor clase de vida familiar, con la ayuda del Señor.
La Palabra de Dios no habla solamente de la iglesia en el sentido místico, sino el sentido práctico y de la obra; por eso en la Biblia se habla también del misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros de oro, como dice Apocalipsis 1:20, cuando el Señor Jesús se apareció al apóstol Juan en Patmos, teniendo siete estrellas en su diestra, en medio de siete candeleros, y le explicó: las siete estrellas que has visto en tu diestra, son los ángeles de las siete iglesias; los siete candeleros, son las siete iglesias. Dios no solamente habló de la iglesia en el sentido místico, sino también en el sentido profético, en el sentido práctico, en el sentido arquetípico, y por eso se habla del misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros de oro que están en Apocalipsis, para ser administrados también a la iglesia.
Pero no solamente Dios lleva a cabo su economía divina tratando con la iglesia. Antes de venir la Iglesia y hacia el fin de la historia de la Iglesia en la tierra, Dios le dio un lugar por causa de Abraham, a Israel su pueblo; entonces Romanos 11 nos habla del misterio de Israel, de su endurecimiento parcial, de la plenitud de los gentiles, de su futura readmisión o restauración, cual es el lugar de Israel en el propósito de Dios; de eso también nos habla la Biblia, y no solamente nos habla de Israel, sino que nos habla también de otras naciones; por eso cuando por ejemplo, en el libro de Daniel, aparecen algunos sueños tanto de Nabucodonosor como de Daniel y algunas profecías y visiones, el profeta Daniel se refiere a ellas como misterios; el Dios que revela los misterios, ha mostrado a Daniel esos misterios; lo que era esa estatua de Nabucodonosor, cabeza de oro, brazos de plata, vientre y muslos de bronce, piernas de hierro, pies de hierro mezclado con barro y la piedra que viene y derriba la estatua y se hace un gran monte, y las demás visiones así semejantes a éstas; así como hay el misterio de Israel, también hay el misterio de las naciones (cfr. Daniel 2:18,28).
Ahí entraría el misterio del reino de Dios; ésta sería la hora de ver el misterio del reino de Dios; pero como ese misterio del reino de Dios tiene relación con el mundo, existe una serie de misterios por el lado negativo, así como hay misterios por el lado positivo que revelan quién es Dios, quién es Cristo, quién es la iglesia, quién es Israel, también existe lo que en la Biblia se llama: el misterio de iniquidad, donde Dios muestra la intención de Satanás y su obra a lo largo de los siglos y su final.
El misterio de Babilonia; así como hay un misterio de la piedad, lo contrasta el misterio de la iniquidad; así como hay el misterio de Cristo, la iglesia y los siete candeleros, es contrastado por el misterio de Babilonia y por el misterio de la mujer y de la bestia que la trae (cfr. Apocalipsis 17:7), la cual tiene siete cabezas y diez cuernos; ese es otro misterio que contrasta con el misterio del reino de Dios; esos son otros reinos, los reinos de este mundo.
Por el lado de la iglesia existe también el misterio de la sabiduría divina (cfr. 1 Corintios 2:7) concedida a la Iglesia para su gloria, predestinada para gloria de la Iglesia, misterio de la sabiduría divina, oculta. Los misterios que hablan los miembros de la iglesia en otras lenguas, a veces sin que su entendimiento los capte, pero en íntima relación con el Espíritu de Dios y según el propósito y voluntad de Dios; y existe un misterio que termina la consumación, porque ustedes saben, como vimos en Apocalipsis, que en los días de la voz del séptimo ángel, el misterio de Dios será consumado y el séptimo ángel es el que toca la séptima trompeta, y la séptima trompeta es la final trompeta, entonces existe el misterio de la final trompeta. “51He ahí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos (hablando ese “todos” de los creyentes cristianos) seremos transformados, 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos (en Cristo) serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”. Ese es el misterio de la final trompeta. En el contexto de esos misterios, ustedes ven el lugar del misterio del reino de Dios.

El misterio del reino de Dios
Entonces vamos a ver el versículo donde se hace la expresión, el misterio del reino de Dios; y podemos empezar en el capítulo 4 del evangelio de Marcos. Hasta aquí fue un preámbulo, mostrando la ubicación del misterio del reino de Dios, en el contexto de los misterios de Dios. Ahora, Dios mediante, tenemos que detenernos, obviamente, en el misterio del reino de Dios, que es el objetivo de esta serie. Entonces vamos a Marcos 4:10-12: “10Cuando estuvo solo (eso es después de que el Señor Jesús había dicho la parábola del sembrador), los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados”. Aquí Marcos hace mención claramente del misterio del reino de Dios, y el Señor usó esta expresión después de haber dicho una parábola que los apóstoles al principio no entendieron, y entonces Él dijo que iba a hablar del misterio del reino de Dios.
Él dice: A vosotros os es dado saber; es decir, a los discípulos; ese vosotros, son los hijos de Dios, los creyentes; a ellos os es dado saber el misterio del reino de Dios; pero para los de afuera, para ellos no es, por causa de lo que ellos son. De todas maneras el Señor lo dice en parábola para que lo capten solamente los que lo deben captar y para que los otros aun oyéndolo, no lo entiendan, aun viéndolo, no lo perciban.
Ahora quiero decirles algunas cosas más respecto de lo que acaba de decir Marcos aquí. Acordémonos que Marcos es uno de los varios testigos de la enseñanza del Señor Jesús; incluso creo que el propio Marcos, siendo joven, vivió la vida del Señor Jesús; es posible que aquel joven al final del evangelio de Marcos que no se sabe quién es, y si Marcos contó eso, por eso muchos sospechamos que puede tratarse del mismo Marcos; porque ¿por qué va a contar una anécdota así de que cuando estaban allá en el monte de los Olivos y llegaron los soldados con aquellos hombres para prender al Señor, trataron de prender a Marcos y él se zafó y se quedaron con la túnica? incluso él se quedó desnudo y huyó; yo pienso que esa es como la firma de Marcos, seguramente él era uno de éstos. Vemos que en la casa de Marcos, de su madre María, se reunía la iglesia; los apóstoles se reunían allá, y entonces lo más probable es que este Marcos sea un testigo ocular del Señor; pero lo que sí es seguro es que fue un intérprete y compañero del apóstol Pedro, y Pedro sí fue un discípulo directo del Señor, y Pedro dice que él con mucha diligencia procuraría que nosotros nunca olvidáramos las cosas que él nos enseñó; él escribió dos cartas, pero en la iglesia primitiva, por noticias de Papías de Hierápolis, que fue un discípulo del Señor hecho por el apóstol Juan, Papías dijo que Marcos había escrito lo que Pedro enseñaba acerca de Jesús; o sea que Pedro, que quería que nos acordáramos siempre de las cosas, permitió que Marcos escribiera; entonces algunos han dicho que realmente el evangelio de Marcos es como si fuera de Pedro, pero fue escrito por Marcos, pero en base a lo que Pedro enseñaba.
Si ustedes ven muchas frases del evangelio de Marcos son de un testigo ocular, porque inclusive cuenta qué clase de expresión tenía la persona, qué clase de expresión tenía el Señor Jesús; dice que mirándolo, lo amó; entonces quiere decir que vio la cara del Señor e interpretó; es decir, era un testigo ocular, y muchas otras frases revelan un testigo ocular; o sea que realmente ese testigo ocular era Pedro, pero Marcos fue quien lo escribió. Pero, como les decía, Marcos es un testigo.
Otro que también escribió sobre este acontecimiento, sobre esta misma conversación, esta misma ocasión, fue Mateo, y también otro que investigó desde el principio diligentemente, fue Lucas. Entonces Mateo, Marcos y Lucas nos hablaron de esto. Ustedes saben que el arca tenía que ser llevada por cuatro levitas, es una figura del cuádruple testimonio apostólico acerca del Señor Jesús; el Señor Jesús es como decir, el arca; Mateo, Marcos, Lucas y Juan son como los cuatro levitas llevando el arca, porque el Señor dijo: Por boca de dos o tres testigos, conste toda palabra (cfr. Mateo 18:16), entonces un mismo hecho es contado desde el ángulo de Marcos, desde el ángulo de Mateo, desde el ángulo de Lucas, desde el ángulo de Juan; el mismo acontecimiento es contado desde cuatro ángulos; a veces con palabras parecidas, a veces con palabras diferentes, a veces alguno le añade unos detalles que el otro calla, porque no se trata de ellos ponerse de acuerdo, sino que cada uno tuvo la libertad y la unción del Espíritu y la inspiración para registrar el aspecto que ellos (cada uno) han captado.

La variedad en la unidad
A veces puede que el Señor Jesús, y es lo más normal, hablaría muchas palabras, pero la síntesis de sus palabras, quizá en algunas frases de Él mismo es recordada por los apóstoles. Por ejemplo, dice Marcos que el Señor Jesús iba por Galilea predicando el evangelio del reino y diciendo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado, el tiempo se ha cumplido; lo más seguro es que cuando Jesús iba por Galilea predicando esas palabras, Él no solamente decía esas dos frases, arrepentíos porque el tiempo se ha acercado y el reino de los cielos se ha acercado, el tiempo se ha cumplido; seguramente esas frases las dijo Él, pero Él seguramente dijo muchas otras frases, y también esas que resumían el contenido principal de su mensaje; entonces cuando Marcos escribe, él no está diciendo todo lo que dijo el Señor, pero está diciendo la esencia de lo que dijo, y posiblemente esa esencia con las propias palabras del Señor Jesús. Esto lo digo muy a propósito por lo siguiente: Cuando tú comparas (y durante estos estudios vamos a tener que hacer muchas de estas comparaciones, por eso empiezo por acá) una anécdota del Señor Jesús contada por Marcos y contada por Mateo, por Lucas o por Juan, tú te das cuenta de que en muchas cosas coinciden y que en otras cosas varían; las variaciones no son discrepancias, simplemente son otros detalles que uno se acordó y el otro no. Por ejemplo, digamos que a la salida alguien viene y le pregunta a Betty: Betty, ¿de qué se trató la reunión de hoy?, entonces ella lo dice con sus palabras: luego le pregunta a Marlene: Marlene, ¿de qué se trató la reunión de hoy? y ella dice lo mismo, pero con las palabras de ella; y luego le pregunta a Clarita: Clarita, ¿de qué se trato la reunión de hoy? Y entonces Clarita dice, y así todas ellas van a hablar de la misma cosa que sucedió hoy, sin embargo, cada una la va a decir con sus propias palabras. Puede ser que algunas palabras coincidan, puede ser que coincida la frase: Bueno, hoy estudiamos el misterio del reino de Dios, y cada una lo explica con sus palabras, pero cuando se compara uno con el otro, nos damos cuenta que aunque son palabras diferentes, que quizá alguna mencionó algo que otra no mencionó, porque ella tiene especial sensibilidad para esto, pero en cambio la otra para lo otro; entonces hay unas pequeñas variaciones que sirven para complementar. Esto le da mucho valor a los evangelios, porque si los apóstoles se hubieran puesto de acuerdo: Bueno, vamos a escribir todos igualito, eso le quitaría más credibilidad; pero que cada uno hable de lo mismo, a veces con palabras iguales, a veces con pequeñas variaciones, eso le da mayor credibilidad histórica.

Una integración de los textos
Otra cosa más quiero decirles: además de esas pequeñas variaciones, puede ser que esas variaciones no dependan solamente de la interpretación de cada uno, sino que uno de ellos recordó, en todo lo que Él dijo, una frase de una manera, otro recordó otra frase parecida; porque cuando nosotros hablamos estamos hablando un asunto, pero decimos ese asunto dando vueltas alrededor de él de varias maneras, volvemos a decir lo mismo con otras palabras y es posible que alguno se recuerde unas palabras y el otro se recuerde las otras; de manera que cuando parece que eran palabras distintas, no es que sean distintas, sino que todas son verdaderas pero unas son recordadas por unos, otras son recordadas por otros; de manera que tenemos la esencia del mensaje y lo más probable también, porque son inspiradas por el Espíritu Santo; porque Jesús dijo que les recordaría todo lo que Él había dicho; entonces podemos confiar que esas discrepancias aparentes que no son discrepancias, sino que son variantes del testimonio, son dirigidas por el Espíritu Santo para enriquecer los detalles. Por eso yo me propuse hacer una especie de unión de lo que ellos dijeron; es decir, imagínense que yo fuera un juez que estoy oyendo al testigo Marcos; el testigo Marcos cuenta así y el testigo Mateo lo cuenta así, y el testigo Lucas lo cuenta así; cuando junto los tres testimonios, hay algo que cuenta Mateo que no cuenta Lucas y que no cuenta Marcos, entonces eso agranda, y hay algo que cuenta Lucas que no cuenta Mateo y algo que cuenta Marcos que no cuenta Lucas ni Mateo, entonces al juntarlo todo, tú tienes una visión mucho más grande; así que si Germán le pregunta a Marlene, ¿qué tal fue la reunión? Se lo pregunta también a Betty y se lo pregunta también a Clarita y a cada uno de nosotros, va a tener más claro, porque cosas que no dijo Marlene, dijo Betty y cosas que no dijo Betty ni Marlene, dijo Clarita; entonces así tenemos mucho más claro el asunto.
¿Qué, pues, hice yo y qué pienso hacer con la ayuda del Señor? integrar el testimonio de Marcos, completarlo con el de Mateo y completarlo con el de Lucas, para que al tener todo junto, veamos mucho más grande las cosas. Hemos leído lo que decía Marcos, pero si ustedes se dan cuenta lo que decía Marcos, aparece también en Mateo 13 y en Lucas 8, de manera que para no tomarles mucho tiempo a ustedes, yo ya me tomé el tiempo en privado en casa, y yo ya junté los tres testimonios. Ya hemos leído lo que dijo Marcos, ahora vamos a oírlo del testimonio integrado de los tres, es decir, juntando Marcos, Mateo y Lucas. Oigan cómo se aclaran las palabras en aquella ocasión; sólo leí Marcos para que nos sirva de punto de referencia, pero ahora juntándole lo que añadió Mateo y lo que añadió Lucas sobre lo que dijo Marcos, incluso lo mismo que dijo él, miren como quedó, pongan atención:
Cuando estuvo solo, entonces acercándose los discípulos suyos, los que estaban cerca de Él, con los doce, le preguntaron sobre la parábola diciendo: ¿Qué significa esta parábola? Y le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? y Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios, conocer los misterios del reino de Dios, saber los misterios del reino de los cielos, pero a los otros, a los que están fuera, a ellos no les es dado, sino por parábolas todas las cosas; porque a cualquiera que tiene se le dará y tendrá más, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado; por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo, no oyen ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías que dijo: De oído oiréis y no entenderéis, y viendo veréis y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos para que viendo, vean y no perciban, no vean con los ojos, y oyendo no oigan con los oídos y con el corazón no entiendan, ni se conviertan, ni yo los sane, para que no se conviertan ni le sean perdonados los pecados. Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen; porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron y oír lo que oís y no lo oyeron; y les dijo: No sabéis esta parábola, ¿cómo pues, entenderéis todas las parábolas?

Un serio interrogante
Entonces, ¿se dan cuenta que quedó muchísimo más completo juntando todos los detalles de todos? Por eso cuando sea posible hacerlo, lo vamos a seguir haciendo. Quería llamarles la atención, primero porque escuché alguna exclamación cuando leímos: para que no se conviertan y no le sean perdonados los pecados. Cuando tú lo tomas separado, parece como que Dios no quiere que sean salvos, pero no es así; la Palabra revela que Dios quiere que todos sean salvos, y la Palabra revela que Dios quiere que todos vengan al arrepentimiento, y Dios no quiere que ninguno perezca; cuando tú juntas todo, ahí te das cuenta la razón de esa frase. Si tomas la frase aislada, sin el contexto general de la conversación según los testigos que estuvieron, la clave está aquí en el verso donde dice: porque. ¿Por qué veréis y no entenderéis? ¿Por qué oiréis y no comprenderéis? ¿Por qué viendo no percibirán? ¿Por qué no se convertirán, ni serán sanos, ni serán salvos, ni serán perdonados? ¿Por qué? dice: porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente. La culpa está en el pueblo, no está en Dios, está en el pueblo; su corazón se ha engrosado, con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos para que viendo, vean y no perciban, no vean con los ojos, y oyendo oigan con los oídos y con el corazón no entiendan, ni se conviertan; es decir, el pueblo mismo es el responsable de no querer oír, de no querer ver y de no querer poner atención a lo que los salvaría. Entonces el Señor, que es justo, también es misericordioso, también es gracioso, y por su justicia, deja a los ciegos en ceguera. Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (Cfr. Mateo 25:29); el que tiene, lo tiene porque recibió del Señor, porque nada tenemos sin recibirlo del Señor; entonces si alguien recibió algo del Señor, sobre la base de lo que recibió está capacitado por la gracia para recibir más, pero quien no quiso recibir, no puede recibir, y si no se recibe, no se puede salvar; y si se pierde, es justamente; pero a quien Dios le tiene misericordia, le abre el corazón, esa es la gracia de Dios. La gracia de Dios fue dada a todos los hombres, pero es resistida por los que no quieren.

Tres expresiones inspiradas
Entonces, hermanos, ya después de esa explicación, quiero llamarles la atención ahora a la parte donde leí en tres frases. Marcos dice así: El misterio del reino de Dios. Donde dice: a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios, Marcos lo dice en singular, el misterio del reino de Dios. Lucas lo dice en plural. Lucas dice: conocer los misterios del reino de Dios, o sea, lo dice en plural, los misterios del reino de Dios, y Mateo lo dice en plural así: saber el misterio del reino de los cielos. Entonces son tres expresiones; lo más probable, puesto que esto fue inspirado por el Espíritu Santo, es que en la gran conversación del Señor, Él habló de las tres maneras, pero entonces Marcos registró una frase: El misterio del reino de Dios; Lucas lo registro en plural: Los misterios del reino de Dios y Mateo lo registró: los misterios del reino de los cielos. Todas esas tres expresiones son inspiradas por el Espíritu Santo; por lo tanto, son complementarias y una ayuda a explicar la otra.
Por ejemplo, si le preguntan a Marlene: Marlene, ¿de qué habló el hermano hoy? Habló del misterio del reino de Dios. Betty, ¿de qué habló el hermano? Habló de los misterios del reino de Dios. Clarita, ¿de qué habló el hermano? Habló de los misterios del reino de los cielos, ¿será que están mintiendo? Yo mencioné las tres cosas, pero ella recuerda una, ella recuerda la otra, ella recuerda la otra, pero las tres fueron dichas. Entonces Marcos dice: a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; esa fue la frase que pegó Marcos; Lucas pegó esta frase: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, ya lo dijo en plural, y Mateo pegó otra frase, acuérdense que Mateo estaba ahí presente, y no sólo Mateo, porque estaban los doce y otros más, puede ser que hasta el propio Marcos estuviera ahí y el propio Mateo. Mateo con toda certeza estaba ahí porque él era de los doce, y él dijo: los misterios del reino de los cielos. El único que registra esa expresión del Señor Jesús en el Nuevo Testamento es Mateo: los misterios del reino de los cielos; es una expresión típica del Señor Jesús que sólo registra Mateo. Marcos registra la expresión singular: el reino de Dios. Lucas registra la expresión plural: los misterios del reino de Dios.

Misterios: Diferentes capítulos del misterio de Dios
Sólo Mateo habla de los misterios del reino de los cielos; el reino de los cielos es semejante a...; el reino de los cielos es semejante a....., otra parábola; o sea que las parábolas del reino de los cielos están registradas por Mateo; pero también hay parábolas registradas por Lucas y por Marcos; si creemos, yo creo de todo corazón que las tres expresiones son inspiradas por el Espíritu Santo, que provienen de la boca del Señor Jesús y del sentido de lo que Él estaba hablando que ellos resumen; entonces debe haber tenido alguna razón el Espíritu Santo para poner las tres expresiones diferentes. ¿Por qué habla del misterio del reino de Dios y de los misterios del reino de Dios? Sucede lo mismo que con lo que estábamos hablando al principio; hay pasajes que hablan del misterio de Dios y pasajes que hablan de los misterios de Dios, o sea que los misterios de Dios, son los diferentes capítulos del misterio de Dios; y asimismo, los misterios del reino de Dios, son los diferentes capítulos del misterio del reino de Dios. La expresión: el reino de Dios es una expresión muy amplia, es una expresión muy general, es una expresión que va de eternidad a eternidad, porque Dios reina eternamente; siempre ha reinado desde el principio, está reinando y siempre eternamente reinará; por lo tanto, la expresión: el reino de Dios, es una expresión más general que abarca el reino de Dios desde el principio hasta el fin y de eternidad a eternidad.

Las etapas del reino de Dios
Pero en la historia del reino de Dios ha habido etapas; el reino de Dios ha sido de una cierta manera antes de la creación; de una cierta manera durante la creación; de una cierta manera antes de la caída de los ángeles; de una cierta manera antes de la caída del hombre; de una cierta manera después de la caída de los ángeles y del hombre; de una cierta manera durante la elección de Abraham, durante la llamada del pueblo de Israel, después durante la cercanía de la venida del Señor Jesús; la venida de Juan Bautista; la venida del Señor Jesús; después la venida del Espíritu Santo; después el período de la historia de la iglesia; después la segunda venida de Cristo; el tribunal de Cristo; el milenio; después la rebelión después del milenio; después el cielo nuevo, la tierra nueva, la Nueva Jerusalén y la eternidad futura. Todos esos son capítulos diferentes del reino de Dios; por lo tanto, el misterio del reino de Dios está compuesto de varios capítulos, y por eso se puede hablar también en futuro, los misterios del reino de Dios. Por medio de Marcos, el Espíritu Santo nos está mostrando el panorama completo, y por medio de Lucas, el mismo Espíritu Santo nos está mostrando los distintos capítulos de ese panorama; por lo tanto, el misterio del reino de Dios está compuesto de los misterios del reino de Dios; pero de entre los misterios del reino de Dios, hay algunos específicos del reino de los cielos; por ejemplo, existiendo el reino de Dios en Israel, viene Juan el Bautista y dice: el reino de los cielos se ha acercado; y después viene el Señor Jesús de la misma manera: el reino de los cielos se ha acercado; y un poquito más adelante: el reino de los cielos entre vosotros está (Cfr. Mateo 3:2; 4:17; 10:7). ¿Qué quiere decir esto? que si el reino de los cielos se estaba acercando, quiere decir que no estaba durante Juan el Bautista, ni antes de Juan el Bautista, estaba el reino de Dios.

Los misterios del reino de los cielos
El reino de Dios es de eternidad a eternidad, pero el reino de los cielos que se acercaba con Juan, que se inauguraba con el Señor Jesús, que continúa con la iglesia, que se cumple en el milenio, esos capítulos, el de la venida del Señor, de la historia de la iglesia y del milenio son una porción de los capítulos, no son todos los capítulos. Todos los capítulos son el reino de Dios, el misterio del reino de Dios, todos los capítulos son el misterio del reino de Dios, pero de entre todos los misterios del reino de Dios, aquellos que se refieren a la cercanía que anunciaba Juan, que anunciaba Jesús, que introdujo el Señor Jesús y que Jesús enseñó en las parábolas y que está explicado en las parábolas, cuando tú resumes todas las parábolas donde se habla del reino de los cielos, te das cuenta que se refieren al período de la Iglesia y al período del milenio; entonces el período de la Iglesia y el período del milenio son los capítulos del misterio del reino de los cielos.
Los misterios del reino de los cielos son una porción menor de los misterios del reino de Dios; los misterios del reino de los cielos pertenecen a los misterios del reino de Dios, sólo que los misterios del reino de Dios son mucho más que los misterios del reino de los cielos; los misterios del reino de los cielos se restringen al período donde la palabra los cita, en cambio los misterios del reino de Dios son generales, y todos ellos juntos son el misterio del reino de Dios; entonces por eso le agradezco mucho al Espíritu Santo que haya hablado de las tres maneras, que haya recordado las tres expresiones del Señor Jesús: el misterio del reino de Dios. los misterios del reino de Dios y los misterios del reino de los cielos. Tú no vas a encontrar la expresión: los misterios del reino de los cielos, ni en Lucas, ni en Juan, ni en Marcos, sólo en Mateo.
Entonces vamos al pasaje de Mateo donde esto se hace mucho más claro. Vamos a Mateo 21:43, y este pasaje les va a ayudar a entender lo que estamos diciendo. Voy a leerlo desde el versículo 42 para tener un contexto un poco más amplio: “42Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43Por tanto os digo...” Noten que el que está hablando es Mateo, donde Mateo por el Espíritu Santo habla del misterio del reino de los cielos; sin embargo, aquí Mateo fue cuidadoso; aquí Mateo no dijo: el reino de los cielos, porque Jesús no dijo así. Mateo está registrando lo que Jesús dijo: “43Por tanto os digo, que el reino de Dios (no dice el reino de los cielos, sino el reino de Dios) será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”. Quiere decir que Israel tenía una porción del reino de Dios, pero vino Juan el Bautista y dijo: El reino de los cielos se ha acercado, pero Israel ya tenía una porción del reino de Dios, pero no era el reino de los cielos, porque el reino de los cielos se ha acercado, pero no era todavía.

Las dos partes del reino de los cielos
Entonces cuando vino el Señor Jesús dijo: El reino de los cielos entre vosotros está, el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró semilla en el campo, y empieza a hablar de la evangelización y del fruto en la historia de la Iglesia; se está hablando del reino de los cielos, no está hablando por allá del cielo, de las nubes, tocando arpas, no; el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en el campo y la semilla creció y el reino de los cielos es semejante a.... y vino el diablo y sembró cizaña entre el trigo y está la parábola del sembrador. ¿De qué habla la parábola del sembrador? ¿Del cielo? No, habla de la evangelización, habla del fruto en la Iglesia y de la resistencia del mundo; de peces buenos y de peces malos; o sea, el reino de los cielos se refiere a la Iglesia y a la siega que es la venida del Señor y el establecimiento del milenio.
Entonces, el reino de los cielos es un capítulo del reino de Dios que tiene dos partes: la parte de la Iglesia y la parte del milenio; pero los misterios del reino de Dios son más que los misterios del reino de los cielos, aunque los misterios del reino de los cielos son parte de los misterios del reino de Dios, y todo, el misterio del reino de Dios. Mateo nos está diciendo acá que ellos ya tenían el reino de Dios; el reino de Dios será quitado a vosotros, quiere decir que ya lo tenían ellos, pero al mismo tiempo está anunciando que será dado a otro pueblo. y ese otro pueblo ¿es quién? la Iglesia, pero no es definitivo, sino que el endurecimiento de Israel fue parcial; pero después de que haya entrado la plenitud de los gentiles, o sea, todos los que habían de salvarse de todo pueblo, lengua, tribu y nación, entonces todo Israel, es decir, la nación de Israel, no todo israelita, sino la nación como nación, incluyendo todas las tribus, con excepción de Dan, a quien reemplaza José que tiene una doble porción de ellos, entonces volverían otra vez, Israel volvería a ser admitido, o sea, restaurado.
Ese es otro capítulo del reino; la restauración futura de Israel es otro capítulo; el período de la Iglesia es otro capítulo, el milenio es otro capítulo, el juicio del trono blanco es otro capítulo; y antes del reino de los cielos que anunciaba Juan que estaba cerca y anunciaba Jesús que estaba cerca y luego que estaba ya entre ellos, antes había estado el reino de Dios; entonces quiero que veamos algunos versos, hay tantos que llené aquí varias páginas, pero no les puedo leer todo esto; tuve que escoger algunos que sirvan para identificar estas cosas.

El reino de Dios de eternidad a eternidad
Vamos entonces a ver lo relativo al reino de Dios en la eternidad. Les ruego que vengan conmigo al Salmo 103:19, para que veamos lo que les estaba diciendo que el reino de Dios en general, abarca de eternidad a eternidad y desde el principio hasta el fin. Salmo 103:19, este es el Espíritu de Cristo hablando por David. Dice de la siguiente manera: “Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos”. Entonces fíjense: cuando Jehová estableció su trono en los cielos, porque el trono es una creación de Dios, Él es eterno, y cuando Él creó y empezó a hacer su reino en la creación, entonces estableció, hay un comienzo en las cosas, estableció su trono en los cielos y domina. Ese es el reino de Dios de eternidad a eternidad, el que domina sobre todos; aquí vemos que el reino de Dios es absoluto. Dios siempre ha reinado sobre todo; Él hace lo que quiere, Él es absoluto de eternidad a eternidad.
Veamos en el Salmo 145:13 una expresión complementaria que también el Espíritu de Cristo dice por David; aquí está hablando David, y si quieren, para tener el contexto, leámoslo desde el verso 10: “10Te alaben, oh Jehová, todas tus obras (miren la generalidad), “y tus santos te bendigan. 11La gloria de tu reino digan (entonces aquí está hablando del reino de Dios), y hablen de tu poder, 12para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su reino. 13Tu reino es reino de todos los siglos, y su señorío en todas las generaciones”. Aquí estamos viendo el reino de Dios en general, de eternidad a eternidad; es el reino de Dios en general.

El reino eterno de Dios en Daniel
Vamos a Daniel en la porción que Daniel registra de Nabucodonosor. Ustedes saben que el propio Nabucodonosor escribió un testimonio, y Daniel incrustó en su libro el testimonio de Nabucodonosor; si ustedes leen el capítulo 4 desde el verso 1, dice: “1Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 2Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo”. Entonces ¿quién está hablando aquí? El propio Nabucodonosor; allí él cuenta cómo él se había engrandecido, y por eso Dios tuvo que castigarlo, y se volvió una especie de bruto porque andaba comiendo pasto como los bueyes, dormía como si fuera una vaca, un caballo, un burro; el gran rey era peor que un animal, pero luego Dios le volvió la razón, lo volvió a la normalidad, y fue entonces cuando reconoció la grandeza de Dios y ahí escribió este testimonio que el profeta Daniel incluyó aquí. Esa enseñanza que Dios le dio a Nabucodonosor y que él humilde ante Dios la escribió a todos los pueblos para glorificar a Dios, entre esas palabras en el verso 17 dice lo siguiente; aquí está contando el sueño que tuvo Nabucodonosor donde el castigo que él iba a recibir por exaltarse, le fue anunciado; porque el castigo le fue anunciado en un sueño, y en ese sueño él vio a los vigilantes, o sea, otra manera de decir los ángeles de la guarda, vigilantes; entonces dice el verso 17. Lo leo desde el 16 para que vean el contexto: “16Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos”. Fueron los siete años que Nabucodonosor estuvo como si fuera una bestia. siete largos años; y dice: “17La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución (¿para qué? ¿para qué pasa eso con Nabucodonosor? porque está escrito aquí), para que conozcan los vivientes (aquí estamos nosotros entre ellos) que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quién él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres”.

Dios coloca en el gobierno al que Él quiere
No era porque Nabucodonosor era grande, no; él era como un bruto, pero Dios a ese bruto lo hizo rey para que no se exalte el rey; es Dios el que pone a los que él quiere, a los más bajos los pone, pero no porque sean grande; el único grande es Dios, los demás somos todos bajos; entonces aquí dice: “el Altísimo gobierna el reino de los hombres”. ¿Quiénes están hablando aquí? Los vigilantes; ellos son los que hablan.
Luego pasamos al versículo 25. Ahora vino Daniel y le interpretó ese sueño donde los vigilantes le hablaban a Nabucodonosor antes de enloquecerse, y ahora Daniel lo interpreta y le dice en el verso 25: “Que te echarán de entre los hombres y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere”. Bueno, Nabucodonosor tuvo el sueño, Daniel se lo interpretó y a Nabucodonosor se le olvidó; y luego una vez estaba contemplando Babilonia, la gran ciudad. Contemplaba los jardines colgantes: Esta es la Babilonia que yo edifiqué; inmediatamente se cumplió el sueño y la interpretación; se volvió un burro y fue a pastar por siete años.
Entonces el verso 32 nos dice el momento del acontecimiento. Dice desde el 31: “31Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti, se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti (era Dios el que lo tenía, era Dios el que se lo había dado y Él se lo quitó); 32y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas (primero es “conozcas”, ahora) que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere”. ¡Ah! pasaron los siete años hasta que en su locura, de pronto se le ocurrió dar gracias a Dios, a Nabucodonosor, y reconocer lo que pasaba; siete años se demoró sin reconocerlo, hasta que el verso 34 dice: “Mas al fin del tiempo (a los siete años) yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta (la razón era lo que había perdido); y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades”. Ahora sí lo dijo mejor Nabucodonosor que los mismos vigilantes, porque los vigilantes no dijeron tanto; éste aprendió a decir más que los vigilantes.
Si usted compara lo que dijeron los vigilantes, no fue tanto como lo que dijo aquí Nabucodonosor: “Bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades”. Aquí, pues, nos estamos dando cuenta, hermanos, que el reino de Dios es sempiterno, o sea para siempre; es decir, de eternidad a eternidad y por todas las edades, por todas las generaciones, y todo lo que sucede en la tierra son capítulos del reino de Dios. Nunca Dios ha perdido ni perderá Su reino; los que lo reciben de Él son los que lo pierden, no Él. Se lo dio a Nabucodonosor, lo perdió; después Dios se lo devolvió. Se lo dio a Israel, se lo tuvo que quitar y dárselo a la Iglesia; después se lo volverá a dar a Israel; después se lo dará también a los vencedores. Significa que los capítulos son muchos; y el reino de Dios tiene sus guerras y los valientes lo arrebatan; es decir que hay capítulos en el reino de Dios, y por eso el misterio del reino de Dios que va de eternidad a eternidad se compone de los misterios del reino de Dios, y esos misterios del reino de Dios abarcan los distintos períodos, administraciones (algunos llaman dispensaciones) de todo lo que ha pasado, y con todos esos capítulos del reino de Dios, algunos se refieren a la primera venida de Cristo, a la historia de la Iiglesia, a la segunda venida de Cristo y al establecimiento del milenio, incluido el anticristo y el juicio de las naciones; esos capítulos son los misterios del reino de los cielos que son una parte de los misterios del reino de Dios, los cuales son los capítulos del misterio del reino de Dios.
Entonces lo que estaremos viendo en esta serie es el misterio del reino de Dios; los misterios del reino de Dios; como hoy vimos el aspecto de eternidad a eternidad, luego tenemos que ver los capítulos del misterio del reino de Dios y con más especificidad los capítulos de los misterios del reino de los cielos. Entonces por hoy vamos a parar aquí. Vamos a dar gracias al Señor.

(46) COMO LADRÓN EN LA NOCHE

El Reino en las parábolas 46
COMO LADRÓN EN LA NOCHE

Una analogía
Buenas noches, hermanos. Con la ayuda del Señor vamos a estar dando continuidad a la serie sobre los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús. Nos faltan unos pocos capítulos; si el Señor nos concede, esperamos poder terminar esta serie antes del campamento de mitad de año. Hoy vamos a ver otro capítulo, pero vamos a orar.
Padre celestial, te agradecemos en el nombre del Señor Jesús que Tú nos hayas reunido en derredor de Ti, en Tu Hijo amado; Tú nos compraste con Su sangre para Ti, a Ti pertenecemos, a Ti pertenece toda Tu Iglesia, en Tus manos nos encomendamos. Concédenos la gracia para someternos a Ti, en Cristo Jesús; concede a nuestras almas deponerse a sí mismas por medio de Ti, a Tus pies, Tu Santo Espíritu, Señor, sea con cada uno de nosotros, y Tú, Señor, reines entre nosotros; por medio de Tu Santo Espíritu, ayúdanos, Señor. Lo encomendamos todo en Tus manos; nos sometemos a Ti en unión con el Señor Jesús. Amén.
La palabra clave por la cual vamos a incluir esta sesión dentro de los misterios de Dios en las parábolas es porque el Señor dijo: “Como”, la palabra “como” quiere decir que el Señor está usando una analogía, y a veces esas analogías, y esas alegorías entonces pueden clasificarse dentro de lo que se ha dado en llamar “parábolas”. Hoy vamos a estar considerando algo que cuando se vio hace unos pocos años la serie de Apocalipsis, en su inicio algo de ello vimos, pero para que esta serie de las parábolas no quede incompleta, es necesario volver a considerar esto de nuevo, y también porque hay hermanos nuevos; entonces es necesario volver a tratar eso. Lo que hoy día estaremos viendo es “Como ladrón en la noche”; es el Señor Jesús el que usó estas palabras; las usó mientras estaba aquí en la tierra antes de morir, especialmente en aquel mensaje que el Señor dio en el monte de los olivos, dos días antes de la pascua, lo que El respondió a sus discípulos por ciertas preguntas que ellos le hicieron después de la última cena, que salieron del cenáculo, bajaron al torrente de Cedrón, salieron del templo y fueron caminando desde la salida del templo hacia el torrente de Cedrón y hacia el monte de Getsemaní.
Entonces allí frente al templo, a Él le hicieron unas preguntas; estando en el monte de los olivos, desde el cual se baja al torrente de Cedrón y desde el cual a su vez se sube hacia Jerusalén que está en el monte Moriah, donde está el templo. Él salió del templo y habló estas palabras desde la salida del templo, caminando, descendiendo al torrente de Cedrón y subiendo hacia el monte de los olivos, y sentándose sobre el monte de los olivos; y esas enseñanzas El las dio en respuesta a la pregunta de sus discípulos, especialmente cuatro de ellos; fueron los cuatro más íntimos del círculo apostólico: Pedro, Jacobo hijo de Zebedeo, Juan su hermano y Andrés hermano de Pedro, fueron los que le hicieron esta pregunta, y Él respondió en esta ocasión, dos días antes de que lo mataran, dos días antes de la pascua.

El pequeño Apocalipsis
Las respuestas que Él dio en aquella ocasión se han dado en llamar en la historia de la iglesia: “El pequeño Apocalipsis sinóptico”; pequeño puesto que no son tantos capítulos como el Apocalipsis del Señor Jesús a través del apóstol Juan; Apocalipsis porque los temas que el Señor trata en Apocalipsis, aquí están resumidos y adelantados; hay una correspondencia entre el Apocalipsis y este sermón escatológico del Señor Jesús; entonces es también llamado “Apocalipsis”, y “sinóptico” porque se encuentra en los tres evangelios sinópticos; o sea que de aquellas respuestas nos dan informe Mateo, Marcos y Lucas, que son los evangelistas sinópticos. Por eso esas respuestas se llaman “El pequeño Apocalipsis sinóptico”; solamente que, como fueron tres los testigos de esta enseñanza, alguno de los testigos contiene unos detalles que otro no contiene.
Hay cosas que las dicen los tres, cosas que dicen dos de ellos; cosas que solamente uno de ellos dice; porque cuando acontecen las cosas, lógicamente que hay varios testigos, y cada uno de los testigos tiene su personalidad, tiene su función en el cuerpo de Cristo, tiene su propia óptica, y por lo tanto recuerda ciertas cosas que para él son especiales, que quizá para otro no lo sean. Entonces por eso durante toda esta serie hemos estado integrando los distintos testimonios para armar mejor los cuadros de las diferentes perícopas de las parábolas. Vemos, pues, que el pequeño Apocalipsis sinóptico tiene que formarse de la integración del testimonio de Mateo con el de Marcos y con el de Lucas. Algunas personas cuando han considerado estos distintos testimonios y sus variantes, sus mensajes particulares, a veces se enfrentan a un dilema: si la frase fue dicha de esta manera como lo dice Mateo, o fue dicha de aquella manera parecida con cierta variante como lo dice Marcos, o como lo dice Lucas, pero acordémonos que el Señor Jesús prometió que el Espíritu Santo les recordaría las palabras que Él habló; de manera que podemos confiar en la providencia divina recordándonos la frase o las frases desde distintas maneras, desde distintos ángulos; no es necesario que escojamos entre una frase y otra.
Es muy probable, debido a la providencia del Espíritu Santo y a Su inspiración de que esas dos frases se dijeron una junto con la otra, y uno recordó una y otro recordó otra; porque se está hablando de un tema; por lo tanto, es más conveniente, en vez de escoger una frase en contra de otra o de otras dos, juntar las dos o las tres frases, porque están hablando de la misma cosa, puesto que cuando una persona habla, dice muchas frases; puede ser que alguno se acordó de una frase, de un asunto, y otro se acordó de otra frase del mismo asunto, y no es necesario escoger una frase en contra de la otra, sino que el Espíritu Santo está recordando las dos o las tres frases. Entonces pienso que lo más conveniente es unir esas frases en vez de escoger una en contra de la otra; las tres, si aparecen tres, las tres son inspiradas; si aparecen dos, las dos son inspiradas; si aparece una, la una es inspirada. Por eso estamos tomando el testimonio de los tres, el testimonio sinóptico de los evangelios acerca de ese discurso escatológico del Señor Jesús, donde Él habló de la venida suya como ladrón en la noche. La venida del día del Señor y también del Señor, claro está.

Las fuentes apostólicas
Entonces no les diría que estamos siguiendo uno solo de los evangelios, este sermón escatológico está en Mateo 24 y 25; todo el capítulo 24, prácticamente desde el verso 3 hasta el final, y el capítulo 25 pertenecen a esta ocasión. Marcos 13 también es otro informe de la misma enseñanza, de la misma ocasión; uno está contado por el apóstol Mateo, que estaba presente y el otro es registrado por Marcos, el intérprete de Pedro, y Pedro era un testigo también presencial; por lo tanto, el testimonio de Pedro aparece en el evangelio de Marcos, así como el de Mateo, que era un apóstol, y luego también Lucas indagó con diligencia, dirigido por el Espíritu Santo, y él registró ciertos pasajes a veces desmembrados en distintos contextos, porque los contextos de él en ciertas ocasiones no eran cronológicos, sino temáticos. Entonces en unos contextos tenemos una disposición temática y en otros contextos tenemos una disposición cronológica, pero la disposición cronológica nos ayuda para utilizar la disposición temática.
Por eso lo que hoy vamos a estar considerando sobre las enseñanzas del Señor respecto a Su venida y el día de su venida como ladrón en la noche, no vamos a estar siguiendo solamente a Mateo, ni solamente a Marcos, porque Marcos no menciona esa expresión “como ladrón en la noche”; la menciona Mateo en el 24 y la menciona Lucas en el 21; entonces esas expresiones aparecen en el 24 de Mateo y en el 21 de Lucas, y no en Marcos, pero Marcos enriquece la misma ocasión, el contexto; entonces por eso necesitamos tener los tres testigos integrados, armando el rompecabezas del triple testimonio para tener una visión mucho más amplia y completa. También, debido a las palabras del Señor Jesús, entonces el apóstol Pablo escribió la primera epístola a los Tesalonicenses, antes de que fueran escritos los evangelios, sin embargo, él tenía la tradición oral, y con base en la tradición oral de las palabras del Señor Jesús, él también registró esto en la primera epístola a los Tesalonicenses, especialmente en el capítulo 5. De manera, pues, que esa es la otra fuente de donde estamos tomando estas palabras del Señor Jesús. Hay otras dos fuentes: la penúltima fuente es la segunda epístola del apóstol Pedro, capítulo 3, donde él habla también de la venida del Señor como ladrón en la noche; y la última fuente es el apóstol Juan, que registra las propias palabras del Señor Jesucristo, ya después de la resurrección, de la ascensión, cuando apareció a Juan en la isla de Patmos y le habló de este asunto en dos ocasiones: una ocasión cuando dirigía los mensajes a las siete iglesias, y hablándole a la iglesia en Sardis, le menciona su venida como ladrón, y la segunda ocasión en la perícopa de las siete tazas o copas de la ira. Durante la sexta taza de la ira, el Señor Jesús, Él mismo, vuelve a mencionar esto.
Entonces es el Señor Jesús el que habla de esto según el testimonio sinóptico y el testimonio de la tradición registrada por Pablo y las palabras del Señor Jesús a Juan en Patmos. Esas son, pues, las seis ocasiones en que la palabra: he aquí que vengo como ladrón en la noche, o algo semejante aparece en los libros del Nuevo Testamento; son seis ocasiones.
En la historia de la Iglesia, ustedes saben, ha habido varias escuelas de interpretación del asunto de la venida del Señor como ladrón en la noche. Generalmente se usa la expresión, muchas veces se saca del contexto y se hacen imaginaciones que no provienen de los textos de la Biblia; la gente se imagina aviones donde desaparece el piloto; hospitales donde desaparecen los niños, los enfermos, alguna enfermera, algún creyente, y se han hecho películas y cosas a veces sacados del contexto de las frases del Señor Jesús, de la frase; la frase que es usada en estos seis pasajes debe ser siempre interpretada en su contexto para que no la interpretemos mal.
Vamos a considerar esos contextos. El primer contexto es el contexto del “Pequeño Apocalipsis sinóptico”, que integra el testimonio de Mateo, de Marcos y de Lucas. Los hermanos que han podido conseguir el volumen 2 de nuestra obra “Aproximación al Apocalipsis” encuentran la integración del testimonio de Mateo, Marcos y Lucas en las páginas 1365 hasta la página 1371. Se trata de un apéndice que dice: “Pequeño Apocalipsis Sinóptico”. “Respuesta de Jesús de Nazaret a sus discípulos en el monte de los Olivos dos días antes de la pascua”. Entonces como lo he hecho a lo largo de toda esta serie, integrar los distintos testimonios en una sola relación fluida, puesto que la parábola si fue narrada una vez, y la recordaron los tres discípulos, los tres discípulos la cuentan, pero con pequeños agregados o faltantes, porque uno recordó más que el otro, el otro recordó algo que éste no recordó, y por eso tenemos que tenerlos a todos juntos. Entonces los que tengan la habilidad de tener abiertas sus Biblias en Mateo 24 y 25, al mismo tiempo Marcos 13, y al mismo tiempo Lucas 21, entonces pueden ir comparando que lo que les voy a leer, son palabras directas del Señor Jesús, según el testimonio de uno de estos tres evangelistas o de dos de ellos, o de tres de ellos.

El llamado “evangelio de Tomás”
Tengo que hacer la lectura del texto integrado porque el texto integrado nos presenta el cuadro más completo. Entonces puede ser que usted tenga en su memoria las palabras como las dice Mateo y no como las dice Marcos; pero si usted está oyendo, se encuentra con que esa frase no la recordaba, entonces busque en el otro evangelista y ahí la va a encontrar, porque ninguna frase fue agregada, todas fueron tomadas directamente de estos tres evangelistas. Ahora, como también solemos hacerlo en esta serie, ya que se trata de un testimonio que viene de la antigüedad, hemos incluido también lo que el llamado “Evangelio de Tomás” tiene que decir al respecto. No quiere decir que por nuestra propia cuenta estamos poniendo al llamado “Evangelio de Tomás” en el nivel de los canónicos, porque fue algo que la providencia de Dios no hizo en la historia de la Iglesia, pero sí quiso que al final de los tiempos se descubrieran en el siglo pasado, en 1945, en Nac Amadí, en el Egipto, unos rollos con 114 dichos del Señor Jesús que fueron registrados y ese registro es atribuido al apóstol Tomás; de esos 114 dichos, un 80% son semejantes a los que aparecen en los evangelios sinópticos y un 20% son desconocidos, pero que tienen una semejanza con el estilo del Señor Jesús; si bien tenemos que tener en cuenta también un detalle, y es que antes de descubrirse el evangelio de Tomás en copto, se habían descubierto unos fragmentos anteriores, más antiguos en griego, Grenhel y Hoon, dos eruditos y arqueólogos descubrieron en Oxirrinco, también en Egipto, un poco más al norte de Nac Amadí donde se descubrió lo otro, encontraron unos pasajes incompletos, unos fragmentos con estos dichos del Señor Jesús que luego aparecieron integrados en el llamado “Evangelio de Tomás”, solamente que el evangelio de Tomás viene en copto y se encontró en una biblioteca de los gnósticos, y por lo tanto, la traducción del griego al copto, a veces tiene como un pequeño dejo gnóstico, no en general sino a veces, en algunos punticos; pero cuando tú comparas esa versión griega con los fragmentos de Oxirrinco, puedes hacer la corrección y quitarle ese tinte gnóstico a los que coinciden, es decir, si también en Oxirrinco se encontró lo que se encontró en Nac Amadí.

El contexto integrado
Es necesario ver el contexto de las palabras del Señor Jesús, como ladrón en la noche, especialmente en este discurso escatológico, dos días antes de morir en el monte de los olivos. Voy a leer el testimonio integrado de los tres evangelistas sinópticos, no voy a escoger una frase en detrimento de otra, sino poniendo una junto con la otra, amén. Voy a leerla aquí en este libro, porque aquí ya está el trabajo integrado; ustedes revísenlo con sus Biblias, no voy a leer tan rápido:
1. Cuando Jesús salió del templo, y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: ¡maestro, mira que piedras, y que edificios!. Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y de ofrendas votivas, Jesús respondiendo les dijo: ¿veis todo esto?, ¿ves estos grandes edificios? (aquí pasó del plural al singular, porque específicamente le dijo uno, entonces le habló a todos y le habló también a este uno) En cuanto a estas cosas que veis, de cierto os digo: días vendrán en que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada, que no sea destruida.
2. Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos Pedro, Jacobo, Juan y Andrés se le acercaron aparte, y aparte le preguntaron diciendo: Maestro, dinos ¿cuándo será esto? ¿cuándo serán estas cosas y qué señal habrá cuando estas cosas estén para cumplirse y hayan de suceder? ¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo? Cuando juntamos los testimonios completos nos damos cuenta que las preguntas fueron varias: que uno recordó unas, otro recordó otras, entonces es muy importante ver este contexto; por lo siguiente las respuestas del Señor Jesús son conforme a las preguntas que le hicieron. Cuando nos damos cuenta que le hicieron varias preguntas y nos damos cuenta que Él está respondiendo esas preguntas, podemos aplicar ciertas frases como respuesta a una de las preguntas, a dos de ellas, o a tres; a veces el Señor habla con relación a lo que le habían preguntado, porque Él acababa de decir que el templo de Jerusalén iba a ser destruido, entonces una de las preguntas tenía que ver con Jerusalén y con el templo; y el Señor respondió esas preguntas, pero también respondió otras, porque no sólo le preguntaron eso; le preguntaron también por el fin del siglo, por Su venida, o sea que El está respondiendo varias preguntas. Entonces si no tenemos en cuenta la variedad de preguntas, después cuando vienen las respuestas no sabremos a qué se está refiriendo, si al año 70 cuando se cumplieron por primera vez estas palabras después que las habló el Señor Jesús, o se refieren a la gran tribulación posterior, ¿ven? Por eso es necesario tener la preguntas. Miren que las preguntas son varias: la primera pregunta es: ¿Cuándo será esto? o sea, cuándo es que no quedará piedra sobre piedra en el templo; esa es una pregunta. ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá cuando estas cosas estén para cumplirse y hayan de suceder? Esa es otra pregunta, que son tres en una; también tiene que ver con la época del año 70; pero ¿qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo? Son preguntas que van más allá del año 70, son preguntas que van hacia la segunda venida del Señor Jesús. Entonces nos damos cuenta que hay varias preguntas; por lo tanto, hay frases que responden unas y frases que responden otras. Vamos a continuar leyendo, ahora las respuestas.
3. Respondiéndoles entonces Jesús, comenzó a decirles: Mirad que nadie os engañe; mirad que no seáis engañados, (uno lo dijo de una manera; otro lo dijo de otra manera, y no dice la misma cosa; una se refiere a los discípulos y otra se refiere a los engañadores, que nadie os engañe es que están fiándose de otros que los van a querer engañar a ellos; pero que no seáis engañados, se refiere también a ellos, o sea que la advertencia no es sólo vigilar a los otros, sino vigilarse a sí mismo, y no sólo a sí mismo, sino también a los otros. Entonces juntando el testimonio tenemos una visión más completa) porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo y el tiempo está cerca, y engañarán a muchos; mas no vayáis en pos de ellos.
4. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras y de sediciones, mirad que no os turbéis, no os alarméis; porque es necesario que suceda así, que todas estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente; aún no es el fin.
5. Entonces les dijo: porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos en muchos diferentes lugares, y habrá en diferentes lugares hambres, pestes y pestilencias, y alborotos, y habrá terror y grandes señales del cielo. Y todo esto será principio de dolores; principio de dolores son éstos.
6. Pero antes de todas estas cosas os echarán mano (toda la historia de la iglesia es una historia de estar siendo perseguida) y os perseguirán; pero mirad por vosotros mismos, porque os entregarán a las sinagogas, a los concilios y a las cárceles, y en las sinagogas os azotarán; y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre; (no fue así con Pablo?) y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí para testimonio a ellos. Y esto os será ocasión de dar testimonio. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.
7. Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis; proponed en vuestro corazón no pensar antes como habéis de responder en vuestra defensa; porque Yo os daré palabra de sabiduría, la cual no podrán resistir, ni contradecir todos los que se opongan. Sino lo os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
8. Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes y amigos; (aquí está hablando de la parentela natural) y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán; y matarán a algunos de vosotros. Entonces os entregarán a tribulación y os matarán. Y seréis aborrecidos de todos, de todas las gentes por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
9. Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos, y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
10. Pero, por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel puesta donde no debe estar (el que lee entienda), y cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed que su destrucción ha llegado; entonces los que estén en Judea huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos no entren en ella. El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo no vuelva atrás para tomar su capa. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay! de las que estén encinta, y de las que críen en aquellos días, porque habrá gran calamidad en la tierra e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempo de los gentiles se cumpla. Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno, ni en día de reposo, porque aquellos días serán de tribulación.
11. Habrá entonces gran tribulación, cual nunca la ha habido desde el principio de la creación que Dios creó hasta este tiempo, desde el principio de mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si el Señor no hubiere acortado aquellos días, si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que El escogió, acortará aquellos días; aquellos días serán acortados.

Analizando el contexto general
Quiero parar un momentico aquí antes de continuar el discurso, pues especialmente en este núcleo que acabamos de leer, el Señor está respondiendo varias preguntas. Acordémonos que eran varias las preguntas. Una hablaba de en qué tiempo iba a ser destruida Jerusalén, las murallas, que no iba a quedar piedra sobre piedra; pero también había otras preguntas que hablaban de qué señales habrían de su venida y del fin del siglo; entonces Él responde tanto para el tiempo de la generación de Él, en el año 70, o sea, casi 40 años después de que lo crucificaron, entonces se cumplieron algunas cosas, pero no todas las cosas. Si tú lees solamente la parte de Mateo y no lees la parte de Lucas, tú puedes confundir la parte de la venida del Señor con la parte de la destrucción de Jerusalén y el templo, pero cuando incluyes la parte que registró Lucas, de los ejércitos, y que serían llevados cautivos a todas las naciones y que Jerusalén sería hollada por las naciones hasta que se cumpliera el tiempo de los gentiles. Acordémonos que también Pablo tenía esa tradición del tiempo de los gentiles; eso estaba también profetizado en la Biblia, en el Nuevo Testamento; por lo tanto cuando integras lo que dice Mateo, Marcos y Lucas, ahí puedes hacer la diferencia de que una parte pertenece al año 70 cuando Jerusalén fue destruida por Tito, por los romanos, y también que de ahí fueron esparcidos para todas partes mientras llegaba el tiempo de los gentiles, mientras se predicaba el evangelio a todas las naciones, que ese no era el fin definitivo, que era necesario haber muchas otras guerras; y después las parábolas que Él va a decir después en este mismo contexto y en este mismo discurso, cuando Él dice que después de mucho tiempo volvió a pedir cuentas a sus siervos. Entonces nos damos cuenta que algunas frases se corresponden al año 70 y otras frases se corresponden a la gran tribulación final. Vemos, pues, que cuando habla de la tribulación en el año 70, Él dice: tribulación, cuando se refiere a la final, a la definitiva, que no habrá otra, dice: gran tribulación.
Sigamos leyendo. ¿Por qué leemos todo esto? para ver el contexto general cuando el Señor Jesús pronuncia la frase: como ladrón; porque si no leemos el contexto, lo podemos interpretar de cualquier manera, lo podemos sacar; pero con el contexto ya no podemos usar esa frase de cualquier manera, la tenemos que usar según su contexto general, y estamos leyendo el contexto más general, más integrado; todo lo que todos los evangelistas dijeron, ese es el contexto en el cual debemos interpretar esa frase que ya está por llegar. Pero noten que ya vino hablando de la abominación desoladora, habló del misterio de la dispersión de Israel y de la plenitud de los gentiles. ¿Se dan cuenta? Habló de varias cosas, y Él dice a los discípulos: Cuando viereis la abominación desoladora, o sea que Él les está diciendo a ellos que lo verían.
12. Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días el Hijo del Hombre, y no lo veréis (últimamente hay doctrinas de que los días del Hijo del hombre están de nuevo acá, y hay personas diciendo que los días del Hijo del Hombre están ahí, pero el Señor Jesús dijo: no lo veréis). Y os irán: helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no le creáis, ni lo creáis (uno dice: no le creáis a esa persona, otro dice: no lo creáis, es decir, no creer en el tema). Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, para engañar, y de tal manera engañarán, si fuese posible, aun a los escogidos. Mas vosotros mirad, ya os lo he dicho todo antes. Así que si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis, o: Mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, que sale del oriente y se muestre hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre en su día. Y aquí ya tenemos que poner atención a esta frase, ya comenzó a hablar de la segunda venida, porque le preguntaban: cuándo será esto de las piedras, de Jerusalén, y qué señal habrá de Tu venida y del fin del siglo, entonces ahora ya empezó a hablar de Su venida, entonces Él habla en singular: así será la venida del Hijo del Hombre en Su día. Siempre que se refiere a la venida del Señor, aparece en singular: en Su día, el día del Hijo del Hombre, el día de Su venida, nunca habla de varios días. Cuando se refiere a la venida, hay que ver el contexto, que es singular, una segunda, la venida del Hijo del hombre en Su día. Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. Cuando dice: esta generación, la palabra “generación”, no necesariamente se tiene que restringir a las personas que vivían en ese tiempo, sino a esa clase de gente.
13. Pero en aquellos días, e inmediatamente después de aquella tribulación de aquellos días, entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas (¿se acuerdan del sunami el año pasado?) desfalleciendo los hombre por el terror y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la Tierra; el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas, y las estrellas caerán del cielo. Entonces notemos que el Señor habla de esto como lo habla después El mismo en las copas de la ira, aquí lo está resumiendo de antemano.
Entonces (pongan atención a esto: había dicho en aquellos días, inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, o sea que todo lo que se ha leído hasta aquí, después de la tribulación de aquellos días, hay estas señales en los cielos, ¿verdad? en el mar, etc., sigue diciendo) aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube, (la venida del Señor en las nubes) viniendo sobre las nubes del cielo con gran poder y gran gloria. Y entonces enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntará y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (no es sólo recoger los que están en la tierra, sino los que están en el tercer cielo, en el paraíso descansando, ellos son recogidos, es en este contexto), desde e extremo de la tierra hasta el extremo del cielo (uno dice: desde un extremo del cielo hasta el otro; el otro dice: desde el extremo de la tierra hasta el cielo, porque algunos, la minoría estará en la tierra, la mayoría estará descansando en el Paraíso, que es el tercer cielo). Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca (ahora no se refiere a la redención del perdón de los pecados, sino a la redención de nuestro cuerpo, a la resurrección.
14. También les dijo una parábola: (como esta parábola ya la estudiamos, entonces voy sólo a leer) De la higuera aprended la parábola. Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabed por vosotros mismos que el verano está cerca (Hace dos días brotó otro árbol, la higuera se refiere a Israel, los demás árboles se refieren a las demás naciones, el brote del nacionalismo, Montenegro acaba de brotar hace dos días, que se separó de Servia). Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas; sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Aquí está generación, se refiere a la del final, la del tiempo de Él fueron los que vieron la destrucción de Jerusalén, pero los que vean todas estas señales, son la final; pero tanto la del tiempo de Él como la del tiempo final, son una misma clase de gente.
15. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Noten que Él sigue hablando de aquel día; Él viene hablando de ese día, del día de la venida, de Su venida. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Voy a leer por ahora lo que los canónicos evangelios sinópticos dicen; después vamos a leer las citas de Tomás que concuerdan con estos sinópticos canónicos. Dice así:
16. Pero de aquel día (noten que El viene hablando de ese día; noten en qué contexto general habló, especialmente llamo la atención en: después de aquella tribulación de aquellos días, que juntará a sus escogidos de los cuatro extremos del cielo, desde un extremo del cielo al otro extremo y también de la tierra, hay que tener en cuenta todo el contexto). Y dice: Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos que están en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Hijo. El Hijo cuando estaba aquí en la tierra, como Él se despojó y se hizo hombre, se sometió a una condición humana y hablando en presente, Él como hombre, dijo que ni siquiera Él sabía, por eso cuando le preguntaron: Señor, ¿restaurarás a Israel en este tiempo? respondió: No os toca a vosotros saber los kronos y los kayrós, los tiempos y las sazones que el Padre puso en su sola potestad, o sea que no nos toca a nosotros poner fechas; cualquier persona que se ponga a poner fechas, días, horas, está desenfocado; muchos ya lo han hecho y se desenfocaron. Por eso dice el Señor: de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos que están en el cielo, (aunque se le aparezca un ángel diciéndole una fecha, no le crea, porque ellos no saben, es un ángel mentiroso, por más de que tenga cara bonita y alas blancas, si le viene con una fecha usted sabe que viene disfrazado del diablo) ni el Hijo, sino solo el Padre, mi Padre. Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como (aquí viene la parábola: como, es como, por eso está incluido en la serie de las parábolas) el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa, si al anochecer o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana, para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: velad.
17. Mas como fue en los días de Noé, así también será en los días de la venida del Hijo del Hombre (ya habló en plural, está incluyendo lo que pasó en los días de Noé, o sea, lo que va a pasar inmediatamente antes de que Él venga). Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Comían, bebían se casaban y se daban en casamiento, hasta el día que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot, comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en su casa, no descienda a tomarlos; y el que está en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida (la de su alma) la perderá, y todo el que la pierda, la salvará. Noten en qué contexto El viene hablando esto, ahora miren el contexto del arrebatamiento.
18, Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama, el uno será tomado, y el otro dejado (¿Se dan cuenta el contexto? En que momento es que Él habla del arrebatamiento, viene hablando del día del Señor, en aquel día; y después de la tribulación de aquellos días, y veréis la abominación desoladora, etc. ¿Se dan cuenta, cómo Él viene hablando? Tú no puedes tomar estos versos del arrebatamiento y sacarlos del contexto; no hay que tomarlo en el contexto del evangelista, sino en la suma de todos los evangelistas, y allí es que hay que interpretarlo). Os digo que en aquella noche (aquella noche de la que viene hablando, de la venida del Hijo del Hombre) estarán dos en una cama; el uno será tomado y el otro será dejado, y respondiendo le dijeron: ¿dónde, Señor? El les dijo: Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán también las águilas (o sea, las águilas se juntan donde está su alimento, nosotros seremos juntados en Cristo Jesús). Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir nuestro Señor (habla esta frase en el contexto del arrebatamiento, que es lo que acaba de decir: uno tomado y otro dejado). Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas (o sea que Él ya primeramente, antes de nosotros resucitar aquí, de nosotros ser transformados aquí, Él ya viene con nosotros; por eso dice: regrese de las bodas; le está diciendo a la iglesia, a los discípulos, que Él va a regresar de las bodas, aunque Él viene para las bodas, en un sentido, a resucitar a aquellos que los toma del paraíso, de un extremo hasta el otro, del tercer cielo; entonces por eso se puede decir que regresa de las bodas) para que cuando llegue y llame, le abran enseguida (o sea, Él está hablando a los que estemos o estén vivos en el momento de su venida). Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto (noten en qué contexto), que si el padre de familia supiese a que hora el ladrón habría de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Noten que esta venida del Hijo del Hombre es la que acaba de decir, la manifestación del Hijo del Hombre un poquito atrás, la venida como ladrón.
19. Entonces Pedro le dijo: ¿dices esta parábola (por eso esto de la venida como ladrón es una parábola, por eso la incluimos en el contexto de las parábolas hoy, porque Pedro la llamó parábola) a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es, pues, el siervo mayordomo fiel y prudente, al cual puso su señor, y pondrá, (porque habla de puso y pondrá, los dos verbos en pasado y en futuro, quiere decir que no es uno solo, ya había puesto a unos y pondrá a otros) sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad, de cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas sus consiervos, y aun a comer y a beber y a embriagarse con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y le pondrá con los infieles; pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerle hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Otras parábolas en el discurso escatológico
“Entonces (noten el contexto, no podemos analizar la parábola de las vírgenes separada de todo este contexto, porque dice: entonces) el reino de los cielo será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir al esposo” (esta parábola de las vírgenes, que después tenemos que detenernos en ella, fue dicha en este contexto. Después de la parábola de las vírgenes, el Señor dice lo siguiente: Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos llamó a sus siervos y le entregó sus bienes; a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno y ahí viene la parábola de los talentos en aquella misma ocasión. Ni Marcos ni Lucas la recuerdan, pero Mateo si la recuerda; entonces dice: cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria; y ahí habla del juicio de las naciones que está en el capítulo 25; lo que dirá a los de la derecha, lo que dirá a los de la izquierda, ahora no lo voy a decir porque eso lo vamos a estudiar con más detalle, pero lo cito para que veamos el contexto. Todas esas parábolas, que fueron varias, están incluidas en el discurso escatológico que el Señor comenzó a hablar desde la salida del templo, bajando al torrente de Cedrón, subiendo y sentándose en el monte de los Olivos, todo esto lo enseñó en aquella ocasión; y unimos el testimonio de todos ellos para poder interpretar esa expresión: la venida como ladrón en el contexto general. Aquí fue cuando Él habló de la venida como ladrón, y acababa de decir: cuando el Hijo del Hombre se manifieste, Él llamará a sus escogidos desde un extremo del cielo hasta el otro, y de la tierra; y después de la tribulación de aquellos días. ¿Se dan cuenta, hermanos? Ese es el contexto de la venida del Señor como ladrón.

La clave de Daniel
Antes de pasar a otros pasajes quisiera entonces que ustedes conocieran el testimonio de Tomás, cómo menciona Tomás algunas de esas cosas. Entonces voy a leerles el contexto en donde aparece lo de Tomás. En el primer contexto antes de Tomás, es necesario tomar a Daniel y la Didaké, junto con Tomás. ¿Por qué Daniel? porque el Señor dijo así: Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel puesta donde no debe estar, el que lee, entienda, quiere decir que hay que leer a Daniel y entender a Daniel. Entonces ¿qué fue lo que dijo Daniel de la abominación desoladora? Daniel dijo lo siguiente en el capítulo 9 verso 27: “Y por otra semana”; la última de las setenta semanas de años o septenarios, semanas no de días, sino de años, septenarios, son setenta septenarios separados para Jerusalén e Israel, y en el último septenario es donde aparece la abominación desoladora; ¿se dan cuenta? Entonces si el Señor le dice a los santos: cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora, ¿y eso es cuando? Durante el tiempo del último septenario, o sea, desde el comienzo del gobierno del anticristo; porque miren lo que dice Daniel 9:27: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”; o sea, las tazas de la ira, y aquí este pequeño Apocalipsis sinóptico adelanta resumidamente; y son más explícitas en Apocalipsis.
Desde Daniel 11:31 hasta terminar todo el capítulo 11, incluyendo el capítulo 12 de Daniel, es una sola visión. La visión comienza en el capítulo 10, pasa por el 11 y por el 12; es una sola visión, pero la parte de la gran tribulación de toda la visión comienza en Daniel 11:31; ahí está mostrando cómo va a ser la gran tribulación y el gobierno del anticristo. Dice: “Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. De ahí en adelante desde el 31 empieza a describirse el tiempo de la gran tribulación, y ahí es donde aparece Daniel 12, cuando Miguel se levanta por los hijos de su pueblo. Entonces tú no debes interpretar Daniel 12 en un contexto diferente a Apocalipsis 12. Daniel 12 y Apocalipsis 12 se tienen que interpretar en ese contexto, porque Miguel que se levanta en Apocalipsis 12, es el levantamiento de Miguel en Daniel 12. El levantamiento de Miguel en Daniel 12 es en el contexto dentro de la gran tribulación, no antes; porque la gran tribulación comienza desde Daniel 11:31 hasta el final del capítulo 12, y es en ese contexto que se levanta Miguel; por lo tanto, es en el contexto de la gran tribulación; de modo que al interpretar Apocalipsis 12 tenemos que interpretarlo junto con Daniel 12; y Apocalipsis 12 lo tenemos que interpretar junto con Génesis 3: la mujer y la serpiente, y la simiente de la mujer. La serpiente es el dragón, la mujer es el pueblo de Dios, y la simiente de la mujer que aplasta el dragón es Cristo. Así es en Génesis 3, y es el mismo Apocalipsis 12. No se puede interpretar Apocalipsis 12 sin Génesis 3, ni Apocalipsis 12 sin Daniel 12. Bueno, después, más adelante cuando el Señor Jesús dice: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre y no los veréis. Al respecto de esto dice el llamado “Evangelio de Tomás” en el logión 38, ustedes saben que son 114 logiones o dichos; en el número 38 dice Tomás:
Logión 38. “Díjoles Jesús: Muchas veces deseasteis oír las palabras que Yo os digo, y no tuvisteis de quién escucharlas. Días vendrán en que me buscaréis y no me encontraréis”.

Testimonio de la Didaké
Luego vemos otro contexto también ahora respecto de la Didaké. La Didaké es un documento del siglo I. En el siglo I se escribió como una especie de didáctica. Didaké quiere decir: la doctrina del Señor por medio de los apóstoles, y la palabra “doctrina” es Didaké, entonces ese documento se conoce como la Didaké; es un documento del siglo I, que muestra el pensamiento del siglo I, lo que era la catequesis o la enseñanza que había en la iglesia primitiva en el primer siglo; y miren al respecto de este contexto lo que dice la Didaké. Voy a leer el capítulo 16 de la Didaké, versos 3 al 8, que tienen que ver con este contexto, para que se den cuenta que la iglesia primitiva, como consta en la Didaké, era post-tribulacionista. Pongan atención lo que dice la Didaké, documento del siglo I:
“Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se convertirán en lobos, y el amor se convertirá en odio. Porque creciendo la iniquidad, los hombres se aborrecerán unos a otros, y entonces aparecerá como hijo de Dios el extraviador del mundo y realizará milagros y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos y cometerá crímenes cual no se cometieron jamás desde los siglos. Entonces la creación de los hombres vendrá al abrasamiento de la prueba, y muchos se escandalizarán y perecerán. Mas los que permanecieren en su fe, se salvarán por el mismo que fue maldecido. Y entonces aparecerán los signos de la verdad. Primeramente, el signo de la apertura del cielo; luego el signo de la voz de la trompeta, y en tercer lugar, la resurrección de los muertos. No de todos, sin embargo, sino como se dijo: vendrá el Señor y todos los santos con Él. Entonces verá el mundo al Señor que viene encima de las nubes del cielo”. Entonces note, cuál era la enseñanza post-tribulacionista de la iglesia primitiva en el primer siglo, ¿se dieron cuenta? Es demasiado clara, no hace falta que la revise.

Logiones de Tomás
Ahora, respecto de la potencia de los cielos que serán conmovidas, y Apocalipsis también dice que los cielos se enrollarán como un rollo, miren lo que dice el logión 111 del llamado evangelio de Tomás:
Logión 111. “Dijo Jesús: Los cielos y la tierra serán enrollados ante vosotros, mas quien vive del Dios vivo no verá ni temerá la muerte. Pues también dijo Jesús: El mundo no es digno de aquel que al fin haya encontrado su alma”. Palabras preciosas aquí, ¿verdad? que habla de los cielos enrollados como lo dice también Apocalipsis.
Otro pasaje habla de estar en pie para la venida del Hijo del Hombre; dice que muchos huirán, pero el Señor no quiere que nosotros huyamos sino que estemos en pie, que seamos tenidos por digno de estar en pie en la venida del Hijo del Hombre. ¿Recuerdan que el Señor habla así? Que oremos para ser hallados por dignos de estar en pie en la venida del Hijo del Hombre. Entonces el logión 37 del evangelio de Tomás dice lo siguiente:
Logión 37. “Le dijeron sus discípulos: ¿qué día te revelarás a nosotros y te veremos? Díjoles Jesús: Cuando seáis como niños pequeños que pisando sus ropas no se avergüenzan de estar desnudos, entonces veréis al Hijo del Dios viviente y no tendréis temor”. O sea, cuando seamos pues, inocentes como niños. ¡Interesante! Perdonados y librados de los pecados, sin conciencia de pecado.
Respecto del arrebatamiento que está hablando: dos estarán en una cama: el uno será tomado y el otro será dejado, miren cómo lo dice Tomás en el logión 61:
Logión 61. “Dijo Jesús: Dos estarán descansando en una misma cama; el uno vivirá, y el otro morirá. Salomé le preguntó: ¿Quién eres Tú que has descansado en mi cama y has comido a mi mesa? Jesús le respondió: Soy quien salió del que me es igual porque me ha sido dado por mi Padre. Díjole Salomé: yo soy tu discípula. Jesús le respondió: Por eso te digo, si el discípulo llega a ser igual, estará lleno de luz, pero si se separa se llenará de tinieblas”.
Salomé era la esposa de Zebedeo, madre de los apóstoles Juan y Jacobo, Zebedeo era el padre de Jacobo y Juan; y su esposa y la mamá de ellos era Salomé, y Salomé era hermana de María, o sea, era la tía del Señor Jesús; y a veces, por lo que dice aquí, el Señor tomaba alguna siesta en la cama de Salomé, su tía, porque dice aquí: “¿Quién eres Tú que has descansado en mi cama y has comido a mi mesa? Jesús le respondió: Soy quien salió del que me es igual porque me ha sido dado por mi Padre”. Es una frase correcta que habla de la divinidad de Cristo. Como el Padre tiene vida en sí mismo, así Dios le dio a Él tener vida en sí mismo; y lo que dice Pablo a los Filipenses en el capítulo 2: No estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó, o sea que habla de la igualdad. El Hijo es Dios con el Padre, pero dado por el Padre. “Jesús le respondió: Soy quien salió del que me es igual porque me ha sido dado por mi Padre. Díjole Salomé: Yo soy tu discípula. Jesús le respondió: Por eso te digo, si el discípulo llega a ser igual, estará lleno de luz, pero si se separa, se llena de tinieblas”. Eso es lo que está registrado en el logión 61 de Tomás.
Ahora, seguimos hablando de lo de cómo ladrón en la noche. Aquí hay dos dichos que registra Tomás acerca del uso de la expresión “como ladrón en la noche”. Logión 21:
Logión 21. “Díjole María a Jesús: -¿A quiénes son semejantes tus discípulos? –Dijo Él: -Son semejantes a niños en un campo que no es suyo. Cuando vengan los dueños del campo les pedirán el campo. Ellos se despojarán en su presencia para la cesión del campo”. O sea, quiere decir que los niños están jugando en un campo, pero ellos no son los dueños del campo. Nosotros estamos aquí en la tierra, pero no somos dueños. Cuando venga el Señor, el dueño del campo, tenemos que estar listos a rendir todo, pero luego sigue diciendo así: “Por tanto os digo: si sabe el dueño de la casa que está viniendo el ladrón, no le permitirá entrar en casa ni llevarse sus bienes. Vosotros, por tanto, vigilad frente al mundo. Ceñid vuestros lomos con firmeza para que los ladrones no encuentren el camino hasta vosotros, al saber de los bienes con que contáis. ¡Que haya un hombre avisado entre vosotros! Cuando el fruto está maduro, enseguida se mete la hoz. El que tenga oídos para oír, que oiga”. Y hay otra cita, que es el logión 103, donde dice así:
Logión 103. “Bienaventurado el hombre que conoce por dónde ha de llegar el ladrón, pues se levantará antes que llegue, reuniendo a los suyos y ceñidos los lomos”. Así lo registra Tomás. Hay otro registro más donde el Señor dice: Al que tenga se le dará y al que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará. Tomás en el logión 41, dice:
Logión 41. “Dijo Jesús: -Al que tenga en la mano, se le dará; mas al que no tenga, lo poco que tenga le será quitado”.

La venida como ladrón en Tesalinences
Concédanme 5 minutos por hoy, solamente para terminar unos pocos versos. Primera a los Tesalonicenses capítulo 5. Les dije que ahí habla de la venida como ladrón. Quiero que vean el contexto: Todo Tesalonicenses habla de la venida del Señor; cada capítulo termina con la venida del Señor. Miren cómo termina el capítulo 1: “Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Entonces ahí habla de esperar a Jesús quien nos libra de la ira venidera.
Ahora cómo termina el capítulo 2: “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo en su venida? Entonces ahí vuelve a hablar de la misma venida de que habló en el capítulo 1. Ahora miren, al final del capítulo 3 cómo esta venida de Él es con todos los santos así como lo decía también la Didaké, como lo dice Zacarías. Voy a leer desde el versículo 12: “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos su santos”. O sea que Pablo está enseñándole a la iglesia esperar la venida con todos los santos, porque la resurrección de los muertos en Su venia es la venida con todos los santos. Por eso sigue hablando en el capítulo 4 verso 13; por eso leímos el 1, el 2, el 3, para dar la continuidad, porque Pablo no está hablando cosas aisladas, sino que tenemos que tomar el contexto general: “13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él”. O sea que Él recogerá a sus escogidos desde un extremo del cielo hasta el otro. ¿Se dan cuenta? ¿Por qué? ¿Dónde están los escogidos? ¿No están en el paraíso, en el tercer cielo? Y Él los recoge, pero hay unos que estamos aquí en la tierra o están aquí en la tierra; no sabemos si seremos nosotros u otros. “15Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 16Por lo cual (es decir, esto que él va a decir a continuación, es la explicación de lo que ha dicho hasta aquí, y lo que ha dicho hasta aquí es la continuación del 3; en el 3 él habla de la venida con todos los santos; es la misma venida que habla, que nos habla, de la ira venidera; es la venida del Señor Jesucristo, y ahora es con todos los santos.

El tiempo del arrebatamiento
Dice: “Por lo cual (viene hablando de la misma cosa) os decimos esto en palabra del Señor:” es decir, esto era una tradición que Pablo recordaba, porque primera a los Tesalonicenses se escribió alrededor del año 48; todavía no se había escrito Mateo ni nada, entonces él recordaba oralmente las palabras del Señor, y lo que él dice aquí no es sólo él, él está recordando las palabras del Señor. “Os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron”; es decir, nadie será arrebatado antes de la venida del Señor con todos los santos, los que durmieron en Cristo y están descansando en el paraíso, en el tercer cielo. Él con voz de trompeta juntará a Sus escogidos desde un extremo del cielo hasta el otro, y luego los de la tierra. ¿Se dan cuenta?
Entonces dice acá: “Porque el Señor mismo con voz de mando, (o sea, aclamación) con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero”. Significa que no habrá un arrebatamiento ni una transformación nuestra antes de la primera resurrección, porque dice: los muertos en Cristo resucitarán primero; quiere decir que si en Apocalipsis 20, los de la primera resurrección vencerán a la bestia, su imagen, su marca y esa es la primera, protos. Si lo dice tanto en calidad, como lo dice en tiempo, es la primera, la primera en tiempo y la primera en calidad, no hay otra primera en calidad ni primera en tiempo anterior a la primera, y la primera resurrección es después que los vencedores venzan la marca de la bestia y hasta pongan su vida. ¿Se dan cuenta?
Entonces dice acá: “los muertos en Cristo resucitarán primero”, no precederemos a los que durmieron. “Luego nosotros (Pablo incluido, el gran Pablo vencedor, dice: Luego, no antes) los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentados los unos a los otros con estas palabras (no con otras). Pero acerca de los tiempos (y aquí Pablo está recordando lo que Lucas había dicho. Lucas en el capítulo 1 de Hechos, verso 7, registra que le preguntaron al Señor sus discípulos: ¿Restaurarás el reino de Israel en este tiempo? Y dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones, los kronos y los kayros, y esa misma expresión que usó Jesús la usa aquí Pablo en Tesalonicenses, o sea que era una memoria. Todavía Lucas no había escrito, pero la tradición ya existía entre ellos; entonces él está repitiendo el mismo lenguaje de Jesús acerca de los kronous y de los kayrous, “de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan”: note cómo es el contexto de ladrón en la noche, no es un desaparecimiento de la gente que desaparece de los hospitales, nada de eso, no, no, dice que: “cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”. Eso es lo que sucederá en la venida como ladrón en la noche, destrucción repentina; y no escaparán cuando Él venga como ladrón en la noche.

La venida como ladrón en Pedro
Para completar esto y para ver que es así, vamos a la segunda epístola de Pedro, capítulo 3; vamos a leer desde el verso 9 y los siguientes. Estamos viendo el contexto de la expresión: como ladrón en la noche. Vimos el contexto general integrado de los sinópticos cuando lo habló Jesús, entonces así lo habló Pablo por tradición, y ahora lo habla Pedro también por tradición. Dice Pedro así desde el verso 9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual...”; noten, en el día en que el Señor viene como ladrón; Él no viene en secreto. La hora es secreta, el día y la hora nadie sabe, pero la venida no es secreta, miren como va a ser la venida: “el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”. Noten, hermanos, la importancia de esto. Aquí Pedro habla de esto en el contexto de la venida del Señor como ladrón en la noche.

El contexto de Apocalipsis
Ahora faltan dos versos, los de Apocalipsis 3:3. Le dice el Señor a la iglesia en Sardis: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si novelas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. Y la última mención de la venida como ladrón está en Apocalipsis 16, como les decía, en el contexto de las tazas de la ira. Entonces voy a leer desde la quinta taza para que nos demos cuenta de cómo el Señor en pleno gobierno del anticristo todavía está anunciando que vendrá como ladrón. Ya vino el anticristo en la quinta taza, entonces dice así en el capítulo 16 verso 10, donde está la quinta taza; noten, son las tazas de la ira: “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia (o sea, ya estaba la bestia y el anticristo) y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras”. Eso es puro anticristo, ¿verdad? ya están en tinieblas, ya el sol se oscureció, lo que dijo Jesús: después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá.
“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eúfrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente (o sea, vemos a Irak dándole paso a China) y vi salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia (que es el anticristo) y de la boca del falso profeta (que es la otra bestia) tres espíritus inmundos a manera de ranas (o sea la influencia del globalismo), pues son espíritus de demonios que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo”; la globalización es dirigida por espíritus satánicos, toda la globalización es dirigida por demonios; van a los reyes de la tierra, influyen a los gobiernos para que los gobiernos trabajen en pos de la globalización, entonces dice aquí: “van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón”; noten, ya está el anticristo en tinieblas, ya está aquí Irak, China y todo este Armagedón y sigue diciendo el Señor en la sexta taza: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”.

Las naciones terminarán en Armagedón
¿En qué va a terminar todo esto del Tribunal de La Haya? En qué va a terminar los parlamentos latinoamericanos, europeos? ¿En qué va a terminar la transferencia electrónica de fondos? ¿En qué van a terminar los chips? ¿En qué va a terminar todo el globalismo? En que ellos se van a querer meter con Israel y se van a reunir en el valle de Armagedón. Dice el Señor: “los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”. Estuve allá, tomé las fotos, traje tierra de allá; quería ver cómo es ese lugar donde se van a reunir; y noten, en ese contexto dice el Señor: “He aquí, yo vengo como ladrón”, o sea que la venida del Señor como ladrón, es la venida de la que Él ha venido hablando siempre. Es una sola venida, la segunda venida del Señor Jesús. Esos son los versos que había que recordar, tenerlos en cuenta.
Me disculpan hermanos que les tomé tanto tiempo, pero es que es largo.

sábado 19 de septiembre de 2009

(41) EL MOSQUITO Y EL CAMELLO

EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (41)

EL MOSQUITO Y EL CAMELLO

(REPRENSION)

Localidad de Teusaquillo

(11 de noviembre de 2005)

(Gino Iafrancesco V.)


Buenas noches hermanos. Con la ayuda del Señor vamos a considerar en esta noche un pasaje simple, una frase especial del Señor en un contexto, que no es precisamente una parábola pero que si puso un lenguaje simbólico y que nos ayuda a enriquecer lo que la vez pasada estuvimos considerando de la parábola del fariseo y el publicano. El Señor usó también unas figuras y vamos a enriquecerlas hoy.

Vamos al libro de Mateo, al capítulo 23, la frase especial está en el versículo 24, en un contexto más amplio el Señor estaba hablando palabras bastante directas, bastante claras, nada simbólicas, pero aún así, en medio de esas palabras serias, necesarias, seguramente llenas de amor aunque con un rostro adusto, de todas maneras El usó una figura y es la que está aquí en el verso 24. Dijo el Señor: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello”, lógicamente que el Señor estaba hablando en forma de figuras, pero estaba hablando cosas claras. Esa expresión que aparece aquí en el verso 24 es como la culminación de lo que El empezó a decir desde el versículo 16, todo este capítulo 23 prácticamente, es una reprensión fuerte del Señor porque a veces ninguna otra cosa sino una reprensión fuerte nos despierta. El Señor es un Señor lleno de misericordia, lleno de amor y muy tierno y yo pienso que todos nosotros conocemos esa cara del Señor, pero hay ciertos males que no se curan con pañitos de agua tibia y requieren reprensiones fuertes, son reprensiones hechas en amor, como dice el Proverbio: Fieles son las heridas del que ama que los besos del que aborrece. Entonces aquí el Señor nos tiene que despertar con palabras fuertes, con palabras que nos retratan para librarnos. Entonces esta conclusión del verso 24: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello” y que están en medio de otras cosas, pero esa conclusión parcial dentro del contexto de todo el capítulo comienza como decía desde el verso 16 y sería bueno que lo consideráramos. En primer lugar, el Señor está hablando aquí de un contraste entre el mosquito y el camello y El hizo este contraste después de estas palabras que vamos a ver ahora. Tanto el mosquito como el camello aparecen en las listas de la palabra como animales inmundos, por eso los mosquitos físicos se colaban porque nadie quería tomarse una bebida o una sopa con un mosquito. Dice en el libro de Eclesiastés que las moscas hacen oler el perfume del perfumador, puede ser que se haya trabajado mucho con un buen perfume pero le cayó una mosca y esa mosca echa a perder todo el perfume. Entonces lógicamente que había que colar el mosquito y cuando tú ves la lista de los animales inmundos, el primero que aparece en la lista es el camello, porque no tiene pezuña hendida ni rumia, los dos eran cosas inmundas, lo curioso es que algo había acontecido con las conciencias y no se lograba discernir el peso de las cosas. A veces llegamos a enceguecernos de tal manera que no vemos la medida real de las cosas y aquí se le dedicaba todo a colar el mosquito. El Señor no nos está diciendo que comamos con mosquito y todo, no, pero nos está diciendo que hagamos distinción entre el mosquito que es pequeñito y el camello que es bastante grande. Entonces esa distinción empieza desde el verso 16. El Señor hace una serie de preguntas en este contexto, después de decir lo siguiente: “¡Ay de vosotros, guías ciegos!” el problema es doble, el problema es de ceguera, o sea, cuando uno es enceguecido, uno no ve las cosas como son, no las ve en su verdadera realidad a menos que la gracia de Dios nos derribe y nos ilumine. Entonces el primer problema es que somos ciegos. La palabra es la segunda. La palabra “Guías ciegos” es la segunda palabra, pero ciegos es el primer problema; el segundo problema es todavía más grave porque siendo ciegos nos ponemos de guías, preferible quedarse sólo ciego, pero no ser un ciego guiando porque si no llevamos a todos al hueco, al hoyo, no. “!Ay de vosotros, guías ciegos! Que decís” y aquí comienza el Señor a mostrar las cosas que suelen suceder en el ambiente ciego de la religiosidad, de la hipocresía, típica de los fariseos, pero lógicamente que no es un problema sólo de aquella secta, es un problema del ser humano. “Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos” o sea, personas sin sensibilidad “y ciegos! Porque ¿cuál es mayor, (esta es la pregunta importante que dirige el Señor y lo dirige de una manera fuerte, lo dirige como un golpe de boxeo a nuestras conciencias) ¿cuál es mayor? (como quien dice: no te das cuenta y tienes la escala de valores invertida, qué está pasando con tu conciencia?) ¿Cuál es mayor? (esa es la pregunta, y luego dice aquí: “el oro, o el templo que santifica el oro?” Realmente el templo santifica el oro, el oro fuera del templo y el oro dentro del templo mineralmente no tiene ningún cambio, pero el oro en el templo es consagrado, entonces es el templo el que santifica el oro, a Dios no le importa el oro, a Dios le importa el oro consagrado, lo que hace la diferencia no es el oro, lo que hace la diferencia es la consagración, sin la consagración las cosas no tienen valor. Luego sigue diciendo: “También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada;” qué ceguera! No captar el valor del altar, el Señor coloca como dos cosas valiosas, cosas que para El son valiosas, que nos hablan de Cristo y la iglesia que son las cosas valiosas para Dios; el altar nos habla de Cristo, del amor de Cristo por nosotros, de la muerte de nosotros con Cristo para ser libres para Dios y entonces edificar casa para Dios, el templo, pero a ellos no les importaba el templo, les importaba el oro, no les importaba el altar, sino les importaba la ofrenda. “decis: si alguno jura por el altar, no es nada”, como quien dice: jurar por el altar es indiferente, el altar no tiene ningún valor, “pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! Porque ¿cuál es mayor,” vuelve y pregunta el Señor, otro golpe de boxeo a nuestro corazón, “cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?” Si esa ofrenda no está en el altar deja de ser ofrenda, pasa a ser simplemente una payasada, un rito, una postura, pero no es para Dios, Dios solamente recibe lo que le es consagrado, lo que es puesto en unión con Cristo en el altar y que colabora con la edificación de la casa de Dios que está simbolizada en el templo. Para el Señor el altar y el templo son las cosas mayores, no el oro, ni la ofrenda porque si ese oro no está en la casa de Dios, es algo perdido y si eso que se puso en el altar, no se pone en el altar deja de ser realmente una ofrenda, lo que santifica la ofrenda, lo que la separa para Dios es el altar. Después El hace otras preguntas, aclarando aquí: “Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;” o sea que el altar incluye la ofrenda, no se puede separar la ofrenda del altar porque cuando se jura por el altar, se jura por lo que está sobre él, “y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;” no se puede hablar de templo sin hablar del habitante de ese templo, sino qué razón tendría si no hubiera un habitante cómo sería? Sería un hueco, pero no un templo, es templo por causa de que hay quien lo habita. Entonces dice: “y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios”, como lo decía Isaías 66:1: Dios, el cielo es tu trono, así dijo Dios en Isaías 66:1: El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies; entonces el que jura por el cielo jura por el trono de Dios, pero si fuera simplemente un trono, pero es el trono de Dios, es decir, no es cualquier cosa, es algo porque en El se sienta Dios, entonces jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él. “Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino,” si miramos en Lucas 11, él menciona también la ruda, las hortalizas. Cuando tú lees el Antiguo Testamento no hay mención de la menta, no hay mención de la ruda, del eneldo, de las hortalizas, lo que dice el Antiguo Testamento respecto del diezmo lo podemos leer en Levítico 27 y en Deuteronomio 14, podemos ir allí a Levítico 27.

Dice el versículo 32 y el 30, que es lo que se diezmaba. Levítico 27:30, dice: “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles”, o sea aquí el diezmo se refiere al grano, a la simiente y al fruto, “es cosa dedicada a Yahveh” y en el verso 32, dice: “Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Yahveh”. Las vacas, las ovejas, el grano, el fruto y los animales y en Deuteronomio capítulo 14, si ustedes me acompañan allí también, en el versículo 22 donde vuelve Dios a hablar del diezmo, dice: “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”, entonces aquí Dios está refiriendo el diezmo al grano; no estoy diciendo que haya pecado en diezmar la ruda o en diezmar también la menta, porque la ruda no es un grano, son unas hojitas; el eneldo es también unas hojitas; la menta son una hojitas; las hortalizas son unas hojitas; el comino si tiene un granito y Dios había hablado de manera específica del diezmo del grano, del diezmo de los animales, pero ellos habían llegado a ser tan fieles que diezmaban también el comino, el cilantro, imagínense ustedes pesando las hojitas para ver cuáles eran para el sumo sacerdote, no es que esté mal hacer eso, lo que está mal es esa actitud legalista, como dice en el libro del Eclesiastés: no seas demasiado justo porque has de destruirte, no quiere decir que uno pueda ser injusto, quiere decir que hay una actitud farisaica donde uno no se puede melindroso con las cosas, se pone excesivamente cuidadoso de las cosas externas, pone demasiada atención a lo que aquí el Señor llama el mosquito que también había que colarlo, claro, no había que comer con mosquito, pero el problema está en no darse cuenta del camello, es decir que es lo mayor, que es lo mayor, el camello es lo grande, dice: ustedes cuelan el mosquito y se tragan o engullen el camello, o sea que algo acontece en nuestra conciencia cuando perdemos el contacto con Dios, cuando seguimos en aquella actitud de la parábola pasada que consideramos, del fariseo y el publicano que él oraba consigo mismo, o sea él vivía en una autocomplacencia, él vivía en una justicia propia y es la justicia propia, la dependencia de lo que uno hace, es la dependencia de lo que uno pretende merecer, lo que nos lleva a ser excesivamente minuciosos en cosas pequeñas y descuidar o no captar, por eso dice: ciegos, las cosas mayores, las cosas verdaderas, por eso el Señor hablaba aquí en el versículo 23 de Mateo 23: “diezmáis la menta y el eneldo y el comino,” y Lucas como decía, añade la ruda, las hortalizas “y dejáis lo más” porque si hay lo más hay lo menos, si hay lo primero, hay lo segundo y hay lo tercero, no es lo que lo tercero no tenga su lugar en el tercer puesto, sí las cosas terceras tienen su lugar en el tercer puesto, el problema es poner las cosas terceras en el primer puesto, el problema es poner las estacas en el lugar del arca y dejar el arca descuidada en el patio o en el atrio; hay un orden establecido por Dios en prioridades, existen enfermedades en la conciencia, debilidades.

La palabra del Señor nos menciona la conciencia con diferentes adjetivos. Por una parte, Pablo en Romanos capítulo 9, dice: Yo sé, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, esa frase, mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, o sea que la conciencia debe trabajar junto con el Espíritu Santo. La conciencia fue diseñada para ser el instrumento del Espíritu Santo, o sea que la conciencia debe ser formada por el Señor en Cristo para que represente la voz misma del Espíritu Santo, es decir para que no vaya más allá del Espíritu Santo ni tampoco se quede más acá del Espíritu Santo. Nuestra conciencia si ha sido redimida, si Jesucristo se ha ido formando en ella, es una conciencia que puede representar la voz del Espíritu Santo, solamente que hay versículos en la Biblia que le ponen otro adjetivo a veces la conciencia. A veces habla de “mala conciencia”, una mala conciencia no es una conciencia en el Espíritu Santo, una mala conciencia es una conciencia acusada, es una conciencia cargada por la culpa y en el caso de la mala conciencia, lo más probable es que esa culpa sea verdadera, por eso se llama “mala conciencia” y se habla de purificar nuestros corazones por la sangre de Cristo, de toda mala conciencia y por eso también habla de “buena conciencia”; hay palabras donde dice Pablo: yo con toda buena conciencia he hecho esto, mi conciencia no me acusa, esa es una buena conciencia, es la persona tener la tranquilidad de haber hecho las cosas de la mejor manera que sabía y podía, la manera recta de que era capaz, en unión con Cristo, entonces ese es otro adjetivo diferente, ahora se llama “conciencia buena” o “buena conciencia”, lastimosamente hay otros tres adjetivos en el Nuevo Testamento que le agrega a la palabra “conciencia”, aparece por ejemplo, Pablo lo usa tanto en Romanos como en 1ª a los Corintios, hablando de la conciencia débil.

Ustedes quieren ver conmigo algunos pasajes? Vamos allí a Romanos y a 1ª a los Corintios y después vamos a Timoteo y a Tito para ver algunos adjetivos que el Espíritu Santo le coloca a la conciencia; esos adjetivos la denuncian como enferma o la declaran como recta. Entonces en Romanos capítulo 14, primeramente y luego 1ª a los Corintios tanto el capítulo 8 como el capítulo 10. Vamos a mirar allí algunas cosas. Empecemos por 1ª a los Corintios capítulo 10, Pablo empieza a decir así en el capítulo 23: “Todo me es lícito”, Pablo tiene una conciencia fuerte, una conciencia pura, y dice: “Todo me es lícito, pero no todo conviene,” o sea que hay cosas lícitas que son inconvenientes, “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”, noten como Pablo podía distinguir lo lícito de lo conveniente. “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”, es decir, nuestra conciencia en relación con la comunidad en que estamos. “De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia”, es decir, Dios hizo todo, del Señor es la tierra y su plenitud; no hay ninguna cosa que Dios haya hecho que esté mal, todo lo que Dios hizo es bueno y nada es de desechar si se toma con acción de gracias y santificado con oración, así Pablo tenía esa certeza, entonces él decía: “comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia, porque del Señor es la tierra y su plenitud” Ahora dice: “Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos”; como quien dice: antes de poner la carne a vender en el matadero, se la ofrecieron a la estatua de María o cualquier otra estatua, entonces dice Pablo aquí: “no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia”, nos va a explicar, no la tuya porque tú sabes que esa es carne común y corriente, para ti es carne, para ti no es sacrificio y aquella estatua es un palo, una estatua de yeso, pero como para el otro es algo, entonces el otro tiene escrúpulos, entonces a veces por amor, aunque tú tengas libertad y conocimiento, a veces por amor, soportas los escrúpulos del medio en el cual vives, “porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?” Entonces ahí viene la respuesta: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”. O sea aquí Pablo nos está mostrando y como la va a decir aquí en el capítulo 8 que hay una relación entre la conciencia y el conocimiento; aquellos eran guías ciegos, o sea, no tenían el conocimiento del Espíritu, no tenían la mente renovada por el Espíritu, entonces sus conciencias no funcionaban según el Espíritu, sino que eran corrompidas o cauterizadas y débiles.

Vamos ahora al capítulo 8, vamos a leerlo desde el 1: “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento” Está hablando a los hermanos normales de la iglesia que tienen conocimiento. Mas ahora dice: “El conocimiento envanece”, porque hay el peligro de que porque yo tengo conocimiento, me creo superior al otro y paso por encima de los escrúpulos de la conciencia del otro, “pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él. Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos (ese es el conocimiento) que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia siendo débil, se contamina” Entonces noten esta cuestión. Aquí Pablo menciona la palabra “conciencia débil”, le agrega el apellido “débil” y dice que esa conciencia débil se debe a dos cosas: a falta de conocimiento y a un hábito; o sea, las personas se habitúan a ciertas actitudes, pensamientos, sentimientos, reacciones, según una cosmovisión que tiene, que a veces no es verdadera, a veces esa cosmovisión no coincide con la palabra de Dios. Dice: Tú tienes conocimiento, pero el otro no tiene conocimiento, entonces su conciencia es débil, o sea que la conciencia se relaciona con el conocimiento; en la medida en que tú conoces la palabra del Señor tú conciencia se va afinando y va hablando conforme al Espíritu Santo, pero si tú estás habituado a otra cosa, ese hábito y esa falta de conocimiento, debilitan tu conciencia y qué es una conciencia débil en este contexto? Una conciencia que le acusa más de lo normal, una conciencia que no le permite recibir la gracia de Dios. Pablo tenía certeza de la gracia de Dios y por eso tenía una conciencia fuerte, pero las personas que no se basan en la gracia de Dios sino en su propia justicia tienen una conciencia débil, para ellos todo es impuro, nada lo hacen con una conciencia limpia y con un motivo puro, siempre están viendo la quinta pata al gato y los bigotes del diablo y así están pensando de los otros, porque como dice el dicho muy popular en Colombia: el ladrón juzga según su condición; si él es ladrón, él actúa de cierta manera entonces piensa que todos actúan igual, no necesariamente en así. Volviendo al verso 8, dice: “Si bien (aquí viene el conocimiento) la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropiezo para los débiles”. Aquí se refiere a débiles en la conciencia. “Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos (para ti no es ningún lugar de ídolos, para ti simplemente es un restaurante y estás comiendo un bistec que el Señor te proveyó, y claro por allí hay una estatua de palo, para ti es un palo, para ti no hay ningún problema, pero otro hermano dice: para mi es un ídolo y esa comida fue ofrecida a ese ídolo; usted no está comiendo carne, está comiendo sacrificio, se da cuenta? Él lo piensa como si fuera un sacrificio, aún en el mundo evangélico sucede eso, hay personas que piensan que si se comen una cosa de tal día equis, entonces puede ser que sea una cosa sacrificada a los ídolos, para él es así, para ti el dulce es dulce, la carne es carne, la papa es papa, pero para el otro es sacrificio, se da cuenta? Entonces si el otro lo tiene como sacrificio, tú por amor a él, para ti carne es carne y papa es papa, pero para el otro no, entonces por el amor al otro, tú llevas la carga de los escrúpulos del otro, aunque no teniendo los mismos escrúpulos. Dice: “Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?” porque él ya lo va a hacer distinto, él va a decir: si el hermano comió sacrificio, yo también, pero claro el hermano comió fue carne, pero éste comió sacrificio, se da cuenta? La carne es igual, la diferencia está en que aquel lo interpreta como sacrificio a los ídolos, entonces debido a su conocimiento y a su hábito, le funciona su conciencia, entonces después de que él queriendo imitar al otro que es tan fuerte, entonces ya no queda fuerte, se siente acusado, por eso dice: “Y por el conocimiento tuyo, se perderá”, esta palabra se perderá, no es en el sentido de perdición sino “se perjudicará el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano”, o sea, para ti es carne, pero para tu hermano es sacrificio, entonces para no hacer tropezar a tu hermano en su conciencia débil, entonces note que puede haber conciencia en el Espíritu Santo, conciencia mala, conciencia buena o conciencia débil, verdad? pero ahora en las cartas a Tito y a Timoteo, Pablo menciona otra clase de conciencia.

Dice en 1ª a Timoteo capítulo 4, qué es lo que pasa en el mundo religioso donde la conciencia por falta de conocimiento, por entenebrecimiento del entendimiento, por el habito de un medio ambiente, a veces las conciencias no funcionan según Dios, sino que funcionan según ese malo conocimiento, según ese hábito de su medio, entonces llegan a ser más calvinistas que Calvino y más papistas que el papa. Miren lo que dice aquí en 1ª a Timoteo capítulo 4: “Pero el Espíritu dice claramente (ese es el Espíritu de Dios, con mayúscula) que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe,” cuando uno oye esa expresión: apostatar de la fe, pareciera que son personas que van a renegar de Dios y que no van a creer más, pero no es esa la apostasía de la fe a la que en este contexto se refiere Pablo, aquí es no tener la fe en la gracia de Dios, sino conducirse por regulaciones de matrimonio y de alimento que los demonios inspiraron, o sea que los demonios también trabajan sobre las conciencias; no sólo el Espíritu Santo trabaja sobre las conciencias, a Satanás se le llama “el acusador de los hermanos”, o sea, a veces viene bajo un ataque de acusaciones indefinidas y tú no sabes qué es y miras tus pecados, confesaste tus pecados al Señor y Él te perdonó, pero no te animas a creer que te perdonó. Hermano, esos son los demonios, uno tiene que decirles: señores, por favor, ustedes no tienen nada que ver conmigo, en mi relación con Dios, apártense en el nombre de Jesucristo, y tú te centras en el Señor, porque por este verso que vamos a ver acá, vemos que también, ya vimos los hábitos, la falta de conocimiento y ahora, los demonios que también afectan el funcionamiento de la conciencia humana, entonces dice acá: “apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores” o sea, espíritus que no le dejan tener confianza, actuar en fe y en libertad, sino debajo de escrúpulos y melindres exagerados que vienen es del susurro de demonios atormentadores. Si vas a la izquierda te dice, porque no fuiste a la derecha; si vas a la derecha te dice porque no vas a la izquierda, nunca te dejarán contento. Si estás en la base de la justicia propia, le das lugar a esa clase de espíritus; si estás pensando que eres mejor por algo que tú mereces y haces, le das lugar a esa clase de espíritus, porque sólo por la gracia de Dios, por la sangre del Cordero estamos delante de El y siempre sólo por eso estaremos, nunca porque seamos mejores o merezcamos algo, nunca sobre la base de nuestra justicia propia, sino en la base del sacrificio suficiente del Señor Jesús. Sigue diciendo: “apostatarán de la fe (ya no creen más, ya no confían más) escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” y noten que estas doctrinas no vienen así como ateo, o como maldad abierta, no, vienen como religiosidad, doctrinas religiosas y él explica: “por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia”, se da cuenta? Aquí el adjetivo es diferente, ya no es conciencia débil, ni mala, ni buena, ni en el Espíritu Santo, sino cauterizada, qué es una conciencia cauterizada? Cuando hay una cauterización, se pierde la sensibilidad legítima, una conciencia cauterizada es una conciencia que no tiene una sensibilidad correcta hacia Dios, entonces como no hay sensibilidad legítima hacia Dios, viene una serie de imaginaciones, hábitos y demonios que le hacen funcionar la conciencia muy distinto a como Dios quiere que funcione. Tú no pienses que el asunto de la conciencia es una cosa boba, no dice: guías ciegos que coláis el mosquito y tragáis el camello, no se daba cuenta que lo importante era lo mayor y lo más grande, pero ellos se olvidaban de eso y estaban pendientes de esas minucias de la ruda, del comino, pero no estaban viendo el camello, esa es una conciencia cauterizada, sin equilibrio, dominada por escrúpulos y a la vez ceguera. Hay personas que pueden ser dueños de una empresa, que van todos los domingos al culto, no faltan al culto, pero tratan a los obreros terriblemente, allá en el trabajo no le pagan bien, los tratan mal, cuánta gente ha sufrido por personas que se dicen ser cristianas, dicen hablar en nombre de Dios y le aplican la inquisición y la tortura a una persona, sin respetar su conciencia, queriendo aplicar la conciencia enferma de ellos a otros, cuánto ha sufrido la humanidad por personas con la conciencia torcida o corrompida, no piense que nuestra conciencia no necesita el tratamiento del Señor, necesita estos golpes del Señor. Ciegos, como coláis el mosquito y tragáis el camello! Como es que torturamos a otro, cuantas cosas han sucedido en la historia, en el nombre dizque de Dios, no dice Jesús: viene la hora, cuando alguno que os mate, pensará que rinde servicio a Dios, es posible hasta matar a otro, matar hasta siervos de Dios, pensando que le estamos sirviendo a Dios, qué está pasando con las conciencias? No tienen luz de Dios y si tienen operación de demonios, se dan cuenta? Entonces sigue diciendo aquí: “teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse” qué santurrones, ahora es obligatorio el celibato, prohibirán, no sólo que ellos no se casan, sino que los atormenta su conciencia; cosas normales, buenas que Dios creó para que se multiplique la raza, ellos son tan santos, como decía, que no sólo ellos, sino que quieren gloriarse en los otros y le prohíben a los otros, lo que los demonios atormentan en ellos, ellos se sienten atormentados y le transmiten a los otros su mismo trauma. Entonces qué dice aquí? Lo dice claro: “prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido (y otra vez viene la relación del conocimiento con la conciencia, se dan cuenta?) “y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada hay de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”, entonces puedes comer, puedes casarte y casado, puedes tener relaciones sexuales, si puedes, no es pecado, esa no es la manzana prohibida, Dios le dijo: creced, multiplicad la tierra, es eso prohibido? Pero muchos están diciendo que la manzana es prohibida y dicen que esa es la manzana, se dan cuenta hermanos? Por no conocer la palabra de Dios, que todo lo que Dios creó es bueno y que nada es de desecharse si se toma como Dios quiere.

Pasemos a Tito y después a Romanos. Vamos a la epístola a Tito, capítulo 1 versículo 15. Dice el apóstol Pablo a Tito, noten, lo dice en Romanos, lo dice en Corintios, lo dice en Timoteo porque Pablo que vivía en la fe, en la gracia, que estaba luchando con esa justicia propia farisaica, tenía que decir esto por la derecha, por la izquierda, por arriba, por debajo, por todas partes, Pablo enseñaba así, ahora le dice a Tito su compañero: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro, pues hasta su mente y su conciencia (noten la relación de conocimiento y conciencia) su mente y su conciencia” pone primero mente porque lo que pasa en la mente, lo que uno piensa, lo que uno está habituado a pensar, afecta su manera de percibir en su conciencia, dice: “su mente y su conciencia están corrompidas”, o sea aquí viene otro adjetivo que el Espíritu Santo le coloca a ciertas conciencias, conciencias corrompidas; todo es puro, pero para alguien no es puro, ese lo que quiere es esto, aquella lo que quiere es esto, siempre pensando lo peor porque ellos mismos son corruptos y piensan que todos son iguales; su mente y su conciencia están corrompidas.

Volvamos a Romanos capítulo 14, dice desde el verso 13 lo siguiente: “Así que” ya después vamos a ver un poquito de esto aplicado a la iglesia pero mientras tanto nos estamos deteniendo más en el funcionamiento de la conciencia según Dios, según los hábitos, según la oscuridad, según la ceguera, según los demonios. Dice: “ya no nos juzguemos más los unos a los otros,” porque se venían criticando, devorándose los hermanos, “sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Yo sé” ese es el conocimiento recibido por Dios, Pablo estaba seguro de lo que era vivir en la gracia de Dios, él vivía en la ley del espíritu de vida. “Yo sé y confío” (la fe, no apostató, la retuvo) confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo;” cada cosa que Dios creó, la creó Dios para algo bueno, tiene un funcionamiento bueno, claro que uno la puede pervertir, en sí misma fue creada para un bien, Dios no creó nada malo, vio Dios todo lo que había hecho y he aquí era bueno en gran manera, Dios sabía los problemas que había desde el principio y por eso después de cada cosa dijo: y vio Dios que era bueno, e hizo esto y aquello y vio Dios que era bueno, hizo aquello y aquello y vio que era bueno, luego hizo al hombre y la mujer y los puso sobre todo y vio Dios que era muy bueno, ya no sólo bueno, sino muy bueno y después qué dice Pablo: “Yo sé y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es”, no lo es en sí mismo pero es algo subjetivo, para él lo es, la relación otra vez entre mente, conocimiento y conciencia, para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Entonces sigue diciendo Pablo: “Pero” (aún así, sabiendo que tengo libertad en esto), dice: “Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda (perjudique es el verbo que aquí se traduce pierda, que tiene también la aplicación de perjudicarse, no se refiere a la perdición eterna de un hermano, se refiere a un perjuicio en su vida), “se perjudique aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien;” para ti es un bien, pero para el otro es inmundo, “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias” no lo había dicho el Señor Jesús así? Haciendo limpios todos los alimentos, “Todas esas cosas a la verdad son limpias, pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”, o sea, no es que la carne o el vino sean pecado, pero algunos son vegetarianos, ven? y van a salirte con cosas. Un poquito de vino, como le dice Pablo a Timoteo: un poco de vino es bueno para la salud, pero algunos tienen ese problema y prefieren no tomarse ni un traguito, ni siquiera para la salud, no tiene nada de bueno, sino todo es malo, malo, entonces se lo quiere prohibir a los otros. “Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios”, es decir, tú te puedes tomar esa copita de vino, comer esa carne, gracias al Señor porque tú lo hiciste y me hace bien, no hay problema, pero si tú hermano piensa distinto, por el otro uno soporta la debilidad de los débiles, ven? pero dice: “Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba”, es decir, la persona lo hace en el Señor, en el Espíritu y aprueba una actitud, lo hace con toda libertad delante del Señor. “Bienaventurado”, y esa es otra de las bienaventuranzas de la palabra de Dios, “Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado,” no que Dios lo condena, sino su propia conciencia lo condena, por eso habla de no condenarse a sí mismo, “es condenado, porque no lo hace con fe”, no tiene fe, está basado en merecer algo por lo que come o no come, se da cuenta?, no lo hace con fe, “y todo lo que no proviene de fe, es pecado”, solamente lo que es la gracia es lo que no es pecado, pero todo en Adán está caído, Adán nunca merecerá la aprobación de Dios, es sólo en la fe, en la gracia. “Así que, los que somos fuertes” y aquí se refiere a fuertes en la conciencia que aprueba las cosas con libertad delante del Señor, seriamente y no se deja manipular por ningún demonio de acusación, “los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” y dice en lo que es bueno porque es que algunos quieren manipularte, cuadricularte y uniformizarte y también en eso tú también no tienes que perder tu libertad en Cristo, solamente ejercer tu libertad con mucha consideración, pero bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Entonces hermanos, lo que pasaba con los fariseos eran problemas de este tipo, de esta índole, la conciencia estaba cauterizada, debilitada, no captaban las cosas importantes, estaban ciegos, estaban habituados a ciertas cosas y los demonios también trabajaban allí, espíritus de religiosidad, entonces colaban el mosquito pero tragaban el camello.

En la vida de la iglesia, en la comunión del pueblo de Dios se tiene que tener muy claro esto porque son personas que quieren agradar a Dios, pero cuando están en la base farisaica de la justicia propia es muy fácil que los demonios le pongan escrúpulos y quieran después cuadricular a todos conforme a ellos mismos, es decir que todo mundo tenga los mismos escrúpulos que yo, piense como yo, sienta como yo, no coma lo que yo no coma, no se ponga con lo que yo no me pongo, no se pare donde yo no me paro, en fin, queremos hacerlos como nosotros, entonces siempre va a haber muchas divisiones en la iglesia y se van a separar unos de otros por causa de querer obligar unos a los otros, dice Pablo que los que quieren agradar según la carne, éstos os obligan a que se circunden, o a cualquier otra cosa, los que quieren agradar según la carne, los que se basan en su justicia propia, lo que pasaba con los fariseos en la parábola pasada, qué pasa? Los obligan, quieren forzar a los otros, a la fuerza, os obligan, prohibirán casarse, prohibirán estos alimentos y como dice Pablo en Colosenses capítulo 2, cantidad de mandamientos de hombre, no mire, no toque, no haga y la gente vive terriblemente acongojada y eso no tiene ningún valor contra los apetitos de la carne dice Pablo, esos son rudimentos del mundo y el mundo está en el maligno, los demonios trabajan en ese montón de ascetismos que no provienen de la gracia de Dios, entonces se divide la iglesia por un montón de cosas; por eso hay que distinguir lo que es mosquito y lo que es camello.

Hay cosas que por ejemplo en el capítulo 14 Pablo considera que son cosas pequeñas por las cuales no hay que dividirse los hermanos; en cambio, Judas habla de los camellos, las cosas serias a las que hay que ponerle atención, Jesús habló de las cosas serias, de los camellos, cuáles son? La justicia, la misericordia, la fe, esto es lo más importante, por qué cual es mayor? Es una buena pregunta. Qué es primero?, qué es mayor?, cuál es el orden de valores delante de Dios? Porque no podemos igualar una cosa con otra; en la casa de Dios hay cosas que son de oro, otras son de plata, otras son de bronce, otras son de madera, amén? No es lo mismo la madera que el oro; no es lo mismo el atrio que el lugar santísimo, amén hermanos? Entonces dice Pablo en Romanos 14 pero ahora desde el 1: “Recibid al débil en la fe”; la persona esta en la fe pero es débil; hay cosas en que se siente acusado, si come esto o si no guarda los días conforme a la ley de Moisés, si no se circuncida queriendo que todos se circuncidaran, querían los judaizantes. “Recibid al débil en la fe”, si está en la fe, pero es débil, es fácilmente acusado por los demonios de estos religiosos, estos demonios con coronita aquí que son también demonios, dice: “pero no para contender sobre opiniones”. Aquí está hablando de que en el pueblo de Dios, en la fe, hay distintas conciencias y algunas son débiles, hay opiniones que provienen de personas con conciencias débiles, entonces qué nos aconseja Pablo por el Espíritu Santo? No contender sobre opiniones y recibir a los débiles en la fe, recibirlos, son hermanos que tienen esa dificultad, recibirlos con todo amor, con todo cariño, no contender con ellos, no dejarse arrastrar a esas minucias que quieren ver los pelitos, que tú concuerdes con ellos en todos los pelitos o si no eres un hereje, se dan cuenta? “Recibir al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” y explica porqué no contender sobre opiniones, y dice: “Porque” uno piensa así, otro así, la variedad, hay diversidad, Pablo que amplio era: hay diversidad de dones y el Espíritu es el mismo; hay diversidad de ministerios pero el cuerpo es uno solo, el Señor es uno solo; hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos es uno, es Dios, el mismo Dios, o sea Pablo veía la identidad de fondo y no se preocupaba por esas minucias y esas diferencias o diversidades externas, él aprendía a valorar lo esencial. Hermanos, para convivir con hermanos especialmente que a veces son difíciles, hay que tener amplitud de corazón, hay que saber sobrellevarlos, hay que saber callarse y no discutir cosas para no armar problemas y ver lo que tienen de fondo, son lavados por Dios, son hijos de Dios, son nuestros hermanos y por eso los amamos y no nos va a poner a fijarnos en esas cositas. “Porque uno cree que se ha de comer de todo;” éste es libre, piensa así, el Señor dijo que él había limpiado todos los alimentos así que venga para acá un asado de esto y de aquello, él lo hace así, “otro que es débil,” el otro es muy fuerte, quizá demasiado, y el otro es débil, “come legumbres”, él es muy sabio, es vegetariano sólo come legumbres y tiene un montón de argumentos, se sabe todas las teorías de los vegetarianos, etc. El apóstol Mateo, cuenta la historia, era vegetariano, comía sólo legumbres y granos así como almendras y nueces y esas cosas, así cuenta la historia, pero él no se puso a hablar mal de nadie. Dice: “El que come, no menosprecie al que no come” no lo menosprecie, es decir, no es menor que tú, es un hijo de Dios que va a responder por sí mismo ante Dios y Dios lo va a juzgar a él con la vara de él, no con la vara tuya, con la vara con que tú juzgaste, tú serás juzgado, por la medida con que tú mediste, tú serás medido, pero no los otros, los otros, cada uno será medido con la vara con que midió, con el juicio con que juzgó con ese será medido. Debemos aprender a tener esa tolerancia de aceptar entre nosotros distintas varas y medidas y soportarnos porque cada uno será juzgado conforme a su juicio y medida en las cosas que no son las fundamentales, sino a las que pertenecen a la escuela de opiniones dentro de los que están en Cristo. Luego sigue diciendo: “Y el que no come”, porque la tendencia del fuerte es hacerse el fuerte y menospreciar al otro, y la tendencia del otro es criticar, juzgar. Dice: “no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido”; noten, Dios si recibió a los que comen, nosotros no vamos a recibirlo si no se pone igualito que nosotros en todos los pelitos, el mismo uniforme, habla de la misma manera, no lo recibimos, ay Dios mío! Qué difícil es hermanos entonces movernos en el cuerpo de Cristo, porque siempre que vamos a un lugar distinto al acostumbrado vamos a encontrar la diversidad, vamos a encontrar las diferencias y te vas a sentir incómodo porque allá no cantan parados sino sentados, o no sentados sino parados y en unos leen primero y cantan después, y en otros te hacen subir y bajar como un ascensor y entonces no te vas a sentir cómodo. Hermano, tienes que aprender a estar con toda clase de hermanos, no hay ningún problema.

El hermano Juan Carlos Ortiz le decía a los hermanos: Si algún día ustedes vienen y encuentran las sillas colgadas en el techo, tranquilo, por algo será, no se preocupen, entienden hermanos? O si no, no va a poder reunirse con los hermanos, ciertamente que uno se siente cómodo con los que son como uno, pero acordemos que el cuerpo de Cristo incluye también a los otros hermanos y tú no vas a poder cumplir tu función en medio de ellos si eres demasiado melindroso y exigente, tienes que aprender, ten libertad para ti mismo, aprecia lo que tienes, pero acomódate. Pablo, al judío se hacía judío, al griego se hacía griego, a todos se hacía de todo, para ganar a mayor número, sin ser hipócrita, lo hacía con amor, amén? Se adaptaba, como el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, amén? y vino sometido a la ley. Entonces es el espíritu de encarnación, de condescendencia que es propio del Espíritu de Dios, el que debe estar en los corazones de nosotros, amén hermanos?

Sigue diciendo: “porque Dios le ha recibido”, por esa base, porque Dios recibió a ese hermano por eso yo lo recibo, porque no lo recibo en base a la justicia propia, se da cuenta? Lo recibo porque Dios lo recibió. Por qué Dios lo recibió? Porque guardó los mandamientos? Por qué era la teología más pura, sin errores? Por qué lo recibió? Porque no sabía sino pedir perdón, recibir la gracia por fe, o sea, Dios recibe a las personas por la gracia, por confiar en Cristo, por eso nosotros debemos recibirlas también en esa misma base, no en la base de algo de justicia, de que sea más correcto, no quiere decir que el error lo vamos a llamar de otra manera, el error es error, pero una cosa es tratar el error y otra cosa es tratar con las personas, al diablo hay que echarlo fuera, las mentiras hay que desmentirlas pero a las personas hay que amarlas, comprenderlas y ver de que manera se les puede conducir a una mayor luz, gracia y libertad, pero seguramente que no va a ser por medio de garrote. Entonces dice aquí: “Dios le ha recibido”, por eso recibámosle nosotros, incluso los que comen. “Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno?” porque él es un siervo de Dios, entonces deje que se relacione con Dios, con su patrón, no nos metamos de patrones nosotros. “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae”; y si tú consideras que cayó, puede ser en serio que cayó, o puede ser que te parece o que en serio cayó, “pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día;” vas a encontrar hermanos que enfatizan el sábado, otros el domingo, otros la semana santa, otros aquí otra fiesta, tal otra fiesta, o algunos que ni se dan cuenta, unos tienen que hacer la cena cada semana, otros cada mes, otros cada vez que se les ocurre, vamos a encontrar muchas variedades. “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días.” Para él, el lunes está en sábado, el martes está en sábado, siempre que está en Cristo está en sábado, todos los días de la semana está en sábado, pero para otros el sábado es el sábado y para otros el sábado es Cristo, ven? Entonces qué dice aquí: “otro juzga iguales todos los días. Cada uno” y note que libertad le da Pablo aquí: “Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente” otra vez aquí la relación de la mente con la conciencia. Si para ti es el sábado, guárdalo, amén, a lo mejor te acompaño algunas veces, pero si para ti todos los días es sábado, amén, tenlo seguro, está seguro en lo que estás, tienes que estar seguro en lo que estás.

Hay uno de los dichos del Señor Jesús que pasó a la historia fuera de la Biblia, un dicho extracanónico donde un hombre pasaba cargando algo en un día sábado y le dijeron: Mira, él está cargando esto en el sábado, El dijo: si él sabe lo que está haciendo, está bien, pero si no sabe, ay de él! Se dan cuenta? Ese está comiendo carne, él sabe lo que está haciendo, no lo juzgues tú, Dios lo juzgará; a lo mejor tú piensas que en el día del juicio Dios le va a llamar la atención a unos cuantos y no se la llama, y a ti si te la llama, no es así? Entonces dice aquí: “Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor,” o sea su objetivo es agradar a Dios haciendo caso de los días, éste, o aquel, o aquel, así la intención de él está correcta, y dice: “y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace”, es decir, para agradar al Señor es que no se pone a hacer caso del día, porque él está en Cristo. No ven que me tocó ir a Israel y era el día del Yon Kipur y todos ayunando y hacían ayunar a todo el mundo, bueno, uno le puede seguir la corriente, o si no, en secreto comer alguna cosita, depende de si tú vas a guardar el Yon Kipur, pero para mi el Yon Kipur ya fue sacrificada en la cruz de Jesucristo, el Yon Kipur mío es Cristo, pero para algunos está el Yon Kipur y un montón de fiestas, bueno, si alguno quiere guardarlas, okey, no ha problema, pero la pascua nuestra es Cristo, el pan sin levadura es Cristo, las primicias es Cristo resucitado, Pentecostés el Espíritu de Cristo, las trompetas es Cristo anunciado, la expiación Yon Kipur es Cristo sacrificado, en cuyo nombre y virtud El intercede por nosotros, El es la propiciación, El es nuestras cabañas, El es nuestro final de fiestas y nuestro gozo, todo eso es Cristo, pero para algunos no, hace caso del día, entonces dice aquí: “El que hace caso del día, lo hace para el Señor, y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace”, no lo hace es porque sabe que está en Cristo, por eso no se pone a guardar esas cosas. “El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come”, si se abstiene para glorificar al Señor y otro come también para glorificar al Señor, los dos glorifican al Señor pero de dos maneras distintas. Las flores rojas lo glorifican como rojas; las flores azules como azules, hay pocas azules, pero hay algunas; las flores amarillas, las flores blancas, verdad? cada flor glorifica a Dios siendo como es. Entonces uno glorifica a Dios haciendo caso del día y otro también lo glorifica juzgando todos los días iguales. Uno glorifica a Dios comiendo y otro glorifica a Dios no comiendo, dejemos que cada uno glorifique a Dios de la mejor manera que pueda. Lo que el Señor dijo fue: por qué molestan a María Magdalena diciéndole que por qué derramó ese perfume, que debía haber hecho esto y aquello otro, por qué la critican? Ella hizo lo que podía, déjenla; lo importante es eso, dejar en libertad para que cada cual haga lo mejor que sabe y lo mejor que puede, eso en cuanto a lo que no es esencial, claro que hay cosas esenciales también, pero estamos hablando primero de la cuestión de opiniones dentro del pueblo de Dios que está en la fe. Y sigue diciendo: “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor”, del Señor somos, es decir, somos criados ajenos, amén? El Señor es Cristo. “para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”, allí se conocerá lo oculto de las tinieblas, por eso dice Pablo en 1ª a los Corintios capítulo 4: no juzguéis nada antes de tiempo, dejen que el Señor juzgue cuáles eran las intenciones de cada cosa, hay cosas bien hechas con buena intención que a veces parecen malas y hay cosas malas pero disfrazadas que parecen buenas, así que en aquel día conoceréis la diferencia, dice el Señor, en aquel día conoceréis la diferencia, o sea, cuando el Señor venga y muestre la realidad de los corazones. Verso 11: “Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. Ahora, aquí dijo el Espíritu Santo por medio de Pablo: Respecto de las opiniones, no contender, ahora viene la otra cara de la moneda, donde sí contender.

Vamos a Judas porque San Judas Tadeo, hermano de Santiago, hermano de José, de Simeón y del Señor Jesús, él tenía también el Espíritu Santo y ahora dice San Judas, epístola de Judas que está antes de Apocalipsis, el último de los escritos. Dice desde el verso 3 de su capítulo único: “Amados, por la gran solicitud que tenía”, esa era también la inspiración del Espíritu, la gran solicitud que tenía era el Espíritu moviéndolo adentro, ahora lo guía a lo que si tiene que ser serio, porque es que a veces nosotros en las cosas que tenemos que ser tolerantes, somos cuela mosquitos y en las cosas que tenemos que colar el camello, nos lo tragamos, no nos importa, se dan cuenta? Entonces ahora viene el camello, ya hablamos de los mosquitos, eso de comer, no comer, día o no día, esos son los mosquitos, ahora vienen los camellos. Los mosquitos, qué dice Pablo? Cada uno haga como esté plenamente convencido en su propia mente y cómo dice a los Corintios, que cada uno mire como sobreedifica, eso es lo que tiene que hacer, ya estás en Cristo, ahora vas a servirlo, eres un criado ajeno, haz lo mejor que puedas, yo no soy el que te voy a juzgar, es el Señor el que te va a juzgar, a premiar o a corregir, no soy yo, pero ahora en cuanto a lo esencial, ahora es otro el precio. Ahora dice así: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación”, ahora está hablando de lo esencial, está hablando de la salvación, se dan cuenta? Ya el tema es si come o no come, día o no día, el tema es la salvación y algo más. Y dice: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente”, allí decía: Recibid al débil en la fe, no para contender sobre opiniones, pero sobre esto dice, hay que contender y no contender flojamente, sino ardientemente; hay cosas en que tienes que ser claro y hay cosas en que tienes que ser tolerante, tienes que saber la diferencia; cuando es mosquito y cuando es camello; cuando es que hay que soportar y cuando hay que poner la cara incluso a riesgo de la muerte, hay que hacer la diferencia en la conciencia. Entonces dice aquí: “exhortándoos a que contendáis ardientemente”, o sea, él los veía flojos en las cosas importantes. A veces demasiado preocupados en cosas nimias, nimiedades y trivialidades y otras veces, despreocupados en cosas esenciales, camellos enteros se les cuelan, entonces se da cuenta que hay que ponerle equilibrio. A veces nosotros no nos damos cuenta de que sí son los camellos y los dejamos colar cuando los camellos también son inmundos, entonces qué dice aquí: “contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”, o sea, la fe salvadora, la común salvación, la fe que fue dada a los santos, es decir, lo esencial del evangelio. Por eso dice Pablo, el mismo Pablo que escribió Romanos, dice a los Corintios: porque si viene alguno por ahí, predicando otro evangelio, otro Jesús, otro espíritu, bien lo toleráis, o sea, a esos si los toleran, entonces se da cuenta cuanto tiene que ver con el Señor Jesús, con su Espíritu, con la esencia del evangelio, lo que realmente salva, esa es una cosa sobre la cual no se puede admitir ningún cambio, es una cosa fundamental. Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto. Ahora, si sobre ese fundamento uno edifica con oro, con plata, con piedras preciosas, con madera, heno, hojarasca, cada uno mire cómo, pero respecto al fundamento no es que cada uno mire cómo, nadie puede poner otro, se dan cuenta la diferencia de la jerarquía de los valores, unas cosas son fundamentales, otras cosas son periféricas, entonces debemos en las cuestiones serias, ser absolutamente cuidadosos, inclusive se nos prohibe recibir personas que en las cosas fundamentales estén torcidas, es decir, con una cristología no apostólica, no bíblica, está negando la divinidad de Cristo, está negando la humanidad de Cristo, está negando la obra expiatoria de Cristo, está negando la resurrección de Cristo, está diciendo por ahí que Jesús era un profeta de Cachemira o si no por allá un Cristo que aprendió con los budistas, o si no por allá en Egipto o con los escenios y que no murió, sino que le dieron adormidera y después se despertó y dijeron que había resucitado, esas si son porquerías que afectan la salvación porque están distorsionando a Cristo y al evangelio, esas son las cosas esenciales en las que hay que tener cuidado, en esas sí, la común salvación, la fe que una vez fue dada a los santos. Dice: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que antes habían sido destinados para condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia”, o sea, personas que simplemente se van al otro extremo, ya no acerca de las nimiedades, sino que las cosas importantes, las cosas serias, la santidad del Señor la tienen en poco, “convierten en libertinaje la gracia”, la gracia cara, la gracia no barata, la gracia que le costó al Señor la vida y por medio de la cual vivimos para el Señor. Y dice: “Y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”. Niegan a Dios y niegan a Jesucristo, convierten en libertinaje la gracia, común salvación, la fe una vez dada a los santos, menciona cinco cosas que son serias: Negar a Dios, negar al Señor Jesús, negar la esencia del evangelio o querer jugar con ella de una manera barata, sin respeto, la fe que una vez fue dada a los santos, es lo esencial, la fe, Jesús es el Hijo de Dios, murió por nuestros pecados y resucitó, y somos salvos por la fe en El, y vivimos por El y para El, una vida conforme a la gracia, en santidad de la gracia, esas son las cosas esenciales, se dan cuenta hermanos? Entonces hay una diferencia entre el mosquito y el camello y si no tenemos en cuenta estas cosas vamos a causar muchos problemas en la iglesia, problemas por una parte, si somos laxos vamos a dejar que entren culebras, sapos en la olla, se dan cuenta? Y por otra parte vamos a ponernos a dividir por nimiedades y por trivialidades, entonces hay que saber distinguir y que nuestras conciencias sean corregida por el golpe de la palabra de Dios. Vamos a dar gracias al Señor.

Padre celestial, en el nombre de Jesús tu Hijo, te rogamos que nos ayudes, necesitamos tu gracia, necesitamos que operes en nosotros, que nos des el equilibrio de tu Hijo amado, que podamos distinguir entre una cosa y la otra, el fundamento y la sobreedificación, entre lo esencial y lo periférico, lo que es tolerable y lo que no, ayúdanos Padre en lo que debemos contender y lo que no, solamente Tú mismo puedes formar Tu Hijo en nosotros, para que no seamos como éste o como aquel, ni con esta escuela ni con aquella, sino conforme a tu Hijo Jesucristo, en el nombre del Señor Jesús.

La gracia y la paz del Señor sea con los hermanos.

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(2) CAPÍTULOS DEL REINO

EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (2)

CAPITULOS DEL REINO

Localidad de Teusaquillo

(28 de mayo de 2004)

(Gino Iafrancesco V.)



Vamos a estar dando continuación hoy a la serie que recién comenzamos la vez pasada en una breve introducción relativa al misterio del reino de Dios . Estuvimos viendo algunos versos donde esa expresión aparece y mirábamos que la palabra “El reino de Dios”, abarca su gobierno de eternidad a eternidad, pero veíamos que así como se habla en singular “El misterio del reino de Dios” nos dábamos cuenta también de que habla en plural “Los misterios del reino de Dios”; por lo tanto “El misterio del reino de Dios” tiene varios capítulos y por eso se pasa del singular al plural. La vez pasada nos introdujimos en ese primer aspecto, hoy necesitamos pasar de lo singular a lo plural, del reino de Dios de eternidad a eternidad, a los primeros capítulos del reino de Dios, lo que tiene que ver con la creación. En la esfera eterna del reino de Dios, es su propio Hijo, pero en determinado momento Dios quiso que ese reino apareciera en la creación, el Padre quiso darle al Hijo un reino y el Hijo también quiso darle al Padre el reino que el mismo Padre le daría al Hijo, es algo que aconteció eternamente en el seno de Dios, algo que es propio de la naturaleza de Dios que es amor, el Padre ama al Hijo con un amor eterno y el Hijo ama al Padre con un amor eterno y el Espíritu del Padre y del Hijo es ese amor eterno, divino; entonces todo lo que el Padre hace lo hace en el Hijo y lo hace para el Hijo, ahí comienza todo.

Vamos a Colosenses capítulo 1, para que veamos esa primera expresión. Epístola de Pablo a los Colosenses capítulo 1, voy a leer desde el versículo 15 para tener el contexto: “El”, o sea, el Hijo como venía hablando desde el verso 13, “es la imagen del Dios invisible”, o sea, por medio de quien Dios se revela, “el primogénito de toda creación”, o sea, el que está adelante de todo lo creado, El es el principio de la creación, no que el sea creado, sino que por medio de El, todo fue creado. Cuando la primera creación apareció, El ya estaba ahí, por eso es el primogénito y dice el verso 16: “Porque en él”, o sea en el Hijo, “ fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” Qué pasaje tremendo este de Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, verdadera revelación de Dios, el Espíritu enseñando las cosas profundas de Dios, mostrando las cosas que en la eternidad acontecen en el seno de Dios, demostrando también el futuro para con la creación. En El fueron creadas todas las cosas, por eso dije que la esfera del reino de Dios es el Hijo, todo lo que existe, existe en el Hijo, existe por el Hijo y existe para el Hijo y como recordábamos 1ª a los Corintios, capítulo 15, versículo 28, verso 27 para tomar el contexto: “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies”. El Padre sujetó al Hijo todas las cosas, llamo la atención al verbo “sujetar”. “Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará a l que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. Miren ese objetivo final, que Dios sea todo en todos, entonces Dios crea en Cristo, en el Hijo, crea con el Hijo y crea para el Hijo, pero conociendo su Hijo y su Hijo que corresponde a ese amor del Padre le da toda la plenitud, el Hijo también se lo devuelve al Padre, entonces estamos viendo un amor eterno que circula entre el Padre y el Hijo y el Hijo y el Padre por el Espíritu Santo; del Padre al Hijo por el Espíritu Santo, del Hijo al Padre por el Espíritu Santo, por eso es el Espíritu del Padre y del Hijo, esta es la esfera del reino de Dios, todo comienza y Dios creó todas las cosas en el Hijo, ahora noten, Dios tiene una características conforme a su naturaleza, conforme a su carácter, El es intrínsecamente libre y el amor tiene que ser libre, el Hijo ama también al Padre libremente, el Padre ama al Hijo libremente; por lo tanto, las criaturas que fueron personas, que fueron creadas por el Padre junto con el Hijo, en el Hijo y para el Hijo, fueron creadas también libres, ese reino que Dios estaba pensando era un reino entre personas libres, el Padre sabía que su Hijo lo honraría y creó en su Hijo y también como el Hijo es libre, él también creó a las personas libres, claro que las personas después, muchas, entre los ángeles, primero satanás y la tercera parte de los ángeles, y luego todos los hombres se vendieron al pecado, satanás tuvo por primera vez la ocurrencia de reinar él en lugar de Dios, de colocarse en el lugar de Dios, de ser un rival para Dios, Dios no le sorprendió esto, El ya conocía estas cosas y las permitió porque iba a dar a conocer a su Hijo. Si El no hubiera permitido la rebelión de satanás, no conoceríamos su Hijo, ni la esfera, ni el carácter del reino de Dios, pero al permitir la rebelión entre criaturas libres y los hombres que quedaron vendidos al poder del pecado, ahora Dios envió a su Hijo y el Hijo se humilló a sí mismo e hizo todo lo contrario que hizo satanás, satanás sin ser pretendió ser, dijo: me sentaré a los lados del norte, sobre las estrellas estableceré mi trono y seré semejante al Altísimo, el Hijo hizo todo lo contrario, dice en Filipenses que siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a la cual aferrarse, sino que se despojó a si mismo y se humilló, toma forma de hombre y forma de siervo, se humilló hasta lo sumo, hasta la muerte, o sea todo lo contrario que hizo satanás, hizo el Hijo. El Padre conocía a su Hijo y amaba y ama a su Hijo con amor eterno, pero El quería mostrar a su Hijo, revelar a su Hijo porque cuando su Hijo fuese conocido, El, el mismo Padre sería conocido porque el Hijo es como el Padre; la naturaleza y el carácter de Dios serían conocidos como Dios es, lo es el Hijo de Dios, Dios quería mostrar como es su Hijo, el Hijo sobre el telón de fondo de la rebelión de Lucifer, de la tercera parte de los ángeles y de los seres humanos mostró lo que es obedecer a Dios, someterse a Dios y confiar en Dios, por eso la esfera del reino de Dios es el Hijo, pero en ese reino existe como lo implica la palabra “reino”, un orden de autoridad o una delegación de autoridad. Ya vimos allí en Colosenses unas palabras misteriosas, dice: en El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles y cuando comienza a describir esas cosas, la primera que menciona es “tronos”, sean tronos. Cuando el apóstol Juan es trasladado a la gloria en el capítulo 4 de Apocalipsis, él vio el trono de Dios y alrededor del trono, veinticuatro tronos y trono quiere decir lugar de autoridad, o sea que Dios en su reino delega autoridad; el Padre delegó toda autoridad al Hijo y el Hijo también delegó autoridad y delegó autoridad en el mundo invisible y delegó autoridad en el mundo visible y aquí primero aparecen las del mundo invisible, tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, esas palabras, tronos, dominios, principados y potestades son posiciones de autoridad delegada porque eso es un reino. Ya este mundo invisible existía y el Señor decidió también hacer este mundo visible.

Ahora vamos a Génesis, ya había habido la rebelión de satanás y en el capítulo 1 de Génesis en el versículo 26 dice: “Entonces dijo Dios “ : Elohim dice en el hebreo, ahí está implicada la Trinidad íntegra, Elohim, aquí está una decisión de Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen,” la imagen de Dios es el Hijo, o sea, hagamos una criatura que sea configurada, conformada al Hijo de Dios, o sea que se le parezca a Dios, que sea como es el mismo Señor y deleguémosle a esa criatura, autoridad, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree” y aquí también la palabra clave en relación al reino de Dios es “señorear”, así como la palabra clave allí era “sujetar” al Hijo todas las cosas y el Hijo también se sujeta al Padre y le sujeta todas las cosas, el Padre le sujeta todo al Hijo, el Hijo le sujeta todo al Padre, es un asunto entre el Padre y el Hijo por el Espíritu Santo, ahora dice acá; “y señoree”, Dios es el que tiene el señorío, pero Dios había dicho: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, es decir, hagamos una criatura que nos represente, que viva por nosotros, que tenga nuestro Espíritu y actúe en nuestro nombre y deleguémosle autoridad: “y se en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Ya existía rebelión y existía rebelión en los ámbitos de los cielos, del mar y de la tierra donde el hombre señorearía en lugar de Dios, o sea que desde el principio de la creación estaba el plan del reino.

Cuando nosotros vemos Apocalipsis al final, capítulos 21 y 22, la Nueva Jerusalén, el cielo nuevo y la tierra nueva, ese era el objetivo final pero ya estaba implícito aquí, hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y señoree, y por eso vemos en Apocalipsis en el capítulo 4, a Dios como una piedra brillante, de jaspe y de sardio y luego vemos la Nueva Jerusalén brillando con la gloria de Dios como una piedra preciosísima también de jaspe, o sea que la gloria que el Padre le dio al Hijo, el Hijo dijo: Padre, la gloria que me diste, Yo les he dado para que sean uno, así como nosotros somos uno, tú Padre en mi y yo en ellos para que sean uno, ese es el objetivo que Dios tenía en la eternidad y que el Hijo está revelando y ustedes se dan cuenta que al final es un reino eterno, el mismo reino de Dios que estaba en la Trinidad, ahora expresado en medio de una creación que es un regalo que el Padre le hace al Hijo y como hubo rebelión porque el Hijo es libre e hizo en El las cosas libre, entonces ahora tuvo que haber redención para que el Hijo le de las cosas al Padre. En la creación, el Padre lo hace todo con el Hijo y lo hace para el Hijo; en la redención el Hijo le devuelve todo al Padre, o sea que el Padre crea pero con el Hijo y el Espíritu Santo y el Hijo redime pero Dios en El, reconciliando consigo al mundo y también por el Espíritu Santo, entonces todo lo que se sucede es debido al carácter de la Trinidad y a la voluntad de la Trinidad, pero todo eso es un reino, Dios sujetando al Hijo todo, sujetar, ese es un reino, y luego cuando dice: hagamos al hombre y señoree, ese es un reino y es un reino que ahora es delegado al hombre, pero qué pasa? El rebelde, Lucero, llegó a ser el diablo, satanás, vino y se compró al policía que era el hombre; el hombre era el que debía señorear y representar la autoridad y la voluntad de Dios en esos lugares donde ya se estaba moviendo el diablo, Dios le dijo al hombre que viviera por la vida divina y que no viviera una vida independiente porque si vivía una vida independiente, moriría, pero Dios no lo obligó porque ese es el carácter de Dios, El no quiere forzar, El quiere que sus criaturas también lo quieran y por eso hizo personas responsables, pero el hombre cayó, se vendió, se asoció, digamos el policía se hizo corrupto, se asoció con el bandido y el hombre fue vendido al poder del pecado, bueno, Dios había dicho, hagamos esto y cuando Dios dijo: hagamos esto, Él sabía que había diablo y El sabía lo que iba a acontecer, nada de eso le sorprendió a Dios, al contrario, esa fue una oportunidad para que en ese fondo negro el Hijo fuera conocido y por eso desde el mismo principio de la caída, el Hijo es anunciado y le dijo Dios a Adán, a Eva y a la serpiente, lo que está en Génesis y después del juicio que le habla a los tres, les dice que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, o sea, Cristo anularía al dragón. El diablo fue la rebelión, el Hijo es la sumisión, la honra al Padre, el reino del Padre es en la esfera de su Hijo, el Hijo es la respuesta de amor al Padre, entonces ahora el Hijo hace todo lo contrario que hace el diablo, entonces el Hijo empieza a ser anunciado desde el principio, primeramente es anunciado en la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, después entonces Dios le habla a Abraham y llama a Abraham porque para que pueda venir la simiente de la mujer, tiene que haber un pueblo de Dios con un territorio de Dios porque ya el hombre vendió al diablo todas las cosas, de manera que el diablo ahora tomó autoridad sobre los reinos de la tierra, pero el Señor se buscó un aeropuerto donde aterrizar que fue la fe de Abraham, Abraham creyó en Dios, entonces dijo: Abraham, en tu simiente serán benditas las naciones de la tierra y a ti te daré esta tierra, pero Abraham debía obedecer a Dios y Dios le daría esa tierra, él creyó a Dios y le fue contado por justicia, Dios comenzó a abrirse espacio entre la maraña de la tierra a través de la fe. Abraham creyó a Dios, entonces ya a través de Abraham vino Isaac, de Isaac vino Jacob que llegó a ser Israel y llegó a tener doce hijos y llegó a tener doce tribus, llegó a haber un pueblo de Israel, al cual Dios lo sacó de Egipto y lo llevó a una tierra donde estaban los cananeos y juzgó a los cananeos y les entregó la tierra para que en esa tierra se sometieran al reino de Dios.

Vamos allí a Exodo donde vemos que el objetivo de Dios con Israel era iniciar precisamente el reino allí en Israel. Exodo capítulo 19, vamos al verso 6, pero vamos a leer un poquito antes, desde el 3, “Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel;” o sea, Dios comenzó con a hacer una revelación de su voluntad para con su pueblo, Dios quiere tomar toda la tierra porque El dijo: hagamos al hombre y que el hombre señoree sobre la tierra, pero ahora la tierra está en desastre y Dios empieza a trabajar para recuperar el reino sobre la tierra, qué le había dicho Dios al hombre? Sojuzgarás la tierra, ven? Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, o sea, a través de la autoridad delegada por Dios al hombre, la tierra debía ser sometida al reino de Dios, ven? Sojuzgad la tierra, llenadla y sojuzgadla, pero ahora que el hombre se vendió, la tierra fue maldecida, pero Dios tenía un plan que era el de la redención entonces ahora Dios tiene que tener un pueblo para que por medio de ese pueblo pueda venir el Mesías y por medio del Mesías pueda venir la redención y por medio de la redención, la iglesia, por medio de la iglesia, el propósito del reino, entonces todo es un plan por etapas, por capítulos. Entonces aquí dice: “Así dirás”, aquí está Dios revelando a su pueblo su voluntad, “a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mi” . Aquí están las alas de la gran águila que es el Señor, o sea, el Señor separando un pueblo para sí; primero de Israel, luego tomaría también para sí un pueblo de entre los gentiles, pero comenzaba con un hombre, Abraham, sus hijos, Israel, entonces dice: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz,” note esa condicionalidad, porque el reino tiene que ser voluntario, “si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos;” fíjense eso, sobre todos los pueblos, “porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis,”, no dice: “seréis”, eso fue lo que hicieron después lo reyes rebeldes que se robaron el reino para ellos, pero el reino es de Dios, “me seréis un reino”, yo soy el rey, vosotros sois mi reino, “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel”, noten que después el apóstol Pedro usa estas mismas palabras aplicándose a la iglesia, porque el reino fue quitado a Israel y fue dado a otro pueblo que de el fruto que Israel no dio, temporalmente, temporalmente fue quitado Israel porque por la promesa Dios se reservó esos 144.000 de las doce tribus de Israel para el final, pero como había que entrar la plenitud de los gentiles, Israel fue rebelde, entonces el reino fue quitado a Israel y fue dado a la iglesia, a otro pueblo y ahora Pedro hablando a la iglesia dice: vosotros sois real sacerdocio, esa expresión “real sacerdocio”, la introdujo Dios, Dios quería un pueblo en la tierra, quería comenzar con Israel, pero Dios no quería terminar con Israel, El quería tomar toda la humanidad. Hagamos al hombre y que el hombre señoree, pero bueno, el diablo tenía su envidia y su rabia, entonces hizo lo que hizo y entonces ahora viene la redención de Dios, el trabajo de Dios, recuperar el reino, todos estos son capítulos del reino de Dios, ahora le correspondió a Israel, primero fue al hombre, a la humanidad en general, la humanidad, señoree, pero qué pasó? El hombre cayó, entonces Dios de entre la humanidad se escogió un pueblo para preparar la venida del Mesías y preparar un comienzo de la tierra donde se comience a sojuzgar la tierra, a someter la tierra bajo los pies del Señor, el territorio de Israel, pero la intención no era quedarse en Israel, había que pasar de Jerusalén, a Judea, a Samaria, y hasta lo último de la tierra, era con Israel, pero Israel no cumplió, entonces ahora es con la iglesia, Dios ya sabía y el plan de la iglesia era el plan eterno porque era el hombre el que debía señorear, el hombre cayó, se volvió un viejo hombre, ahora por la redención aparece el nuevo hombre que es el cuerpo de Cristo con israelitas y con gentiles que dejan de serlo en la cruz y ahora son el nuevo hombre en Cristo, ahora el nuevo hombre es el cuerpo de Cristo, es la iglesia con la cual este objetivo de Dios se cumplirá, entonces Dios está detrás de la edificación de ese reino, de un reino, ese reino debía ser el reino de quién? de Dios, me seréis un reino, no solamente seréis un reino, bueno, Babilonia es un reino pero no para el Señor, Persia es un reino, Estados Unidos es un reino, Napoleón tuvo su reino en Francia, cuantos reinos han venido sobre la tierra, pero de quién fueron esos reinos? A quién obedecieron? A los principados demoníacos, pero Dios quiere un reino que sea de El, me seréis, o sea, un reino para mi, un reino mío, me seréis un reino, Dios los hizo libres y se rebelaron, ahora a los que quieran, los ayuda, pero hay una parábola: los que no querían que El reinase se quedarán sin cabeza, serán decapitados porque Dios no quiere sino una cabeza que es su Hijo, Dios estableció una sola cabeza en el universo que es la de su Hijo, cualquier otra cabeza que se pretenda levantar en resistencia a su Hijo, será decapitada, por eso le dijo el Padre al Hijo, Hijo: siéntate a mi diestra, hasta que yo ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies y por eso, por el Espíritu Santo dicen los apóstoles, es necesario que El reine hasta que sea suprimida toda autoridad y potencia, o sea, es el avance del reino de Dios que se hace fuerte y los valientes lo arrebatan, es un proceso, es un reino; la etapa de Israel fue esa que estamos viendo. Ahora, el mismo Israel fue infiel entonces Dios dio el sacerdocio a levitas, a los de Aarón, todo el pueblo debía ser reino y sacerdocio, pero ahora,...... y Moisés intercedió por el pueblo y bueno, Dios perdonó al pueblo, dijo: voy a destruir este pueblo, Moisés voy a hacer otro pueblo contigo, pero Moisés le dijo: no, no Señor, qué van a decir, que no pudiste hacer nada, mira tu grande nombre, entonces Dios que hubiera podido hacerlo, estaba probando a Moisés, Dios sabía todo, Dios es omnisciente porque la intercesión de Cristo se reflejó en Moisés, porque por una parte se revela la justicia de Dios y por otra parte, se revela la misericordia de Dios, que las dos son cosas son propias de la naturaleza y del carácter de Dios, las dos cosas se revelaron ahí en esa intercesión de Moisés y dice que la misericordia triunfa sobre el juicio y ahí Dios cumplió esa palabra suya y tuvo misericordia de su pueblo y entonces empezó a darles instrucciones, primeramente El debería ser el rey, pero como dice acá: “me seréis”, pero Dios ya conoce como es el pueblo, El ya conoce el futuro, lo que sucedió el tiempo de Saúl, ya lo sabía Dios de antemano, lo que iba a hacer después Salomón, ya lo sabía Dios de antemano.

Pasemos ahora a Deuteronomio capítulo 17 y vamos allí al verso 18, Dios ya se tomó ese pueblo, ahora qué va a hacer Dios? Va a introducir al pueblo, dónde? En la tierra prometida, o sea, Dios va a comenzar a recuperar un pedacito de la tierra porque toda la demás estaba debajo del diablo, entonces Dios va a recuperar un poco de tierra con este pueblo, este pueblo tiene que crecer, tomarse esa tierra y ahí obedecer a Dios y hacer la voluntad de Dios en la tierra y someter por lo menos, ese pedacito de tierra a la voluntad de Dios, para que el reino de Dios tenga territorio, claro que El sabía lo que ellos iban a hacer, entonces dice aquí Dios, verso 14 de Deuteronomio 17: “Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas:” no es que yo les estoy diciendo, no, yo sé que ustedes van a decir eso, no soy yo el que les digo porque el rey soy yo, pero yo los conozco a ustedes, cuando tu digas, pondré un rey sobre mi, porque Dios ya sabía lo que ellos iban a hacer, “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores;” ah, yo sé lo que van a hacer, pero yo tengo que reservar el espacio para el reino, yo sé que se van a poner un rey, pero voy a darles unas instrucciones a ese rey que yo sé que se van a poner, yo sé lo que va a hacer Salomón, yo sé lo que van a hacer todos ellos, entonces desde ahora me les adelanto y dice: “ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere,” porque ahí Dios está reservando su reino, pero si ellos ponen a los que ellos quieren, ya no es el reino de Dios, pero ya que se van a poner rey, pongan al que yo escoja, ven? Y ese rey no va a hacer lo que se le ocurra, sino lo que yo mando, entonces dice así: “de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. Pero él” no va a hacer como lo que va a hacer Salomón, “él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto, con el fin de aumentar caballos;” como hizo Salomón después, miren como Dios estaba previendo todo, “porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres,” como después hizo Salomón, “para que su corazón no se desvíe, ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia”, o sea, ese rey va a representar el carácter del Señor, va a ser como una figura del Mesías que vendrá, no va a estar dedicado a los placeres, ni a las riquezas, ni exaltándose sobre su pueblo, no, no, así no es que será Cristo y por eso el rey que lo va a tipificar no puede ser así. “Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para si en un libro una copia de esta ley,” o sea, él no podrá hacer la ley que él quiera, como los hombres hacen la ley que ellos quieren, entonces ellos pueden hacer el casamiento de homosexuales porque la ley lo permite y si usted predica lo que dice 1ª a los Corintios, entonces la ley le viene encima porque está discriminando, esos son los reinos de este mundo, pero el rey del reino de Dios, no tendrá las leyes de sí mismo, sino la ley de Dios, lo que él manda es lo que tiene que mandar, Dios está delegando su autoridad, pero aquellos que reciben la delegación tienen que ser fieles, los administradores tienen que ser fieles, y dice más: “del original” ese es el sefer hazará, el rollo de los recintos que guardaba el sacerdote al lado del arca, ese es el original que está a cuidado de los sacerdotes levitas “y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos,” y aquí Dios ya de antemano está estableciendo la sucesión por medio de la herencia, de la hereditariedad, “él y sus hijos, en medio de Israel”, o sea, Dios comienza a decir: cuando ustedes pongan un rey, yo no soy el rey, mira Samuel, Samuel: no te desecharon a ti Samuel, fue a mi para que no reine sobre ellos, allí fue el tiempo de Samuel, ustedes lo recuerdan.

Vamos a 1ª de Samuel capítulo 10, comienzan a suceder esas cosas, ahí es cuando Samuel unge a Saúl, pero desde el capítulo 8 es que comienza el problema. “Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba”. Hasta aquí eran solo jueces, pasó todo el tiempo de Moisés, todo el tiempo de Josué, todo el tiempo de los jueces, todas esas cosas que hubo, cuando ellos eran fieles a Dios, Dios estaba con ellos, cuando ellos se apartaban de Dios, Dios permitía que los reinos vecinos los vencieran a ellos y esa es la lección que tenemos en el libro de los Jueces, y no había rey en Israel y cada uno hacía lo que bien le parecía, pero Dios no quería que hicieran lo que bien les parecía, sino lo que la ley de Dios decía, entonces Dios los trató así. Cuando obedecían la ley, Dios los prosperaba, cuando hacían las cosas a su manera, Dios los corregía, pero ellos ah...., dice: “Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tu has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”. Dios ya sabía que iban a decir eso. “Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mi y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz,” o sea, esa es la voluntad permisiva, Dios debe dirigir, pero bueno, ellos ahora quieren un rey visible, ojalá este rey visible cumpla las instrucciones que ya Dios había previsto. Algunos hicieron como David, como por un tiempo Salomón, como Josafat, como Ezequías, como Josías, unos pocos, pero la mayoría hizo el mal, entonces qué pasó aquí? se eligieron un rey, Dios les dijo: bueno, yo les voy a decir cual es el rey, algo como a ello les gustaba, un muchacho grandote, alto, bonito, como a ellos les gustaba porque ellos van a querer un rey así, aunque él era un cobarde, se escondió por allá debajo y lo tuvieron que encontrar, en fin, lo nombraron rey, pero él empezó a hacer las cosas a su manera, no aplicó el juicio de Dios donde tenía que aplicarlo, empezó a hacer las cosas como a él le parecía, Dios le dijo que juzgara a Agag, pero él no lo juzgó, o sea, no representó a Dios. Toda autoridad delegada no está para hacer las cosas como se le ocurren, sino para representar el sentir de Dios, para eso El delega autoridad, para ser representado, pero si el representante se roba el reino y se hace él rey y no obedece a Dios y no hace las cosas como Dios quiere, sino hace las cosas para sí mismo, está haciendo lo mismo que hizo el diablo, está haciéndose un reino para sí mismo, quiso hacerse un reino para sí mismo, entonces qué pasó con Saúl? Ustedes conocen la historia; de pronto le fue rasgado el manto y así dice, como se rasgó tu manto, así será rasgado tu reino, y Dios le dará el reino a otro mejor, entonces ahí Dios comenzó a preparar a David y le tocó a David vivir un tiempo bajo el gobierno de Saúl y David si respetaba a Dios, incluso al propio Saúl, porque David decía: Dios fue quien puso a Saúl, aunque Saúl está haciendo las cosas mal, incluso hasta me quiere matar, le había tirado unos lanzazos varias veces y había tenido que huir del propio rey ungido por Dios; sin embargo, Dios se lo puso en bandeja dos veces cuando estaba en la cueva y David fue probado, y David no alzó la mano, no se defendió, ni tocó al ungido de Dios, sino que le quitó un pedazo de la capa y le dijo a Saúl: Mira, te hubiera podido matar, pero no lo hice para que te des cuenta que yo no quiero matarte, ahí Saúl se arrepentía más o menos, ahí superficialmente, pero luego volvía otra vez a sus andanzas contra David y en fin, ustedes saben que cuando se apartó del Señor, Saúl, un espíritu malo lo visitaba y lo atormentaba y luego estaba Dios con David y las batallas que hacía David eran llamadas las batallas de Jehová y luchaba por las ciudades de Jehová y por el reino de Jehová y cuando Dios estableció a David y después David estableció a Salomón, el reino de Salomón fue llamado reino de Jehová, o sea que Salomón no reinaba en su nombre, él vino a reinar en nombre de Dios, como lo hizo David, David reinó en nombre de Dios y aunque él tuvo sus debilidades, sus pecados, con todo Dios mismo dice que fue un hombre conforme a su corazón, o sea, una persona que respetaba la autoridad de Dios y que quería representar el reino de Dios, y aunque pecaba se arrepentía, fue perdonado, fue corregido y después el reino fue dado a Salomón, pero Salomón no fue fiel a lo que Dios había dicho y él si mandó gente a Egipto a traer caballos y él si se reunió de mujeres y sus mujeres no eran israelitas y tenían sus dioses y él les permitió al principio y luego él mismo entró en muchas cosas, de manera que el reino fue dividido, Dios permitió que se levantara Jeroboam, que se quedara con diez tribus y Roboam solamente con la tribu de Judá y de Benjamín y ahí vino la división del reino y luego aquellos del reino de Israel eso era golpe de estado tras golpe de estado, la línea de Judá fue la línea que el Señor Jesús después aprobó cuando le dijo a la samaritana, porque la salvación viene de los judíos, porque los israelitas habían hecho su templo allá en Samaria y de allá surgieron los samaritanos y decía la samaritana: nuestros padres adoraron en este monte, mas ustedes los judíos, dicen que es en Jerusalén donde hay que adorar y Jesús le dio la razón, de los judíos, pero a la vez le dijo: mire, Dios es Espíritu y los que adoran a Dios, es necesario que lo adoren en Espíritu y en verdad, porque tales adoradores Dios busca que le adoren, ahí Jesús reveló lo que Dios busca, adoradores en Espíritu y verdad, entonces ahí estamos viendo como el reino fue pasando de capítulo en capítulo, Dios lo delegó al hombre, lo delegó a Israel, lo delegó a la tribu de Judá, lo delegó a David, lo delegó a Salomón, luego pasó por la línea de Roboam, algunos fueron fieles, algunos fueron infieles, ya mencionamos los fieles, todo eso era llamado el reino de Jehová, las ciudades de Jehová, el ejército de Jehová, la casa de Jehová, el ministerio de la casa de Jehová, Dios quería hacer algo con un pueblo, porque era necesario un pueblo para que pudiera venir el Mesías, para que el Mesías que es su Hijo, pudiera restaurar el reino, pero qué pasó con Israel? ustedes ya conocen la historia de Israel, el reino del norte, el reino del sur, Dios envió profetas al norte, envió profetas al sur.

Quiero llamarles la atención aquí a una profecía del profeta Oseas, vamos allí a Oseas al capítulo 1 versículo 4, vamos a leerlo desde el 1 para tener mejor el contexto: “Palabra de Jehová que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel” Ese es el contexto de la historia del pueblo de Dios. “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas:” Aquí empieza Dios a simbolizar lo que está pasando, Oseas que es el profeta de Dios va a representar al Señor y miren lo que le tocó hacer a Oseas: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación;” como quien dice, usted es Israel, yo soy su Dios y su rey, pero ustedes no me siguen a mi, ustedes están teniendo relaciones con otro y los hijos de ustedes no están en mi ley, hacen lo que dicen los reyes babilónicos, los caldeos, los asirios, todos ellos, pero no el reino de Dios, “porque la tierra fornica apartándose de Jehová”, porque la tierra fornica, ahora tú Oseas que me representas a mi, vas a tener que casarte con una fornicaria: “Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dijo a luz un hijo. Y le dijo Jehová: Pone por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino”, noten esa expresión: “haré cesar el reino de la casa de Israel” y ahí fue cuando vinieron las primeras situaciones, de Senaquerib, de los asirios, de Tiglat Pileser y todo eso que está en el libro de reyes y de crónicas, principalmente en Reyes es con Israel, por eso hoy se habla de las diez tribus perdidas y por eso ahora se habla más de los judíos que de los israelitas, porque se quedó con la tribu de Judá, por amor a David se reservó la tribu de Judá, pero luego ya era el tiempo y dice Dios por Ezequiel que Judá llegó a ser tan desleal como Israel y que se los llevaría cautivos a Babilonia, se dan cuenta? Pero Dios había hecho una profecía a Judá: no será quitado el cetro de Judá hasta que venga Siloh, Siloh quiere decir el Enviado, o sea, Cristo. De manera que vino Nabucodonosor, destruyó el reino, pero dejó a uno de los israelitas, a Joacim, Joaquin, a Sedequías, al gobernador; después vino Zorobabel, de todas maneras continuaron ellos teniendo el derecho de juzgar, inclusive el sanedrín de Israel podía condenar a muerte, según la ley, a quien desobedeciera, pero cuando llegó el Señor Jesús, el sanedrín ya no tenía más derecho de juzgar según la ley, sino que tenía que pedirle permiso a Poncio Pilato, quiere decir que el cetro fue quitado a Israel, entonces qué era? La hora que apareciera Siloh, porque no sería quitado el cetro de Israel hasta que viniera Siloh, el Enviado, entonces ahora Roma le quitó el cetro a Israel y entonces llegó el Enviado que es el que tiene el verdadero cetro. Ahí llegamos a aquellas palabras del Señor Jesús que recordábamos la vez pasada: El reino de Dios será quitado a este pueblo, ya lo había dicho Oseas, ya había sucedido con las tribus, ya había pasado incluso con Israel, con Judá, será quitado a este pueblo y será dado a otro que de los frutos de El y entonces ahí el Señor Jesús los mandó dar testimonio primeramente en Israel, en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra y qué era lo que predicaban los apóstoles? Qué dice Pablo? He pasado entre vosotros predicando qué? el reino de Dios, lo que predicaba Pablo era el reino de Dios. Entonces llegamos a otro capítulo del reino de Dios. Cuando el reino es quitado a Israel temporalmente para ser entregado a la iglesia, Israel fue endurecido y entró la plenitud de los gentiles porque Dios también había de tomar un pueblo para su nombre de entre los gentiles, porque el plan de Dios no era terminar con Israel, era comenzar con Israel, pero abarcar el resto del mundo, claro que los fieles de Israel tendrán un lugar preponderante como los 144.000 de las tribus de Israel pero ya habrá de las demás tribus, pueblos y lenguas, una multitud incontable, entonces cuál era el objetivo ahora? Introducir entre los capítulos del reino de Dios, los capítulos específicos del reino de los cielos.

Entonces ahora aparece en Mateo la expresión: “El reino de los cielos”, sólo Mateo usa esta expresión, entonces tenemos que recopilar todos los pasajes donde Mateo habla del reino de los cielos y cuando tú los recopilas todos y los vamos a estudiar uno por uno, te das cuenta que el reino de los cielos se refiere al período de la iglesia con la segunda venida de Cristo y el establecimiento de su reino milenial. Entonces el reino de Dios tiene muchos capítulos y entre esos capítulos algunos son el reino de los cielos que tiene que ver con la historia de la iglesia y con Israel. Entonces dedicamos el día de hoy para ver esos capítulos anteriores para que los capítulos del reino de los cielos estén encuadrados dentro de la panorámica general y para que los entendamos mejor.

La vez pasada recordamos las palabras del Señor Jesús cuando después de haber dicho la parábola del sembrador, ni siquiera los suyos entendieron y dijeron: Señor, qué quiere decir esta parábola y por qué hablas por parábola y ahí les dijo que a ellos será dado a conocer el misterio del reino de Dios, los misterios del reino de Dios, los misterios del reino de los cielos, pero que a los otros no, sino solamente por parábolas, qué quiere decir entonces las parábolas? La colección de las parábolas consiste en los misterios del reino de Dios y del reino de los cielos, entonces las parábolas son el lenguaje que el Señor usa para explicar el reino de Dios, los misterios del reino de Dios y los misterios del reino de los cielos, por eso es muy importante considerar las parábolas cuidadosamente porque en ellas Dios a los suyos, revela los misterios del reino de los cielos, los misterios del reino de Dios y el misterio del reino de Dios. Entonces nos vamos a tomar un tiempo después, para ir considerando algunas de esas parábolas en su contexto, porque allí Dios les está hablando a los suyos, los misterios del reino de Dios y del reino de los cielos.

Vamos a parar por hoy aquí. Vamos a dar gracias al Señor.

Transcripción: Hermana Marlene Alzamora
Para revisión del autor
10

(3) SOJUZGAD LA TIERRA

EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (3)

SOJUZGAD LA TIERRA

Localidad de Teusaquillo

(4 de junio de 2004)

(Gino Iafrancesco V.)


Vamos con la ayuda del Señor a continuar con la serie que hace poco comenzamos sobre el misterio del reino de Dios. Hoy vamos a profundizar un poquito más sobre un aspecto que la vez pasada mencionamos de paso, pero en mi espíritu percibí que debíamos profundizar un poquito. Vamos a avanzar un poquito. Antes de entrar en los misterios del reino de Dios como aparecen revelados por el Señor en las parábolas necesitamos la base de la panorámica general que hemos hecho de los capítulos del reino de Dios tanto en la eternidad como en el tiempo; la parte de Israel, la parte de la iglesia, pero hay un detalle que lo mencionamos la vez pasada muy de paso, que requiere una consideración más detenida, entonces hoy vamos a considerar unos versos respecto del lugar de la tierra en el plan de Dios, en el reino de Dios. Ustedes recuerdan la oración comúnmente llamada del Padrenuestro: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga, venga, no dice vámonos al cielo, no, venga, o sea del cielo a la tierra, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo. El problema de Dios no es tanto en los cielos, sino principalmente en la tierra. El compromiso del Hijo de Dios, del Señor Jesús con su Padre, era abrirle espacio precisamente en la tierra. Venga tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo, entonces ese aspecto del lugar donde Dios quiere que su reino sea establecido es muy importante, Dios quiere que su reino sea establecido en la tierra y nosotros su pueblo, con la ayuda del Señor y de su Espíritu, debemos comprender muy bien esto, por eso debemos seguir los versos donde el Señor nos habla de la tierra, porque a veces nosotros le dejamos la tierra al diablo y nos queremos ir para el cielo, pero el Señor no quiere que nos vayamos todavía, que nos quedemos en la tierra porque es en la tierra donde El tiene trabajo. Dios hizo al hombre y aunque le puso el corazón en la eternidad, le puso los pies en la tierra. Dios hizo un hombre integral, un hombre con espíritu, con alma y con cuerpo y fue asignado a la tierra. Entonces vamos a dedicar un poquito más a la consideración de los versos que nos hablan de esto y lo bueno es comenzar por Génesis.

Vamos allí al libro del Génesis, capítulo 1; la vez pasada lo mencionamos de paso, hoy nos detendremos más, voy a leer desde el versículo 26: “Entonces”, esta traducción nos da la idea de que hubo toda una preparación para llegar a este “Entonces”, Dios hizo la tierra, la creó, la hizo, la compuso, todos esos verbos son usados en la revelación para llegar a este “Entonces”, todo fue puesto como debía ser; los arreglos estelares de las galaxias, de los planetas de nuestra galaxia, las estrellas de nuestro sol, de nuestra ubicación, en el punto donde el beneficio de la ecuación universal se da es aquí en la tierra. Si no fuera el cielo como es, no habría esta tierra, ni habría la posibilidad de la vida, pero Dios hizo que el beneficio de la ecuación, lo que hoy los físicos llaman el principio antrópico, ellos ya, los físicos, incluso los ateos han descubierto que el universo fue hecho realmente en función de la tierra, eso parece muy extraño, pero de la tierra. Si no hubieran las galaxias, nuestro sol no podría ser el que es, una pequeña variación sería todo diferente, no se formarían las estrellas como se forman, el sol está ahí para que la tierra esté aquí, no estamos tan cerca como para quemarnos, ni tan lejos para congelarnos, tenemos la inclinación exacta, aunque hermanos no hay tiempo ahora de mostrar todos los factores y todas las variables que se conjugan para que nosotros podamos estar aquí como hombres con espíritu, alma y cuerpo en este planeta.

Verso 26: “Entonces dijo Dios”, Elohim, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree”; la vez pasada enfatizamos el aspecto del señorío. “Hagamos al hombre a nuestra imagen,” ahí estamos viendo el destino crístico del hombre, o sea, la imagen de Dios es el hijo de Dios y como fue el hombre hecho en función del hijo de Dios; el hijo de Dios es el modelo para el hombre, lo que Dios quiere es tener muchos hijos e hijas semejantes a su Hijo, el cual es su imagen, el cual lo expresa, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” o sea que Dios no está conformando a su semejanza; El quiere que seamos como El es y entonces en tercer lugar señoree, ahora sí, esta palabra señorear tiene que ver con el reino, con la autoridad delegada de Dios al hombre, pero ahora, cuál es el ámbito en el cual Dios quiere que el hombre señoree? Que el hombre represente la autoridad divina que le es delegada. Dice: “ y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” noten que el sexo no era un pecado, ni era una prohibición, al contrario fue un invento de Dios, “varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y le dijo: Fructificad” , no les prohibió tener relaciones, al contrario, mandó que se casaran y tuvieran relaciones “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla,” quiero subrayar por hoy que es el énfasis de esta noche, esta frase: llenad la tierra. Dios hizo al hombre para la tierra “y sojuzgadla,” nosotros los seres humanos tenemos un mandato de parte de Dios, debemos sojuzgar la tierra, debemos someter la tierra para que en la tierra se haga la voluntad de Dios, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo, “sojuzgadla, y señoread”, lo repite de nuevo, “en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”, nos damos cuenta que aquí Dios tenía para el hombre una jurisdicción en el principio y esa jurisdicción es la tierra. Dicen otros versos de la palabra que el cielo es el trono de Dios, pero la tierra es el estrado de su pies, quiere decir que a Dios le gusta poner sus pies en la tierra. Para que los pies de Dios sean puestos en la tierra, Dios hizo al hombre para morar en el hombre y a través del hombre hacer en la tierra su voluntad. Cuando vemos lo que sucede en la tierra, como lo vio el Señor Jesús, que no hace la voluntad del Padre, tenemos un desafío, estamos aquí con un desafío, el desafío es someter la tierra al Señor, esa fue la misión que le fue dada en el principio: llenad la tierra y sojuzgad la tierra; claro que antes de que eso sucediera, el hombre pecó, entonces dice: maldita será la tierra por tu causa, espinos y cardos te producirán, comerás plantas del campo hasta que vuelvas al polvo, porque del polvo fuiste tomado y al polvo volverás. Aconteció un problema con la tierra por causa del hombre; la tierra era la jurisdicción en la que Dios puso inicialmente al hombre, pero por causa del hombre venderse al pecado, Dios tuvo que corregir al hombre con la maldición de la tierra, no fue maldecido el hombre, pero sí la tierra, maldita será la tierra por tu causa, ahora hay problemas con la tierra. El principio segundo de la termodinámica que es el de la degeneración o el deterioro, comenzó a funcionar en la tierra, como había dicho Dios por medio del apóstol Pablo, Dios sujetó la creación a vanidad por causa del pecado del hombre, pero ese no es el fin, claro que no, al mismo tiempo que Dios maldijo la tierra, prometió un Salvador, una simiente de la mujer, un hijo de la virgen que aplastaría la cabeza del dragón, o sea un Redentor, figura de Cristo. Entonces Dios tiene un plan inconmovible, no dice: ah bueno, se me echó a perder el plan, ahora me voy a quedar con las ganas, no, Dios no se queda con las ganas, Dios ya sabía lo que dijo: hagamos esto, ya sabría de antemano que habría un desafío y que habría un fracaso, a Dios no lo sorprendió el fracaso ni el desafío del pecado tanto de los ángeles como del hombre caído, Dios no fue sorprendido, El dijo: hagamos esto y El está detrás de lo mismo, hagamos al hombre, un hombre corporativo que llene la tierra y que señoree de nuestra parte, entonces la redención estaba prevista para recuperar al hombre y recuperar la tierra; por eso, veamos lo que dice Habacuc capítulo 2, después volvemos al Pentateuco. El Espíritu Santo hablando por este profeta dice unas palabras tremendas que no las quiero decir de memoria, sino que las leamos.

Capítulo 2 de Habacuc, versículos 13 y 14: “¿No es esto”, de quién es esto? de quién es todo lo que existe, no es de Dios? “¿No es esto de Jehová de los ejércitos?” o sea el dueño legítimo y la meta legítima de todas las cosas, no es Dios? “¿No es esto de Jehová de los ejércitos?” Si es así, entonces dice: “Los pueblos, pues,” puesto que todo es del Señor: “Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano.”, o sea, lo que los hombres desarrollan de sí mismos en la tierra, está destinado por Dios a destrucción, porque Dios no hizo la tierra para que el hombre haga lo que se le de la gana en asocio con satanás, Dios hizo la tierra para reinar en la tierra y entregó la tierra al hombre, ahora el hombre se rebeló contra Dios y está haciendo en la tierra lo que le ha parecido y Dios habla y dice: Acaso no es esto del Señor, Yahveh Sabaogh, Jehová de los ejércitos: “Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano” por qué? “porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”. Este es el destino que Dios le dio a la tierra, no es eso que estamos viendo que los hombres hemos hecho, no, “la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jeho9vá, como las aguas cubren el mar”, Dios hizo la tierra para que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria; ya está llena de su gloria, pero no del conocimiento de su gloria, su gloria no es conocida por los hombres todavía en la tierra, los hombres no conocen ni respetan la voluntad de Dios, ni la santidad de Dios, ni vindican la gloria de Dios, ni su justicia, pero Dios hizo la tierra para que sea llena del conocimiento de la gloria de Dios, por lo tanto, ese es el objetivo de Dios, ha habido una rebelión, hemos hecho una civilización llamada humanista, pero en qué estamos? La muerte sigue, la injusticia sigue, el mal sigue y Dios mira para la tierra y dice: no estoy de acuerdo con lo que ustedes están haciendo sobre la tierra, Hijo: ve y diles que se comprometan con lo que Yo quiero, que digan: Padrenuestro que estás en los cielos, santificado, no burlado, no menospreciado, no ignorado, santificado sea tu nombre y venga tu reino, porque no que hay ahora no es tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra, porque lo que se hace ahora es la voluntad del diablo y de los hombres, no la de Dios. Jesús vino a hacer eso y los que El ha salvado, nos ha comprometido con esto y cuando El hizo el hombre lo comprometió con esto.
Volvamos otra vez al principio, volvamos al libro del Génesis, pero vamos ahora al capítulo 12, por allá en Ur de los Caldeos, había un hombre llamado Abraham, el cual Dios conocía, conoció su corazón y lo llamó; el plan de Dios es que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria, pero la tierra está hecha un desastre, el hombre está caído, Dios está planeando la recuperación, la restauración y encontró un hombre que creía en El, un hombre, Abraham, verso 1 del capítulo 12: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra”, o sea donde está reinando el rey de Ur de los caldeos, no sabemos cual de aquellos, ahora la arqueología especialmente lo relacionado a los humerios, a los acadios, nos hablan de aquellos reyes antiguos de Ur, de Kisk, de Lagash, de Zipar y de todas aquellas ciudades antiguas, pero el Señor no aprueba, entonces comienza con un hombre cuyo corazón conoce y le dice: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. El Señor quería mostrarle otra tierra, del Señor es toda la tierra, pero el Señor va a comenzar por el centro de la tierra. La Biblia le llama a Israel, la parte central de la tierra porque allí es donde convergen los tres continentes del viejo mundo, el Africa, el Asia y Europa, convergen al centro de la tierra que es Israel, Dios estableció el jardín del Edén en el oriente y la idea de Dios era que el hombre hiciera un jardín en toda la tierra, que lo labrara, que lo cultivara y que el reino de Dios se estableciera a través del hombre por toda la tierra, tenía que comenzar desde el Edén para toda la tierra, pero antes de que comenzara, vino el problema, vino la rebelión, vino el desastre, comenzaron los reinos humanos, la civilización cainita, etc. Entonces Dios había dicho: Hagamos esto y para Dios no hay nada imposible, para El, el tiempo es nada, hagamos esto, ya lo había dicho, El sabía de antemano los diferentes problemas pero son problemas para nosotros, para Dios no hay nada imposible. Hagamos esto, dijo Dios. Entonces ahora, Abraham, ven, te voy a llevar a la tierra que yo te voy a mostrar, salte de esa civilización de lo que el mundo se ocupa, porque eso es para el fuego, eso es el vano, yo tengo otro plan, sal de ahí y te voy a llevar a un lugar que era el central de la tierra, porque desde ahí tenía que comenzar otra vez la recuperación de la tierra. Ve a la tierra que yo te mostraré, Dios le habla de tierra: “a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande,” es ahora uno, pero yo voy a hacer una nación, de uno voy a hacer una nación y más, de esa nación la voy a usar para bendecir a las demás, dice: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”, El estaba pensando en bendecir a todas las familias, pero tenía que empezar con un hombre y de ese hombre iba a hacer una nación que iba a dar una simiente y por medio de ella, bendeciría a las naciones de la tierra porque el Señor lo que quiere es bendición, amén? no maldición.

Verso 6 del mismo capítulo 12: “Y pasó Abram por aquella tierra”, allá estaban los heveos o los horeos, otras civilizaciones politeístas que no conocían a Dios, ni hacían la voluntad de Dios, pues ni lo conocían: “Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encimo de Moré; y el cananeo estaba entonces en la tierra”. Dios no quiere que la tierra sea para el cananeo; el cananeo era la civilización degradada que no conocía a Dios, ni hacía su voluntad, esa era la condición, pero Dios comienza y le hace pasearse por la tierra, no importa lo que haya en la tierra, a ti te la voy a dar, Abram, ahora está el cananeo, el cananeo estaba en la tierra como nosotros vemos hoy, el mundo haciendo lo que se le da la gana, pero para el fuego y en vano, porque el plan de Dios es que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria, que se haga su voluntad en la tierra y para eso vino el Hijo e hizo discípulos y para eso fundó la iglesia y la iglesia se multiplica por toda la tierra, para someter la tierra a la voluntad de Dios, para que su gloria sea conocida en la tierra, no queramos irnos tan rápido para el cielo, hay un trabajo que hacer en la tierra, sólo después vamos a descansar y volveremos de nuevo, resurrectos, pero hay que poner los pies es en la tierra, amén!

Verso 7: “Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra.” El cananeo estaba entonces en la tierra y Dios es invisible y nadie lo conocía, un hombre lo conocía, pero por un hombre conocer a Dios abrió puertas para el Dios Omnipotente: “A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová”, es decir, se consagró a Dios, ese altar es donde Dios puede poner su pie y comenzar su reino en la tierra: “Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hay al oriente; y edificó allí altar Jehová, e invocó el nombre de Jehová”.

Ahora vamos...... en los reyes antiguos hubo aquel problema que se llevaron a Lot y Abraham lo libertó y no recibió ninguna ayuda, no quiso recibir ninguna recompensa de los reyes de Sodoma para que no dijeran que ellos habían bendecido a Abraham, sino que él confiaba era en Dios y no aceptaba recompensa de los hombres por su trabajo y entonces cuando él rechazó la recompensa de los hombres, le apareció el Señor y le dijo: yo soy tu recompensa, yo soy tu galardón. Capítulo 15, verso 1: “... No temas, Abraham; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande y ahí empieza Abram a hablar con Dios: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo”, tu dices que en mi simiente bendecirás a todos y todavía no tengo hijo, “y el mayordomo de mi casa es este damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar”, Dios sabía que no se podían contar: “Y le dijo: Así será tu descendencia”, noten Dios despertando la fe de un hombre que no podía tener hijos de una mujer que era estéril. “Y creyó a Jehová”, le creyó a Dios, no miró lo que había en él, miró lo que Dios decía: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos”, para qué? “para darte a heredar esta tierra” donde Dios está haciendo algo, Dios está recuperando un pedazo de tierra, sometiéndosela a los que creen en Dios, los que van a hacer en la tierra lo que Dios quiere, mientras otros están haciendo lo que Dios abomina, Dios está mirando a algunos que van a hacer lo que El quiere y a eso les va a abrir puerta y lo demás lo va a destruir.

Pasemos al capítulo 17 porque este romance de Dios con Abraham continúa. En el capítulo 17 desde el verso 6, incluso desde el 5: “Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”, noten como Dios dejaba pasar los años y Abraham solito, pero Dios se gozaba en la fe de Abraham y le hablaba, y le hacía promesas tremendas y no pasaba nada, y Abraham seguía creyendo y Dios se demoraba todavía, y le dice a este hombre que no podía tener hijos con su esposa, “te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”, esa es la fe, aunque todo era tan poquito, lo único que se veía era a Dios y lo que Dios quería, y lo que Dios prometía y él creyó contra lo que se veía, esa es la base, ahí es donde Dios puede poner el pie, cuando el hombre cree lo que Dios dijo, no importa lo que el hombre vea porque lo que el hombre ve es pasajero, se va a terminar, lo que Dios dice es lo que se va a establecer, pero Dios quiere pasar por el hombre. Hagamos al hombre, que sea el hombre el que señoree, entonces necesita que el hombre le crea y Dios está entrenando la fe de Abraham por largos años, diciéndole cosas y pasan 30, 40 años y nada, pero hoy sabemos que Dios cumplió.

Verso 6: “Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti”, o sea, el reino del Señor se volverá naciones con reyes que nacerán de Abraham y harán lo que hizo Abraham.

Verso 7: “Y estableceré mi pacto entre mi y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios,” porque los otros tienen por Dios a los demonios engañadores, “para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos”, noten lo que Dios quería, ser el Dios de una descendencia en la tierra. Hagamos al hombre a nuestra imagen, que sea como nosotros, que haga lo que hacemos nosotros y señoree de nuestra parte, pero qué está haciendo el hombre? No conoce a Dios y hace lo que quiere, pero Dios dijo: hagamos, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están haciendo esto todavía hoy. Jesús dijo: Mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo, el Espíritu Santo trabaja, la iglesia trabaja, la tierra será sometida al Señor, pero comenzó con un hombre.

Pasemos al capítulo 22 versículo 17, leámoslo desde el 16: “Y dijo:”, es Dios hablándole a Abraham, Dios revelando más, añadiendo cada vez más detalles a su promesa y a su propósito: “Por mi mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto,” es decir, que no le negó lo que le pidió a su propio hijo, “y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo,” es decir, es alguien que puso a Dios en primer lugar, porque esa es la base del reino; si nuestra familia está en primer lugar antes que Dios, todavía no reina Dios, tiene que ser Dios el que ocupe el primer lugar y eso fue lo que Dios consiguió de Abraham, no me rehusaste tu hijo, el único, y dice: “Por mi mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo” eso se refiere a la descendencia celestial, los hijos celestiales, o sea, los creyentes en Dios como Abraham: “y como la arena que está a la orilla del mar”, eso se refiere a la descendencia natural terrenal, o sea al pueblo de Israel, tanto los creyentes de todas las naciones, como los israelitas, “tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia” y miren aquí esta frase: “poseerá las puertas de sus enemigos”. Qué les parece esa frase: “y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”, entonces ya nos damos cuenta que el reino de Dios se hace fuerte y los valientes lo arrebatan; el reino de Dios no es sin oposición, no, el rebelde que tiene este mundo, porque qué le dijo satanás a Jesús en la tentación? Te daré todos los reinos de la tierra si tú me adoras a mi, porque todos me fueron dados a mi; los reinos de la tierra son de satanás, o sea que hay oposición de satanás contra el reino de Dios; no es sino plantar una lechuguita e inmediatamente le vienen todas las plagas para comérsela, cada cosa que Dios quiere tener en la tierra, tiene una oposición del enemigo y sus agentes, pero Dios dijo: hagamos esto y lo sigue haciendo, y sigue perdonando y soportando, y ayudando, y su gracia sigue animando, inspirando y dirigiendo.

Pasemos al capítulo 26, fijémonos como Dios sigue hablando aquí: “Después hubo hambre en la tierra” en aquella tierra que Dios le iba a dar a Abraham, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham y se fue Isaac, ahora ya es Isaac, porque ahora Dios lo que le prometió a Abraham se lo pasa a Isaac, ahora ya nació Isaac, ahora por medio de Isaac continua Dios trabajando: “y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos en Gerar”, se fue a la tierra filistea donde hoy es Palestina, la franja de Gaza, toda esa tierra de los filisteos, son los palestinos hoy. “Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto”, noten que la cosa es aquí, “no desciendas a Egipto; habitarás en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo”, como quien dice, si tú te vas, yo me quedo acá y allá no te va a ir bien, quédate acá, no vayas a Egipto. “y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti”, ahora es a Isaac al que le habla, “a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras”, miren como ya va ampliando la cosa, de tierra a tierras, “a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras,” incluyendo la franja de Gaza de los palestinos, porque ahí se lo está hablando en tierra de los filisteos que son los palestinos, “y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras”, y lo repite, “y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,” entonces Dios está trabajando con esta trilogía: Abraham, Isaac y Jacob. Dios no dijo: Yo soy el Dios de Hammurabi, no soy el Dios de Nimrod, no soy el Dios de Gilganesh, pero soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y dice: “y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente”, Dios quiere bendecir la tierra. Cuando Dios escoge a alguien no es en contra de los demás, ni por hacer acepción de personas contra otro, no, cuando Dios escoge a alguien es para usarlo para bendecir a los otros; el objetivo de Dios es el hombre. Hagamos al hombre y comienza con un patriarca, con dos, con tres, con un pueblo, la intención es preparar un pueblo para que haya un Mesías, un territorio y entonces el Mesías es el Salvador del mundo, pero para El bendecir a todas las familias de la tierra, tiene que comenzar con alguno que crea, con alguno que le haga espacio a Dios y tenga a Dios por rey, mientras tanto los hombres están perdidos, no porque Dios no quiera salvarlos, sino porque ellos están contentos en lo suyo y Dios solamente encuentra a algunos pocos que lo buscan, lo siguen y lo obedecen.

Pasemos al 28:13, ahora es a Jacob, ya leímos a Abraham y a Isaac, ahora llegamos a Jacob: “Y he aquí” Dios hablándole en un sueño, a Jacob en Bet-el, cuando él se estaba yendo de la tierra, Jacob se iba otra vez de la tierra y en lugar que se llamaba luz, se acostó a dormir porque él se iba y mientras dormía tuvo un sueño y en ese sueño le apareció el señor y le dijo: “Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra” y otra vez vuelve a hablar de la tierra, se dan cuenta el lugar de la tierra? “la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia” El es el Dios de Abraham, de Isaac y quiere ser también el Dios de Jacob. “Será tu descendencia como el polvo de la tierra” y noten lo que Dios quería porque Dios quiere recuperar la tierra a través de la descendencia de un pueblo que lo conoce y lo obedece, entonces dice: “y te extenderás al occidente,” noten como Dios empieza a recuperar la tierra para su reino, “y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente”, noten como Dios continua haciendo espacio para que la tierra sea sojuzgada para el reino de Dios.

Verso 15: “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres,” yo sé que te estás yendo para Siria, para donde tu tío Labán, pero no es allá, no es allá, “y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. Te voy a traer acá, te voy a multiplicar, te extenderás aquí, allá y las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente, noten como Dios sigue trabajando.

Pasemos al capítulo 35, versículo 2, leámoslo desde el 1, sigue hablando Dios con Jacob en Bet-el, ahora en el 35 ya Dios trajo de vuelta a Jacob, Jacob se fue y por allá tuvo sus problemas, tuvo que volver y ahora que volvió, miren lo que dijo Dios desde el verso 1: “Dijo Dios a Jacob”, noten era Dios a Jacob, era Dios interviniendo en la vida de estos hombres: “Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí;” dónde estaba él? Estaba fuera de la tierra: “y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos”, porque ese era el problema, los demonios que se hacen pasar por Dios, aún la familia de Jacob, todavía no entendía bien, eso era una cosa con Jacob, Dios quería pasar a su familia, pero su familia todavía no entendía, pero como Dios iba a hacer un trabajo, dijo: “al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”, entonces qué hizo Jacob? El entendió, éste es mi Dios, ya no va a dar vueltas por allá, no, no. “Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado”. Entonces hermanos, aquí nos damos cuenta que aún la familia tuvo que purificarse, ahora Dios ya tenía una familia, entonces ahora empezó Jacob a regresar, tuvo la experiencia en Peniel, en Peniel dejó de ser Jacob y pasó a ser Israel pasó a ser un príncipe con Dios, una persona que ya no podía confiar en su propia fuerza; Jacob era un suplantador, se apoyaba en su fuerza, hacía las cosas pero Dios dijo: no, no es así Jacob, así que Jacob se dio cuenta que si Dios no lo bendecía de nada servía todo lo que él hacía, tenía que arriesgar todo lo que había ganado para apaciguar a Esaú y todavía no estaba tranquilo, no tenía seguridad, hasta que luchó con Dios y Dios le bendijo y le cambió el nombre a Israel, pasó de ser un engañador que se apoyaba en su fuerza, a ser un príncipe con Dios que es lo que quiere decir Israel, salió cojeando, ya no se podía apoyar más en el muslo, donde está la fuerza del hombre, ahora se apoyaba en la bendición de Dios, no era alguien que vivía no sólo una vida natural, sino una vida creyente, amén?

Miremos un poquito aquí al final, miremos como habla Dios cuando muere Jacob, ustedes saben que los hermanos vendieron a José, recuerdan? Y José fue a parar a Egipto, y ya hacia el final de Génesis en el capítulo 49 ya Jacob fue a ver a su hijo José porque ya se había revelado a sus hermanos y llegaron allá a Egipto, pero aunque estaban en Egipto por un rato, no era Egipto el lugar de bendición, entonces miren lo que dice el versículo 29, como habla Jacob a sus hijos a punto de morir, están felices en Egipto, son los parientes de José, pero dice: “Les mandó”, noten, un mandamiento de Jacob a sus hijos, ya les profetizó: “y les dijo: yo voy a ser reunido con mi pueblo.”, es decir, voy a morir y me voy a encontrar con Isaac, me voy a encontrar con Rebeca, con Abraham, con Sara y todos mis pariente, “voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres”, no aquí en Egipto, no aquí no es el asunto, “con mis padres, en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo, en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura”, allí es donde quiero que me entierren. Entonces ya todos los hijos de Jacob sabían que no quería ni siquiera ser enterrado en Egipto, él estaba ligado a aquella tierra y dijo: aunque me muera, me van a enterrar allá.

Pasando al capítulo 50, José, hizo la misma cosa, el hijo de Jacob que era el gran visir de Egipto, él sabía por las profecías que Dios había dado a Abraham que ellos iban a volver a esa tierra, tu descendencia Abraham, porque Dios es justo, es fiel, Dios le había dado las promesas a Abraham, pero Dios sabía que por 400 años iban a estar cautivos, entonces Dios se lo anunció y le dijo: mira Abraham, de cierto todavía no se ha completado la maldad del amorreo en esta tierra, yo no puedo juzgar esta tierra porque su maldad no ha llegado al colmo, entonces mientras ellos llegan al colmo ustedes van a estar cautivos 400 años en Egipto, pero de allá los voy a sacar con mano fuerte, los voy a traer a esta tierra, cuándo? Cuando sea la hora de juzgar el colmo de la maldad de los amorreos, como todavía los amorreos no habían llegado al colmo de su maldad, Dios esperaba, no los iba a sacar de la tierra antes de tiempo, Dios sabía a donde iban a llegar, cuando llegaran al colmo, dice: bueno ya se acabó, esta tierra ya sé porque se la tengo que dar a mi pueblo, debo continuar con ustedes, pero mientras no llegaran al colmo Dios los dejaba todavía un tiempo y su pueblo seguía sufriendo pero José sabía esa promesa, entonces José dijo así: Capítulo 50, verso 24: “Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará”, noten la fe que tenía José porque él había oído lo que Dios había hablado a Abraham, Abraham lo contaba, “Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob. E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará y haréis llevar de aquí mis huesos”, ni siquiera José quería seguir enterrado en Egipto, entonces tanto los huesos de Jacob como los de José tuvieron que ser llevados a aquella tierra.

Ahora pasemos a Éxodo capítulo 3 versículo 17, aquí en este capítulo está cuando Dios le aparece a Moisés, están los israelitas presos en Egipto, pero le viene Dios a hablar a Moisés y le dice, leámoslo desde el verso 13: “Dijo Moisés a Dios:” eso fue cuando estaba hablando con él en la zarza ardiente, “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿cuál es su nombre?” porque tantos dioses tenía el politeísmo que cada uno tenía su nombre, pensaban que éste sería uno más, “cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.” Ese es el único Dios verdadero, que tiene vida en si mismo, de sí mismo, los demás son demonios que se hacen pasar por Dios y engañan a las naciones. “YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, con él se me recordará por todos los siglos. Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado,” noten lo que decía José, Jehová os visitará y ahora Dios cumpliendo esas palabras de generación en generación, “os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel”. Entonces noten como Dios vuelve a insistir; su pueblo estuvo preso, pero había la profecía a Abraham que sería visitado, José tenía esa profecía, la confesaba, creía y llegó el momento de Dios cumplirla y entregarle la tierra, otra vez, la tierra, porque es que en esa tierra es que Dios va a comenzar a establecer su reino. Ahora ya no está trabajando más solamente con una familia, ahora está trabajando con dos tribus, esos clanes se volvieron tribus, ahora es una nación, Dios trabajando con una nación para poder bendecir a todas las naciones de la tierra, pero tenía que comenzar por el territorio y una nación que pudiera recibir al Mesías.

Ahora, antes de que entren en la tierra Dios comienza a darles órdenes de lo que tienen que hacer con esa tierra y vamos a Levítico capítulo 25 y luego capítulo 27. Quiero que pongan mucha atención: Noten, aquí está hablando Dios en el desierto, ya Israel salió con Moisés y están en el desierto, porque el libro de Levítico fue revelado todo al pie del monte Sinaí, es decir, después de que ellos tuvieron las jornadas primeras que las hemos estudiado ya, llegaron al monte Sinaí y allí en el Sinaí Dios reveló unas cosas tanto en el monte como en el tabernáculo y el libro de Levítico, como ustedes lo pueden comprobar, si repasan lo de las jornadas, fue revelado en esos casi dos años que estuvieron allí acampados al pie del monte Sinaí, todavía no han llegado a la tierra, pero ya Dios los está preparando para que cuando lleguen a la tierra no hagan como hacen los demás en la tierra, no, ellos van a establecer las medidas de Dios en la tierra, Dios les empieza a dar medidas para con la tierra, Dios comienza a establecer los principios de justicia del reino de Dios antes de que ellos entren la tierra, todavía no han entrado, pero ya Dios les está preparando, les está dando la ley, están apenas al pie del monte Sinaí que ahí fue donde se reveló Levítico y ahí está hablando Dios y miren como les habla Dios. Levítico capítulo 25 desde el 1, vamos a leer los primeros 7 versos que son una previsión de Dios para con la tierra: “Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:” miren donde fue esta revelación. “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová.” Ellos están agotando la tierra, están labrando mal la tierra, la tierra no está descansando, el biológico no se puede todavía recuperar y ya están plantando aquí y allí, van a agotar la tierra, no, no, la tierra tiene que guardar reposo para Jehová; ustedes también tienen que descansar; cada séptimo día descansen, recuperen fuerzas, ustedes, su pueblo, su vaca, su toro, su buey, sus siervos, todos tienen que descansar, la tierra también tiene que descansar. “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová;” para Jehová, noten, la tierra no es para que se haga en ella lo que ustedes quieran, abusando, explotando, para hacer las cosas de ustedes y teniendo muchos placeres con lo que le sacan a la tierra, no, la tierra es para mi. De Jehová es la tierra y su plenitud; mia es la tierra, en la tierra se tiene que establecer mi reino y la tierra tiene que descansar. “el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podará tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada,, no la segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer”, porque la tierra descansa, los nutrientes se reponen en el biológico, la capa viva de la tierra y siempre va a seguir produciendo, pero si ustedes explotan, explotan y explotan, van a agotar la tierra, después no les va a producir nada, hoy eso es lo que la gente hace, explota y explota la tierra hasta que ya no da mas, entonces ya no va a descansar un año, sino muchos años, por Israel no obedecer, Dios hizo descansar 70 años la tierra, porque ellos no obedecieron. Lo primero que Dios establece es el cuidado ecológico para con la tierra, pero ahora Dios establece un régimen de justicia; primeramente por Josué dice: la tierra se tiene que distribuir equitativamente, porque la tierra no es del que se la agarra, no, no, no. Cuántos son? Tantos. Bueno, lo va a dividir en tantas partes, la tierra se tiene que distribuir equitativamente por el número de las personas y se tiene que dar gratuitamente en nombre de Dios a los seres humanos, pero hoy unos pocos se agarraron todo y la mayoría quedaron arrinconados en lo que llaman “barrios de invasión”, pero los invasores fueron los que se agarraron todo, esos son los invasores.

Entonces miren como estableció Dios, desde el versículo 8, vamos a leer un poquito: “Y contarás siete semanas de años,” o sea siete septenarios, es decir, 49 años, “siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrá a serte cuarenta y nueve años. Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra”, todavía no se la habían tomado pero ya Dios está diciendo lo que tienen que hacer. “Y santificaréis el año cincuenta”, cada cincuenta años es un año especial, miren lo que tiene que suceder cada cincuenta años, “y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia”, noten, Dios no permitía que la tierra se vendiera a perpetuidad, Dios la distribuía equitativamente entre las personas, según el número de personas, el número de porciones de tierra agrupados por familia, gratuitamente, no había que pagársela al Estado, no el Estado era el que tenía dividir gratuitamente la tierra, el Estado cómo va a cobrar, si es un regalo de Dios para todos los seres humanos y aquí Dios está empezando por un pueblo, con Israel, para servir de ejemplo a todos, entonces qué pasa? Dios establece el jubileo, el año del jubileo todo el mundo vuelve a su tierra. Vamos a seguir leyendo, o les voy a resumir porque es muy largo, por causa del tiempo, después ustedes léanlo en su casa, el capítulo 25 desde el verso 8, qué pasaba? Dios prohibía que la tierra se venda, miren el verso 23: “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra”, o sea, Dios dice: miren, la tierra es mía, la tierra yo no te la estoy dando solamente a ti, Abraham, a ti Moisés, a ti Josué, a ti Caleb, no, no, la tierra es para todas las generaciones, entonces qué pasa? Pongamos que de los 50 años, tú ya llevas 20 años y ya no quieres trabajar tu tierra, entonces los 30 años que faltan hasta el año del jubileo, tú se la alquilas a otro y Dios dice cual es el precio del alquiler porque en la Biblia está revelado también el ciclo del santuario que es una moneda que no sube, ni baja, sino que es un valor permanente, el justo precio revelado por Dios en la Biblia, el ciclo del santuario, Dios sabe cuanto vale la tierra, esa moneda no va a subir, no va a bajar, porque tiene un valor revelado, establecido por Dios, equivalente con la siembra de tanto, según la siembra es el valor de la tierra, entonces el pueblo no podía vender la tierra a perpetuidad. Bueno, yo voy a vender la tierra, cómo la vas a vender a perpetuidad, si la tierra no es sólo tuya; si tu vendes la tierra, se la estás quitando a tus hijos y a tus nietos y a tus bisnietos, cuando nazcan tus tataranietos, van a nacer en un barrio de invasión porque no tienen tierra, tú no vas a vender la tierra porque la tierra no es sólo tuya, tú vienes por un ratico a la tierra y te vas pero yo quiero que le quede a tu hijo y después que le quede a tu nieto porque ustedes se van pero le tiene que quedar a tu bisnieto y después a tu tataranieto, nadie nacería deshredado en un barrio por allá en un montón mientras los demás están jugando golf en un gran campo, el barrio está en un morro, en una favela, como dicen en Brasil, no así no es. No vas a vender la tierra a perpetuidad; primero se me reparte entre todos iguales y segundo después que la repartan la hacen descansar cada siete años y tercero establecen el jubileo, cuando toquen la trompeta el día diez del séptimo mes, o sea el mes de tanim que es septiembre, entonces la tierra volverá a su heredero natural; si tú la tuviste que alquilar la tierra, te la tienen que devolver, otorgarás rescate a la tierra, puedes rescatar la tierra y si fue por necesidad, lo dice más adelante, estoy resumiendo, si tú tienes que alquilar la tierra con tus hermanos te conseguirás el dinero y pagarás el rescate, y a quien se la vendiste te la tiene que devolver porque si no unos van a tener mucha tierra y otros no van a tener tierra y si tú la vendes va a nacer desheredada tu descendencia, así que la reparten entre todos por igual y me guardan el descanso, y me guardan el jubileo. Cuando llegue el año cincuenta, se toca la trompeta y si tú alquilaste por veinticinco años, cobras veinticinco años según las cosechas que vas a tener; si vas a alquilar por treinta años, por cuarenta y nueve pero por más de cincuenta no puedes, al año cincuenta vuelve la tierra y si te moriste, vuelve a tu hijo; si se murió tu hijo vuelve a tu nieto; si no tuvo nieto vuelve a su hermano y Dios establece un orden para que la herencia en todo se mantenga y no haya miserables en la tierra, Dios estaba diciendo que había que hacer con la tierra. Antes de que lleguen, hagan así y no va a haber miserables entre ustedes, pero si no hacen así va a haber terror; ustedes van a plantar y otro es el que va a comer; ustedes van a edificar y otro es el que va a morar, van a ser solamente jornaleros, no dueños de la tierra, entonces Dios quería que todo su pueblo fuera dueño, entonces estableció la ley del jubileo para resguardar la herencia de los hijos, de los nietos, de los bisnietos, de los tataranietos, me entienden hermanos.

Dice: la tierra no se venderá a perpetuidad porque la tierra es mía, vosotros sois forasteros, extranjeros para conmigo, por tanto en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis rescate a la tierra, entonces noten como Dios ya estaba estableciendo en la tierra como se tiene que vivir en la tierra, saben qué? le dice Dios a Josué, lo estoy diciendo de memoria, la van a distribuir por suerte, porque claro, si no es por suerte alguno va a decir: bueno, yo me quedo con este pedazo y empieza la guerra, no, no, es Dios el que va a repartir por suerte. Ya dividieron, cuantos son? Son 150, 150 pedazos equivalentes, a quien le tocó el uno, por suerte, le tocó a fulano, Dios se la dio, aleluya! Segundo, por suerte, le tocó a fulano, aleluya! Tercer pedazo, le tocó a fulano, así lo estableció Dios, esa es la voluntad de Dios para con la tierra, esa es la ley de Dios. Claro que la gente tiene su propia ley, pero tiene también su propia consecuencia por eso; por eso hay miserables y hay terroristas, Dios dijo que habría miseria y terrorismo si no hacen como el dijo, léanlo en la lista de las maldiciones y verán.

Ahora pasemos al capítulo 27, vean como Dios quería ahora que su pueblo que recibía con esas bases de justicia la tierra, ahora como el pueblo se la entregaba a Dios; ahora cuando ya todo Israel tomaba la tierra, juzgaba a los pueblos por la maldad de los moradores que había allí y establecía el reino del Señor, establecía con justicia la distribución equitativa, por suerte, gratuita, con descanso de la tierra, con jubileo, asegurando la propiedad, sin vender la tierra, porque no se puede vender lo que es de los hijos y de los nietos, entonces los que tienen tierra, no la vendan, porque es de sus hijos, de sus nietos, asegúrenla para ellos. Capítulo 27, versículo 16, ahora miren como empieza Dios a reinar en la tierra, todavía no han llegado, pero ya Dios está diciendo como tenían que hacer: “Si alguno dedicare de la tierra de su posesión a Jehová,” noten, miren lo que Dios estaba esperando, que la gente le diera la tierra a Dios para que El pudiera hacer en la tierra lo que El quería; primero El la distribuye entre todos a ver quien se la consagra; primero se la da a todos, a ver si alguno se la consagra para que El haga como El quiere, entonces dice: “Si alguno dedicare” ah, entonces él puede dedicar la tierra a Dios, exactamente, cuando esa tierra es dedicada a Dios, es recuperada y cuando es dedicada, todavía no ha sido recuperada, la tierra es de Jehová, le pertenece a Dios, pero El no la quiere agarrar a la fuerza, Dios quiere que se la dediquen para que al dedicársela, se puede hacer ahí lo que Dios quiere. “Si alguno dedicare de la tierra de su posesión a Jehová, tu estimación será conforme a su siembra;” noten, lo que se pueda sembrar ahí es lo que vale la tierra, ese es el valor establecido por Dios; su estimación, la estimaci´pon de la tierra es conforme a su siembra, qué se puede sembrar en esta tierra? Pasto, yuca, papa, uchuvas, mora, etc. bueno, cuántas de mora se puede sembrar, cuanto pasto para cuanto ganado, entonces ese es el valor de la tierra, según su siembra, es decir, lo que se va a sembrar, eso es lo que vale la tierra, por un año, porque la tierra no se vende a perpetuidad, no, es por año, tú la puedes alquilar por diez años, por veinte, hasta el jubileo, en el jubileo tiene que volver a ti; si tú te moriste vuelve a tu hijo, ven? Entonces dice así: “un homer de siembra de cebada”, un homer es una medida de una capacidad que aparece al final de la Biblia, el sembrar eso, dice: “valorará en cincuenta siclos de plata”, noten Dios estableció el ciclo del santuario, el siclo de plata, la tierra vale según la siembra y una siembra de tanto, vale tantos siclos de plata, o sea Dios estableció el sistema económico revelado, distribución gratuita, equitativa de la tierra, descanso de la tierra, jubileo en la tierra y el valor o la estimación de la tierra es por cada año, según lo que se siembre y si se siembra un homer de cebada entonces son cincuenta siclos de plata; si son dos homeres son cien siclos de plata; si es medio homer, son veinticinco siclos de plata, ya nadie puede especular; Dios establece el precio justo, es esto lo que vale. “Y si dedicare su tierra desde el año del jubileo,” es decir, este es jubileo la dedico estos cincuenta años hasta el próximo jubileo, entonces dice: “conforme a tu estimación quedará” o sea, son cincuenta años, cincuenta cosechas, tantos homeres, tantos siclos, ese es el valor exacto que tiene la tierra. “Mas si después del jubileo dedicare su tierra”, es decir, no en el año uno, sino en el veinticinco, tiene que cobrar menos porque sólo quedan veinticinco cosechas para el otro jubileo, ven? “Si después del jubileo dedicare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación” es decir, si es la mitad, la mitad; si es la quinta parte, la quinta parte, “Y si el que dedicó la tierra quisiere redimirla,” dice: bueno, yo se la dediqué a Dios pero resulta que ahora quiero plantar ñame, muy bien, entonces “añadirá a tu estimación la quinta parte del precio de ella,” y la puede recuperar y plantar ñame, pero tiene que agregar la quinta parte, el quinto sagrado que es lo que se le dio a Dios, entonces se quedó otra vez sin tierra , pero entonces le queda un quinto, ahora ese quinto es de Dios, ahora Dios hará algo con ese quinto, algo que sea para extender su reino en la tierra, ven como se va extendiendo el reino de Dios? “y se le quedará para él. Mas si él no rescatare la tierra,” no, yo no la rescato, “y la tierra se vendiere a otro,” o sea, este se vendiere, quiere decir él no rescató la tierra, entonces la tierra se le vendió a otra persona, dice, “no la rescatará más”; es decir, solamente durante su período de cincuenta años él la puede rescatar, si él no la rescata porque la dedicó a Dios, entonces se le vendió a otro para que ese precio sea de Dios y Dios lo use en lo que es de El, y su reino con eso se extienda, ven como Dios va tomando la tierra si se la dedican, Dios puede decir: es mía, pero El no quiere eso, El quiere que se la dediquen, solamente ahí El siente que es de El, sí es mía, pero usted se la está robando. Cuando usted se la devuelve a Dios, Señor: haz lo que quieras y lo que necesite tu causa, entonces allí es de Dios, ven? Entonces dice: “no la rescatará más; sino que cuando saliere en el jubileo”, o sea, ya pasó el jubileo y él no la rescató, “la tierra será santa para Jehová, como tierra consagrada;” no la rescató sino que la dejó para Dios. Cuando llegue el jubileo, desde ese segundo jubileo en adelante, esa tierra es de Dios, ya Dios recuperó para sí ese pedacito. Continúa diciendo: “será santa para Jehová, como tierra consagrada; la posesión de ella será del sacerdote”, o sea, mis ministros serán los que harán con ella lo que sea necesario para mi causa, será el sacerdote, quién se la da al sacerdote? Dios, porque es de Jehová, se la robó Jehová? No, el que la se la quiera dedicar, se la dedicó, entonces ahora va a usar esta tierra para la causa de Dios. “Y si dedicare alguno a Jehová la tierra que él compró,” aquí cuando dice “comprar” es alquilar por años, por cosechas, “que no era de la tierra de su herencia, entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu precio señalado, cosa consagrada a Jehová. En el año del jubileo, volverá la tierra a aquel de quien él la compró”, porque ese comprar es solamente el alquiler durante los años hasta el próximo jubileo. Si era la tierra de otro, la puedo dedicar a Dios pero solamente hasta el tiempo del jubileo porque ahí tiene que regresar al que se la alquiló, o a su hijo, o a su nieto, pero si era la mía y no la rescato, esa se queda para Dios perpetuamente, pero si dedico lo que es de otro, solamente es del Señor hasta que el otro la recupere. Noten como Dios es respetuoso, pero Dios usará la tierra que se le dedique, entonces allí la tierra cuando se empieza a dedicar a Dios, empieza a ser recuperada por Dios, es decir, Dios empieza a recuperar de la tierra lo que el hombre le dedique. Dice: las naciones se fatigarán en vano, los pueblos trabajaron para el fuego porque la tierra, lo que Dios va a hacer con la tierra es que sea llena del conocimiento de su gloria.

Hermanos, estamos haciendo un seguimiento poco a poco. Vamos a un último pasaje, a Deuteronomio capítulo 12 porque esas son las instrucciones antes de tomar la tierra, entonces ya Dios les dijo lo que había que hacer con la tierra, amén? porque la tierra es para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo y aquí Dios está preparando a Israel y llega al capítulo 12 de Deuteronomio, último pasaje que vamos a leer hoy, Deuteronomio 12 desde el 1: “Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viviereís sobre la tierra. Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses”, es decir, nada de idolatría,”sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”, es decir, todos los demonios que eran los dioses falsos del paganismo tienen que salir, ahora se va a establecer el reino de Dios, nada de idolatría, nada de demonología, nada de demonolatría. “No haréis así a Jehová vuestro Dios, sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis”, es decir, en mi tierra que es la de ustedes, porque ustedes la conquistan para mi, allí en esa tierra ustedes van a establecer mi casa, un santuario para mi, yo voy a habitar en medio de ustedes. Qué tienen que hacer ustedes con su tierra? Edificar mi casa, mi reino. Entonces dice: “Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios”, es decir, eso que ustedes llevan, ustedes mismos se lo van a comer. “y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido. No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece,” porque mientras uno haga lo que bien le parece, así hay desorden. “porque hasta ahora no habéis entrado al reposo” ahora ustedes no están en reposo “y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios. Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros. Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová. Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que habita en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros”. Dios quiere ver su pueblo alegre, una familia, ven? La voluntad de Dios en la tierra como en el cielo.

Ahora, concédanme otros minutitos para no tomarles después otra reunión. Vamos a 1ª de Crónicas capítulo 22 , ahora ya están en la tierra, se tomaron la tierra con Josué, tuvieron sus vicisitudes, cuando eran fieles podían vivir tranquilos, cuando eran infieles Dios permitía que vinieran los filisteos, los madianitas, los babilonios y ellos sufrían hasta que hacían lo que Dios quería y Dios los libraba, cuando eran fieles, Dios los bendecía; cuando eran infieles eran oprimidos, toda esa es la historia de Jueces, después viene Samuel para establecer el reino y entonces viene David y ahora David va a preparar el lugar para levantar el templo que Dios dijo que había que levantarle, entonces llegamos donde David y ahora en el capítulo 22 desde el verso 2 se habla de los preparativos para el templo. Entonces leamos el verso 18 y pongamos atención a este verso, ahora es David tratando de reinar en la tierra, habiendo leído la palabra según el corazón de Dios, es decir, David no quería reinar en la tierra como él quería, no, él quería que la tierra donde él había sido puesto por rey en nombre de Dios, se hiciera lo que Dios quería, entonces noten la misión de Israel bajo la guianza de David que esa es una figura de Cristo y la iglesia porque David es la figura de Cristo y el pueblo de Dios es una figura de la iglesia.

Entonces miren lo que dice el verso 18 del capítulo 22 de 1ª de Crónicas; “¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano, dice David, “a los moradores de la tierra" y miren esta frase: “y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante de su pueblo”. Aleluya! Eso era lo que Dios quería cuando hizo al hombre. Hagamos al hombre y señoree, multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla, no lo hicieron, pero Dios comenzó a trabajar con Abraham, con Isaac, con Jacob, David y qué hizo David? Sometió la tierra, a quién? a Jehová. Aquí en esta tierra se va a hacer lo que Dios quiere, ven? Dios nos ha dado paz por todas partes, la tierra ha sido sometida delante de Jehová. Si no se hacía en la tierra lo que Dios quería, por qué Dios tuvo que desechar a Saúl? Porque él no hizo lo que Dios quería, Dios le decía que tenía que juzgar esto y él no juzgaba lo que estaba mal sino que lo perdonaba, entonces no aplicaba el juicio de Dios, no se hacía como Dios quería, pero David sí lo hacía. Entonces que se puede decir aquí? La tierra ha sido sometida delante de Jehová y delante de su pueblo, no es eso una maravilla?

Ahora, pasemos a 2ª de Crónicas capítulo 7. Ahora se muere David y queda Salomón, esa fue la era de oro de Israel. Vamos al versículo 14 primero y vamos a leerlo desde el 12 para tener el contexto: “Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio”, lo que Dios había dicho: Haréis un santuario donde yo escoja y eso fue lo que preparó David y culminó Salomón. “Si yo cerrare los cielos para que haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra”, noten, dice Dios que El es el que no manda la lluvia y que El es el que controla la langosta, “o si enviare pestilencia a mi pueblo”, es Dios el que envía pestilencia, no piensen que la pestilencia está suelta de la mano de Dios, Dios conoce la medida de todo lo que acontece, no dice el profeta: Quién será el que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? He aquí que de la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? Aún para lo malo, Dios tiene que dar permiso, o si no, no acontece. Por qué se lamenta el hombre en lo que sucede? Laméntese en su pecado porque por eso Dios está usando eso, no se lamente en lo que sucede, laméntese en lo que hace mal porque por eso es que Dios hace que sucede eso, no quiera cambiar las cosas, cámbiese usted y Dios cambia las cosas. Entonces dice: “Si se humillare mi pueblo”, este verso es tan conocido, pero será obedecido? “Si se humillare mi pueblo,, sobre el cual mi nombre es invocado, y orare, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados; y sanaré su tierra”. Ahora dice: “su tierra”, pero en el versículo 19 dice: “Mas”, o sea: “pero” “si vosotros os volviereis,” o sea, le dan la espalda es a Dios, “y dejaréis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adoraréis”, es decir, no poner a Dios en primer lugar sino lo que cualquier demonio tienta, “yo os arrancaré de mi tierra que os he dado” mientras yo se la doy es suya, pero si ustedes son justos sigue siendo mía, pero ya no suya, ven? Si ustedes se humillan, entonces yo sanaré su tierra, pero ustedes se rebelan muere mi tierra; “ yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre; yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Y se responderá: por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos”. Entonces hermanos, miren todo esto. Después viene la historia de Reyes, donde los reyes fieles tenían bendición, lo mismo que los Jueces; los reyes malos vivían corto y tenían problemas hasta que se fueron cautivos a Babilonia y luego Dios sacó un remanente para restaurar la casa y para preparar la venida del Mesías y cuando llegó el Mesías, el Señor Jesucristo dijo: El reino será quitado a este pueblo porque fue infiel y será dado a otro pueblo que haga la voluntad de Dios, esa es la iglesia. Entonces hermanos, todo eso es base para el reino. De Cristo en adelante el reino de los cielos se anuncia y los valientes lo arrebatan.

Orad: Padrenuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre y venga tu reino, y hágase tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo, y el pan nuestro de cada día, no el de tres años, sino el de cada día, porque nosotros queremos tener ya el de tres años o de 50 años, asegurar la vida, no, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy y perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos metas en tentación y líbranos del mal, porque tuyo es el reino, el poder, la gloria, por los siglos de los siglos, amén. Vamos a parar aquí.

Transcripción: Hermana Marlene Alzamora
Para revisión del autor

(4) LA SAL DE LA TIERRA

EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (4)

LA SAL DE LA TIERRA

Localidad de Teusaquillo

(11 de junio de 2004)

(Gino Iafrancesco V.)


Hermanos con la ayuda del Señor que está con nosotros, a quien nos encomendamos, vamos a estudiar la palabra del Señor, la serie del reino de Dios. Volvamos de nuevo un minutito sólo para comenzar a Mateo capítulo 13, sólo para recordar algo y a partir de allí dar continuidad; vamos allí al verso 10 debajo del título que la Sociedad Bíblica le puso allí: “Propósito de las parábolas”. El acababa de darles la parábola del sembrador y también había dado otras antes, no era la primera que daba: “Entonces, acercándose lo discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. El Señor hace un contraste entre vosotros, o sea, los creyentes, discípulos del Señor Jesús y ellos, o sea, los incrédulos. “a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene,” los discípulos tienen, nadie puede tener si no recibe al Señor, pero los discípulos son los que recibieron al Señor, entonces tienen, “a cualquiera que tiene le dará, y tendrá más;” o sea, el que recibió seguirá recibiendo, “pero al que no tiene,” o sea, el que no recibió, el que rechazó, “aun lo que tiene le será quitado”. No ha recibido al Señor, pero todavía tiene oportunidad en la tierra, pero si no recibe al Señor, le será quitado aún lo que tiene. “Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos;” no le cerraron los ojos, ellos han cerrado sus ojos, ellos mismos los cerraron, “para que no vean con los ojos,” los cerraron para no ver, por eso no van a ver, “y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane”, ellos no recibieron, no quisieron verlo ni oírlo, entonces no van a poder convertirse y sanarse. “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven;” aquí vuelve el contraste de vosotros, de los hijos, de los que tienen porque recibieron al Señor. “Bienaventurados vuestros ojos porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.” Oír lo que oís, por ejemplo, esas parábolas, es bienaventurado, oír esas parábolas y poderlas ver. Nos damos cuenta que aquí el Señor dice en el contexto de las parábolas: ¿Por qué les hablas por parábolas?” y él les dice: “a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”, o sea, el propósito del Señor al hablar por parábolas es para que sea claro para unos y oscuro para otros; ese es el objetivo de hablar en parábolas para que los que lo conocen a El, entiendan y los que lo rechazaron, no entiendan, ese es el objetivo de las parábolas, pero las parábolas por dentro que son? Los misterios del reino de los cielos. “a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos”, es decir, cuando yo estoy hablando en parábolas, estoy hablando para que los de adentro vean los misterios del reino de los cielos y los de afuera que rechazaron, pues como rechazaron, Jesús dijo, cuando el preguntó Judas Tadeo, en Juan capítulo 14: Señor por qué te manifestaras a nosotros y no al mundo?, Jesús les dijo porqué, dice: porque el que me ama, guarda mis palabras, yo le amaré, mi Padre le amará y vendremos a él y haremos con él morada, pero el que no me ama, no guarda mis palabras, El les explicó porqué no se manifiesta al mundo, porqué para los de afuera las cosas quedan oscuras, porque no aman al Señor, o sea, hay que amar al Señor para poder ver por dentro el misterio del reino de los cielos en las parábolas y Jesús consideró bienaventurados a los discípulos por ver lo que veían y oír lo que oían, poder oír las parábolas. Así que puesto que las parábolas tratan internamente de los misterios del reino de los cielos, necesitamos considerar esas parábolas para ser bienaventurados, amén hermanos?

Vamos a comenzar hoy por una, tengo en esta hoja la síntesis de esas palabras del Señor dichas en Mateo, registradas también en Marcos y registradas también en Lucas; las palabras que vamos a ver hoy fueron registradas por los tres evangelistas, pero cada uno de ellos por el Espíritu Santo, que es lo que tenemos que entender, por inspiración del Espíritu Santo, colocó cada uno de ellos colocó esas parábolas, esas palabras del Señor en un contexto diferente. Hay cosas que requieren un contexto, digamos, histórico cronológico para poder ser mejor entendidas y hay otras cosas que no. Por ejemplo, estas palabras que vamos a leer ahora, en Mateo aparecen en un contexto, en Marcos aparecen en otro contexto, en Lucas aparecen en otro contexto, son palabras acerca de lo mismo, pero ubicadas por el Espíritu Santo que inspiró a los tres, en diferentes contexto; esto no nos debe asustar, sino más bien nos debe alegrar, el hecho que esas mismas palabras no estén ubicadas en un contexto cronológico histórico, sino en diferentes situaciones de vida, nos ayuda a entender como los distintos contextos son para ser aplicadas las palabras a esos contextos, o sea que aunque ninguno de ellos coincide en el contexto en el cual cita estas palabras, eso fue inspirado por el Espíritu Santo, fue el Espíritu Santo el que inspiró a Mateo, ponerlo allí; a Marcos allí y a Lucas allí. Si vemos el contexto y los contextos diferentes quiere decir que esas palabras se pueden aplicar en diferentes contextos, o sea que eso nos enriquece más.

Voy a comenzar entonces, por Mateo capítulo 5, porque comenzando con el apóstol Mateo, ahí comienzan a aparecer las parábolas o el lenguaje parabólico, simbólico del Señor Jesús; ustedes saben que Mateo en el capítulo 1 empieza con la genealogía y el nacimiento de Cristo; luego en el 2 la visita de los magos, la matanza de los niños; luego en el 3 la predicación de Juan el Bautista y el bautismo de Jesús; en el 4, la tentación de Jesús en el desierto y el inicio de su ministerio; y en el 5, ya entra directamente en el tema del Señor Jesús, o sea en lo que se llamó: “El sermón del monte”, en donde los muchos temas que el Señor trató, que tiene que ver con el reino de los cielos, aparecen colocados por Mateo en el contexto del sermón del monte; entonces él comienza con las bienaventuranzas, sin mencionar allí parábola ninguna, porque las bienaventuranzas son muy claras, muy específicas, pero después inmediatamente de las bienaventuranzas ya empieza a hablar un lenguaje simbólico, en el verso 13 de Mateo 5 y eso es lo que hoy nos vamos a detener un poquito a considerar. Pidámosle al Señor que El nos hable más de lo que ya sabemos, porque a veces cuando pensamos que ya lo sabemos, nos cerramos a aprender más; así que al que tiene, se le dará más, entonces vamos a confiarnos al Señor para que nos dé más. Vamos a concentrarnos en el verso 13; la primera de las señales que el Señor usa aquí, o sea, el primer símbolo que el Señor utiliza en el contexto del sermón del monte, en el contexto del reino de los cielos; para entender el reino, lo primero que el Señor utiliza es el ejemplo de la sal. La sal de la tierra es lo que vamos a ver hoy, la sal de la tierra en los contextos que aparece: “Vosotros”, éstos son los de adentro, “Vosotros sois” y qué va a decir, qué palabra? Usó una palabra simbólica: “la sal”. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirva más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”. Bueno, Mateo lo ubicó en ese contexto.

Vamos a Marcos, en el capítulo 9, los versos 49 y 50, allí en ese contexto, el Espíritu Santo le recordó a Marcos estas palabras de Jesús, en un contexto diferente al de Mateo, pero por qué el Espíritu Santo se las recordó a Marcos en este contexto? Porque allí también tiene aplicación. Si ustedes se fijan en el contexto, desde el verso 42, es “Ocasiones de caer”; en el contexto dice: “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer,..... Y si tu pie te fuere ocasión de caer.... Y si tu ojo te fuere ocasión de caer,” en ese contexto de los tropiezos y de las caídas y del contacto con el mundo, el Espíritu Santo le recordó las mismas palabras que Mateo registró en el sermón del monte, ahora el Espíritu Santo se las recordó a Marcos en ese contexto y dice el verso 49 y el 50: “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”.

Vamos a completarlo con Lucas y después lo leemos todo integrado. Lucas capítulo 14, miren en qué contexto el Espíritu Santo le recordó estas palabras de Jesús, a Lucas, en otro contexto. El venía hablando de lo que cuesta seguir a Cristo: “Si alguno viene a mi, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” y luego habla ahí de la edificación y de la guerra: de un hombre que va a edificar y tiene que calcular bien los gastos antes de edificar o un hombre que va a la guerra y tiene que calcular para ver si puede ir a la guerra, en ese contexto; otro contexto, pero si ustedes ven el contexto de Mateo, el de Marcos y el de Lucas, aunque son diferentes, son complementarios, son contextos que tienen que ver con nuestra situación en el mundo. Entonces allí en ese contexto del capítulo 14 versículos 34 y 35: “Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga”. Entonces Jesús habla esas palabras y el Espíritu Santo le recordó a cada uno de los evangelistas, un aspecto de ellas para ser aplicadas en diferentes circunstancias y ahora vamos a integrar todas esas palabras del Señor Jesús, tal como las recordó Mateo, Marcos y Lucas, y en un solo texto.

Voy entonces a leer integrado, las palabras del Señor Jesús acerca de este misterio del reino, de lo que somos nosotros: “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será saldado con sal. Vosotros sois la sal de la tierra. Buena es la sal, pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? Mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Si se hiciere insípida, con qué se sazonará? No sirva más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojarán fuera. Tened sal en vosotros mismos y tened paz los unos con los otros. El que tiene oídos para oír, oiga”. A veces uno piensa que está oyendo, pero si El dijo: El que tiene oídos para oír, oiga, es porque a veces no oímos todo lo que se puede oír en estas cortas palabras del Señor, en el contexto del discipulado, en el contexto del significado del discipulado en el mundo, en el contexto de la responsabilidad y discipulado para con el mundo y su lucha con el mundo, el Señor dijo estas palabras; lo dijo en el contexto del reino de los cielos; lo dijo también en el contexto de seguir a Cristo, de una guerra, de una edificación y lo dijo también en el contexto que aparece allí en Marcos, todos teniendo que ver con la situación de nosotros los discípulos; nosotros somos la sal.

La palabra “sal”, en el hebreo es “melah” y estuve analizando la palabra sal en el hebreo y vi muchas palabras concomitantes, muchas palabras que se usan con la raíz de sal y tienen diferente significado, no todo tiene que ser con salado. La palabra “sal” en hebreo sirve para usar la palabra “mantener”, la palabra “preservar”, se usa la palabra “sal”, o sea, la sal sirve por una parte, para mantener, para preservar, es decir, para evitar que las cosas se descompongan, por ejemplo, a un pescado, a la carne, le pones sal y así la conservas mejor; si no tiene sal, se descompone más rápido, entonces una de las cosas que hace la sal, es mantener o preservar. Otra palabra que está relacionada con la sal y que Jesús habló, habla de “sazonar”, o sea, tiene que ver con el sabor. Una cosa es con preservar y otra cosa es con sabor. A propósito, yo le voy a pedir a mi esposa que me perdone hoy, hoy le faltó un poquito de sal a las empanadas, creo que eso fue providencial de Dios, justo hoy que vamos a hablar de la sal, porque la sal tiene que ver con el sabor. Si uno come algo que no está en su punto, no está bien sazonado, siente que algo falta, tú te quedas insatisfecho, la cosa no está en el punto; la sal es la que lleva las cosas a su debido punto, o sea, a su debida sazón, así que por favor, mi esposa no se enoje hoy, yo creo que Dios usó a propósito lo de hoy para ilustrar esto. La sal es la que da el sabor; si es demasiado, muy salado; si le falta, parece que uno no disfruta la comida, no disfruta las cosas, porque le falta un elementito, un poquitito más de sal; si tiene un punto exacto, tiene sazón, tiene saber. Entonces tiene que ver con preservación, mantenimiento y tiene que ver con sabor y con sazón, pero también algo sucede con la sal, un tercer asunto que la sal provoca; la sal despierta la sed. Cuando tú comes algo salado, te da sed, o sea que la sal tiene la capacidad de despertar la sed; todas estas cosas las hace la sal: preserva, sazona, da sabor y despierta la sed, todo esto es muy significativo, porque el Señor dijo: que nosotros somos la sal de la tierra, o sea que Dios quiere usar a sus discípulos, a su pueblo, primero para preservar, para evitar la corrupción. Si nosotros nos mezclamos con la corrupción, si no detenemos la corrupción, si nos dejamos llevar por la corriente del mundo, nos vamos haciendo insípidos, nos vamos haciendo inútiles, o sea que perdemos la calidad de sal. La sal pura aquella que es puro cloruro de sodio y nada más, es una sal que mantiene su sabor y que mantiene sus propiedades, pero a veces elementos extraños se mezclan con el cloruro de sodio y la sal deja de salar, pierde el sabor y pierde las propiedades, ya no conserva, ya no da sabor ni da la sazón, tampoco despierta la sed, que son las funciones principales de la sal. No nos habla eso a nosotros? Si el Señor dice que nosotros somos la sal y dice: “porque todos serán salados con fuego”, qué frase esa! El Señor dice que nosotros sus discípulos somos la sal, pero dice que seremos salados con fuego y eso lo dijo en el contexto de las ocasiones de caer. Qué quiere decir ser salados con fuego? Si nosotros no velamos sobre nosotros mismos, nosotros, yo, esto me lo predico primero a mi, voy a ser ocasión de tropiezo a otros, voy a ser ocasión de tropiezo por medio de lo que yo soy, por medio de mi conducta o voy a ser ocasión de caer a mi mismo, por medio de mi mano, por medio de mi pie, por medio de mis ojos; yo mismo puedo causarme una zancadilla a mi mismo o puede causársela a otros, en ese contexto ahí vino el Espíritu Santo y le recordó a Marcos el asunto de la sal, quiere decir que si nosotros escandalizamos porque no nos cuidamos, porque no nos medimos, quiere decir que nos vamos volviendo insípidos, nuestra sal ya no es pura, ya tiene elementos mezclados, los elementos del mundo. Si el mundo nos agarra, como vamos a preservar el mundo, si el mundo es el que nos está corrompiendo a nosotros. Si nosotros debemos ser sal, no debemos mezclarnos con el mundo, o sea, no debemos permitir que las cosas del mundo nos tomen. Yo me doy cuenta por ejemplo, una pequeña luchita con la televisión; quizá mejor no tenerla, pero bueno vamos a sacarla del rincón para ver el noticiero, pero bueno, después del noticiero vamos a ver el desafío 2004 y después quizá ver esto otro; después te vas acostumbrando y ahí te va dominando, te va dominando, te va dominando, gracias a Dios que paras, ojalá sea en el desafío, ojalá sea en el noticiero, ojalá no sigas a las de la noche, verdad? Eso lo digo como un ejemplo para estar vigilantes, yo mismo, y que cada uno de nosotros seamos vigilantes. Si el mundo nos introduce esos elementos, la fórmula del cloruro de sodio, se cambia, tiene elementos nuevos, las propiedades y el sabor se pierden. No podemos detener la corrupción que hay en el mundo, si nosotros mismos somos corruptos, por eso el Señor dice que seremos salados nosotros, seremos salados con fuego, ese fuego es el fuego de la prueba que nos habla 1ª a los Corintios capítulo 3, que la obra de cada uno de nosotros, será probada por el fuego, es decir, cuando Dios nos somete en una prueba en el fuego, es con la intención de salarnos en el sentido positivo, porque aquí se usa la palabra “salar” a estar salado, como estar con mala suerte, no, el Señor quiere es que tengamos sabor, que estemos en el punto, que estemos sazonados, porque si no, nos corrompemos y nos volvemos insípidos y nos volvemos inútiles para el Señor. Entonces hermanos, el Señor lo primero que habló después de las bienaventuranzas, fue este asunto, lo primero con lo que nos comparó, fue con la sal.

La palabra “sal” también se traduce melah en el hebreo y halah en el griego, se traduce “prudencia” y en el hebreo “polvo”, o sea, algo que se vuelve polvo, eso es también la sal; la sal también se hace como polvo; la palabra para polvo y para sal es la misma raíz hebrea, “melah”, eso que quiere decir? que para nosotros ser salados tenemos que ser hechos polvo; nuestro ego, nuestro amor al mundo, aquí habla de las manos, de los ojos, de los pies, para no meternos donde no tenemos que meternos; para no poner la mano donde no la tenemos que poner, ni poner la vista donde no la tenemos que poner, eso es para no ser tropiezo a nosotros mismos y no ser tropiezo a otros, que seamos personas incorruptibles; si somos incorruptibles, podemos cumplir nuestra misión en el mundo de ayudar a preservar al mundo de la corrupción. Varios hermanos lo han dicho en la historia de la iglesia y yo también lo he dicho por mi mismo, porque lo he visto por mi mismo, con la ayuda del Señor, de que si no fuera porque todavía está la iglesia en la tierra, yo pienso que este mundo ya hubiera sido destruido por el Señor, por qué? porque el Señor le dijo a Abraham que no destruiría a Sodoma, si encontrara cincuenta, treinta, veinte justos y fue Abraham bajando, bajando y llegó hasta diez. Dijo el Señor que si hubiera encontrado esos diez, por esos diez, él no hubiera destruido a Sodoma y Gomorra, pero ni siquiera había diez, entonces destruyó Sodoma y Gomorra, entonces si la iglesia no estuviere en este mundo, la corrupción de este mundo sería tal, posiblemente ya estaría destruido, pero todavía está la iglesia y la iglesia todavía tiene que madurar y todavía tiene que ser edificada, a la estatura del Señor Jesús, entonces el Señor por amor a la iglesia, El no destruye todavía el mundo, pero entonces la iglesia debe entender quien es ella, donde nosotros estamos, nosotros somos sal; si en nuestro trabajo hay corrupción, nosotros no podemos ser corruptos con nuestros compañeros; si en el colegio hay corrupción, nuestros muchachos no pueden ser corruptos en su colegio, en la universidad o donde estén, o en el país, es decir, uno de los misterios del reino, es la presencia de la iglesia como sal en el mundo, eso dijo el Señor que era su reino, no dejar que las cosas se destruyan, se deshagan, se corrompan por estar ahí presentes y por eso hay que aprender a decir no cuando hay que decir no, y hay que aprender a decir la verdad cuando hay que decir la verdad y destapar la olla cuando hay que destaparla y evitar que haya corrupción; claro, hacerlo en ese punto, no demasiado, ni tan poco, como dice el dicho: la vela no hay que ponérsela al santo, no muy cerca porque lo quema, ni muy lejos que no lo alumbre, no creemos en idolatría, pero vale la ilustración, es decir, sabor. La primera cosa es incorrupción, preservación, mantener para Dios lo que es de Dios; lo segundo, sabor, sazón, entonces dice allí el Señor: Todos serán salados con fuego, es decir, para que adquiramos el sabor que Dios quiere que adquiramos, porque cual es el sabor que encuentran las personas en nosotros? Desgraciadamente no estamos en su punto; a veces somos demasiado amargos, a veces demasiado picantes, a veces demasiado dulces; hay que ser dulce, pero no demasiado, hay que tener el punto exacto. A veces personas que son muy duras, el Señor les pone pruebas para que sean un poco más comprensivos, más misericordiosos, porque son duros, porque no se han puesto el zapato de los otros, entonces el Señor le permite que le apriete bien el zapato para que aprenda a comprender lo que le duele al otro su zapato. Entonces al que es muy duro, el Señor lo pone en el fuego para ablandarlo, pero el que es demasiado blando, demasiado cobarde a veces, que para donde va Vicente para allá va la gente, entonces el Señor lo pone a ser valiente, a poner cara de león cuando quisiera salir corriendo, el Señor lo pone en las circunstancias donde no quiere para que aprenda a ser valiente y aprenda a decir sí y poner los puntos en las ies cuando hay que decir sí, y aprenda a decir no, cuando es no; somos de diferentes temperamentos, entonces el Señor nos tiene que colocar distintos fuegos para cocinarnos, o sea, para salarnos; todos serán salados con fuego, todos, allí no se queda ninguno. Y todo sacrificio será salado con sal; algunos manuscritos tienen la primera parte de la frase, otros tienen la segunda, otros tienen las dos, el Textus Receptus tiene las dos partes en uno. Todo sacrificio será salado con sal, o sea, si se le va a ofrecer a Dios algo, no se le puede ofrecer corrupto, ni se le puede ofrecer insípido, o sea que lo que le ofrecemos a Dios, tiene que ser puro, incorrupto, tiene que ser algo con sabor, con sazón, que no le quede faltando, que no le quede sobrando. “Todo sacrificio será salado con sal”. Esta frase proviene de Levítico.

Vamos al Libro de Levítico capítulo 2, versículo 13, vamos a ver como ya Dios desde el Antiguo Testamento estaba introduciendo esta figura para uso del Señor Jesús. Capítulo2, voy a leerlo desde el versículo 11 para tener el contexto, vamos a leerlo hasta el 13, incluso podemos leerlo hasta el 14 porque el contexto lo amerita. “Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura;” la primera cosa es que lo que le ofrezcamos al Señor, tiene que ser sin levadura, qué hace la levadura? La levadura infla las cosas más allá de su realidad, puede ser un poquitito así de harina, pero con bastante bromato de levadura, parece que está inflado, es un sanduche de aire, la levadura es eso y el Señor Jesús también habló de la levadura de los fariseos que es la hipocresía, o sea, aparentar lo que no es, eso es la levadura. Entonces dice: “Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura;” o sea, con hipocresía, es decir, hay que ser sincero, confesar los pecados con verdad y segundo “porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel,” es decir, no hay que venir con melosidad al Señor, el Señor no quiere que se ofrezcan cosas con miel, ni con levadura, es decir, cosas exageradas, falsas, que no son auténticas, que no están en su medida de realidad, “de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová”, o sea, una cosa leuda y una cosa melosa es una cosa que no está en su punto, no está en la sazón debida; por eso a veces darle manivela a las cosas en un culto, está mal, tiene que ser en una fe sincera, en una verdadera fe, no en algo meramente emocional. Entonces dice así: “Como ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová”, es decir, el Señor es comprensivo. Bueno, ustedes apenas están comenzando, es lo primero que ofrecen a Dios, Dios lo va a tolerar, no se va a morir todavía, “pero no subirán sobre el altar en olor grato”, eso no le huele bien a Dios, la hipocresía y la melosidad, eso no le huele bien, entonces cómo tiene que ser? “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes,” es decir, la sal es para que no haya corrupto y para que las cosas estén en su punto real, en su sazón, “y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto” y miren aquí que la palabra sal se refiere al pacto, “la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”. El Señor relaciona la sal con el pacto. Este gran pintor Leonardo Da Vinci pintó la cena del Señor y allí aparece Judas con el salero tumbado, si se fijan en el cuadro, delante de Judas está el salero pero tumbado, quiere decir que él era el traidor, que no fue leal, entonces por eso tumbó el salero, él era corrupto. Entonces fíjense que la sal se relaciona con el pacto y el pacto se relaciona con alianza y alianza se relaciona con relaciones. El Señor dijo que tenemos sal nosotros mismos, que tenemos que tener paz unos con otros, eso qué quiere decir? relaciones, o sea, la sal es el punto sazonado de la relación, una relación sabrosa, una relación en su punto, que no quede el sentimiento que está faltando algo o que está ya demasiado, porque a veces nos cargamos demasiado y a veces nos escabullimos demasiado, entonces la sal del pacto le da el sabor a la ofrenda. Y el 14 dice: “Si ofreciereis a Jehová ofrenda de primicias” o sea, cosas cruditas, verdes, “tostarás al fuego las espigas verdes”, noten porque con el fuego serán saladas, cosas verdes, cosas inmaduras, no suben al Señor en olor grato, tiene que ser tostadas al fuego, “y el grano desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias. Y pondrás sobre ella aceite,” o sea el Espíritu, “y pondrás sobre ella incienso”, levadura no, miel no, sal sí, aceite sí, incienso sí, o sea, lealtad, alianza, el Espíritu y también incienso, oración.

Pasemos a Números 18, versículo 19: “Todas las ofr3ndas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti,” o sea, para el Señor Jesús, “y para tus hijos”, porque Aarón es el Sumo Sacerdote, figura de Cristo, y sus hijos figura de la iglesia, “y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová”, noten esa expresión, o sea, cuando le damos algo al Señor salen beneficiados los hermanos; si estoy mal con el Señor, sufren mis hermanos; si me reconcilio con Dios, salen ganando mis hermanos, mi relación con los hermanos mejora, si mejora mi relación con Dios. Pacto de sal, alianza de sal, eso es lo que significa también la sal. Otra cosa más: preservar, mantener, dar sabor, despertar la sed y pacto, alianza, relaciones en su punto apropiado.

Ahora pasemos a Deuteronomio capítulo 29 y vamos a ver unos versículos del contexto de la sal, 29:23, aquí aparece la sal en un contexto serio. Cuando las personas no tenían sal, eran castigadas con abundancia de sal, es decir, si un pueblo no era fiel al Señor, ni era fiel entre sí mismo, se le sembraba de sal al pueblo, qué cosa! Porque le faltó sal, hay que compensar salándolo, todos serán salados con sal, entonces hermanos, el Señor tenga misericordia si nos estamos quedando cortos o yendo demasiado, abusando demasiado, necesitamos ser salados para llegar al punto de sal. Leo desde el verso 22: “Y dirán las generaciones venideras; vuestros hijos que se levanten después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella tierra”, porque hay plagas? “y sus enfermedades de que Jehová la habrá hecho enfermar”, Jehová habrá hecho enfermar con enfermedades, hay plagas y enfermedades, por qué? “(azufre y sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová destruyó en su furor y en su ira); más aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira? Y responderán: por cuanto dejaron el pacto”, es decir, no tuvieron sal, “dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. Por tanto, se encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;” y aquí aparece la sal como una de las maldiciones; la sal en la tierra que la hace improductiva.

Saben cuál es la primera mención que hay de la sal en la Biblia? La mujer de Lot, o sea, ella no estaba salada, ella debía haberle dado las espaldas a Sodoma, ya Dios iba a destruir Sodoma, ella salió de Sodoma, pero su corazón se quedó en Sodoma y no tiene que mirar atrás, no tiene que poner la vista, ni el corazón en Sodoma, y Lot salió, las hijas salieron, pero la mujer de Lot, dio la vuelta a mirar, su última miradita, a ella le faltó sal, entonces se quedó salada, convertida en estatua de sal, esa es la primera mención de la sal, o sea que la sal es para evitar la corrupción, no hubo ahí corrupción? Entonces tiene que haber sal, cuando hay corrupción, hay sal.

Pasemos entonces también al 2º libro de los Reyes, capítulo 2, versos 20 y 21, aquí tenemos un ejemplo del uso de la sal por Eliseo, vinieron los hombres de Dios que andaban con Eliseo y buscaron un lugar para vivir allí, verso 19: “Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve, mas las aguas son malas, y la tierra es estéril.” Ah, entonces hay un problema, hay aguas malas y esterilidad. “Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva,” esa es figura de Cristo, el nuevo hombre, “y poned en ella sal.” La vasija nueva con sal, es el sabor de Cristo, ven? “Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá mas en ellas muerte ni enfermedad”, o sea, la sal deteniendo la enfermedad y la muerte, la corrupción. Qué figura preciosa esta de Eliseo, usando la sal para purificar las aguas y la tierra.

Vamos a 2º libro de Crónicas capítulo 13, versículo 5, es el contexto del rey Abías, leámoslo desde el verso 4: Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim,” o sea, se habían dividido las dos tribus de las diez tribus, Jeroboam se llevó diez tribus, armó su reino allá a su manera, se quedó Judá con Benjamín, manteniendo la línea del Señor por amor de Dios a David. “Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim, que está en los montes de Efraín,” o sea, hacia Samaria, “y dijo: Oídme, Jeroboam y todo Israel. ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal?”, o sea, ellos no estaban siendo fieles, Dios le dio el reino a David y a sus hijos, y ellos se fueron y dijeron: cada uno a su casa, no tenemos parte en David, hicieron las cosas a su manera, no guardaron el pacto. Hasta hoy están perdidas las tribus que no fueron fieles al pacto de sal, hasta hoy se habla de las diez tribus perdidas, por eso ya no se habla de los israelitas, sino más de los judíos, porque las tribus fieles que quedaron fueron Judá y Benjamín, los demás se mezclaron con los gentiles, amén.

Pasemos al libro de Esdras, capítulo 6, versículo 9, haciendo el seguimiento de lo que la palabra nos habla de la sal. Noten aquí era el tiempo de restauración, se iba a reedificar la casa de Dios, entonces Dios prosperó a Esdras y a los que estaban con él, moviendo el corazón de los reyes para que los reyes ofrendaran para la causa de Dios, por eso al 2º libro de Macabeos y a Esdras se les llama las cartas de los reyes sobre las ofrendas, ese es el nombre que en el libro 2º de Macabeos se le da al libro de Esdras, y aquí está una de esas cartas y dice desde el verso 8, esto es la orden que dio Ciro para que el pueblo restaurara la casa, verso 7: “Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judíos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. Y por mi (eso es por Ciro) es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra. Y lo que fuere necesario,” ahora, qué es lo que es necesario para la obra de la casa de Dios? “becerros, carneros y corderos para holocausto al Dios del cielo,” eso es figura de Cristo, “ trigo,” es figura de Cristo, “sal,” figura del pacto, se dan cuenta? Del nuevo pacto, “vino”, figura de la sangre de Cristo, “y aceite”, figura del Espíritu Santo, eso es lo que es necesario para edificar la casa y ofrecer a Dios sacrificio, dentro de esas cosas, hay en el corazón de ellas, “sal”, “conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno, para que ofrezcan sacrificios agradables”, tienen que tener sal, “agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos”. Se aclara que el de Darío aparece en el verso 1 y Darío se basa en el de Ciro que es el verso 3, o sea primero fue Ciro, sobre el de Ciro, Darío, sobre el de Darío, Tatnai gobernador y Setar-boznai.

Vamos al capítulo 7:22 de Esdras, desde el 21: “Y por mi, Artajerjes”, aquí habla también Artajerjes, “rey, es dada orden a todos los tesoreros que están al otro lado del río, que todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda prontamente, hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, y cien batos de aceite; y sal sin medida”, ahí vemos el lugar de la sal en la edificación y los sacrificios.

Libro de Job capítulo 6, verso 6; yo pienso que lo que dice aquí Job nos hace pensar en lo que leíamos que el Señor Jesús decía al principio, Job pregunta: “¿Se comerá lo desabrido sin sal?”, o sea, cuando una cosa está desabrida nadie se la quiere comer, todo el mundo busca un poquitito de sal para darle sabor, entonces eso que pregunta por el Espíritu Santo Job, “¿Se comerá lo desabrido sin sal?” es lo mismo que dice el Señor, tened sal en vosotros mismos, sea vuestra palabra sazonada con sal, como dice Pablo en Colosenses 4:6, tened paz entre vosotros, porque si no somos desabridos.

Pasamos a Ezequiel capítulo 16 versículo 4, el Señor hablando de la infidelidad de Jerusalén, dice: “Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas”, o sea, que la criatura cuando nacía, la purificaban con sal.

Seguimos en Ezequiel 43:24, desde el 23: “Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada;” eso es figura de Cristo, sin pecado, “y los ofrecerán delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová,” después de expiar, o sea, la expiación es por culpa de lo que nosotros hicimos, debemos ser perdonados y nuestra culpa debe ser llevada, después de eso viene el holocausto que es para Dios, o sea, no sólo nosotros necesitamos ser perdonados, es necesario también que Dios, su justicia, su gloria, su santidad, sean vindicadas y eso es lo que representa el holocausto, también se le pone sal al holocausto, aunque el holocausto no lo come el sacerdote, se lo come Dios, con sal, amén hermanos.

Volvamos ya para terminar a las palabras de Jesús con todo este bagaje de fundamento que vimos en el Antiguo Testamento: “Todos serán salados con fuego”, es decir, la prueba, la prueba que pase cada uno es con el objetivo de que tenga sabor porque estamos desabridos. Todo sacrificio será salado con sal, por eso nos fuimos a Levítico y seguimos todo el Antiguo Testamento. “Vosotros sois la sal de la tierra”, o sea, nosotros debemos evitar la corrupción, debemos dar sabor y debemos despertar sed; las personas que nos conozcan deben recibir sed de conocer al Señor; si somos desabridos, nadie va a tener ganas de seguir al Señor, sólo si percibe algún sabor de Dios, alguna sazón de nosotros, va a querer buscar a Dios, si no se va a sentir que algo falta o algo sobra, que está fuera de sazón, amén? También la sal del pacto, la alianza, relaciones, tener paz unos con otros. Buena es la sal, aunque a veces se usaba para corregir, como en el caso de la mujer de Lot y algunas ciudades, y la ciudad de la sal que es varias veces mencionada en la Biblia, sin embargo, “Buena es la sal, pero si la sal se desvaneciere,” o sea, la sal pierde el sabor, pierde las propiedades cuando se le mezclan cosas, es decir, cuando nos dejamos invadir por lo del mundo, vamos poco a poco perdiendo el sabor, perdiendo la separación como pasó con Sansón. Mientras Sansón tenía en cabello largo que era la señal de nazareo, que quería decir separado para Dios, él tenía fuerzas, pero el día que le cortaron el cabello, es decir que perdió su separación para Dios, ese día perdió la fuerza. Cuando nos separamos para Dios tenemos fuerza, por eso Abraham vivía en el monte y tenía fuerzas para librar a Lot que estaba en Sodoma, Lot no se podía ayudar porque él estaba en Sodoma, estaba metido en el mundo, Abraham porque estaba fuera podía librarlo, pero si Abraham hubiera vivido con Lot en Sodoma hubiera sido cautivo también, lo mismo pasa con nosotros; si mantenemos nuestra separación para Dios, guardándonos de la contaminación del mundo, que viene poquito a poco, nos va tomando, tomando y tomando hasta que nos destruye la vida de oración, nos destruye la vida de lectura de la palabra, nos destruye las ganas de evangelizar, de servir al Señor y vamos siendo poco a poco acomodados al mundo, considerando que eso es lo normal y realmente es la muerte. Entonces mientras Sansón estaba separado con su cabello de nazareo, tenía fuerzas, tan pronto él perdió su separación, le cortaron el cabello que era su nazareato, su separación para Dios, perdió la fuerza; la persona se queda sin fuerza espiritual cuando no se separa para Dios, por eso hay que tener sal, separarnos para tener fuerza, si no, el mundo nos va a considerar igual que ellos o quizá peores; a veces hacemos cosas peores para blasfemar el nombre del Señor o hacerlo blasfemar por los de afuera.

“Si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?” cómo se va a salar, la sal? Si la sal somos nosotros mismos, el mundo no es la sal. Si la iglesia es la sal y si la iglesia se corrompe con el mundo, cómo va a ser salada la iglesia? Quién la va a salar? Si ella misma es la sal y luego dice más: “Si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis?” Está hablando de lo mismo y luego dice: “Si se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?” ahora no sólo con qué sazonará la sal, si no con que se va a salar el mundo, si la iglesia se corrompe, ven? “no sirve más para nada”, eso si que es peor, fíjense que el Señor a los levitas en Malaquías y esto lo quiero leer literalmente, prefiero no decirlo de memoria, sino leerlo. Vamos a Malaquías donde el Señor habla allí a los levitas. Malaquias, capítulo 2, vamos a leer desde el versículo 7: “Porque los labios del sacerdote” y aquí acordémonos que la iglesia son los sacerdotes del Dios Altísimo, un pueblo sacerdotal para Dios; el mundo no está sirviendo a Dios ni tiene acceso a Dios, la iglesia que es el real sacerdocio tiene acceso a Dios, para llegar donde El y salir en nombre de El a anunciar sus virtudes, entonces dice: “Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría,” es decir, no ponernos con chistes necios ni boberías, sabernos guardar, retenernos de caer en necedades, “y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Mas vosotros os habéis apartado del camino;” o sea, la sal se desvaneció, “habéis hecho tropezar a muchos en la ley”, ahí está el contexto de ocasiones de caer, “habéis corrompido el pacto de Leví”, ven? la sal ya no está deteniendo la corrupción, al contrario, está corrompiendo. Dice el verso 9: “Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas”. Donde hay acepción de personas, allí hay corrupción, entonces qué pasa? Si no mantenemos la rectitud, entonces nos corrompemos y el mismo pueblo no nos va a respetar más, entonces lo que dice acá: “Si se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? No sirve ya más para nada, si no para ser echada fuera y hollada por los hombres” Saben qué dice el Talmud, el Talmud es el libro de los judíos, ellos cuentan que cuando ofrecían sacrificios, pues había que salar, la sal con los sacrificios, pero entonces cuando había una sal ya corrupta, una sal mezclada que perdió su sabor y sus propiedades, la tiraban al piso y la ponían en las escalas para que la gente no se resbalara. Cuando los escalones eran resbalosos le ponían la sal que no servía para que todo el mundo pisara sobre esa sal y no se resbalara, entonces Jesús que conocía esa enseñanza del Talmud, porque él vivía en el contexto de los judíos, El dijo: “no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”, es decir, la gente no va a respetar a los cristianos, si ven que los cristianos son iguales de corruptos que cualquiera, “ni para la tierra ni para el muladar”, es decir, ni siquiera sirve de abono, si le echa a la tierra, va a hacer todo lo contrario.

Yo me acuerdo de un hermano, Daniel Espínola, nos contó que cuando él era niño y vivía en el campo, sus padres eran agricultores y sembraban cosas, y una vez la mamá lo mandó a comprar sal y él tenía que caminar por esas veredas para llegar al pueblito a comprar sal y él decía: mi mamá siempre comprando sal, ya plantamos papa, plantamos yuca, plantamos plátano, tomate y naranja, voy a plantar sal, él era un niño y agarró al lado de un árbol, y llenó de sal el árbol para plantar sal y no tener que ir a comprarla al pueblo. Al poco tiempo cuando pasó de nuevo, el pobre árbol se había destruido todo, mató el árbol.

Entonces: “ni para la tierra sirve” la sal, y ahora: “ni para el muladar”, el muladar es el basurero, “la arrojarán fuera, tened sal en vosotros mismos”, o sea, uno mismo debe evitar dejarse vencer por la corrupción, por la falta de sabor, por la deslealtad, ser persona de tropiezo en vez de despertar sed en otros de buscar a Dios, “tened sal en vosotros mismos y tened paz los unos con los otros”, sal, pacto de sal, buenas relaciones, “tened paz los unos con los otros. El que tiene oído para oír, oiga”, ojalá seamos los que oímos al Señor Jesús esta parábola de la sal de la tierra.

Vamos a dar gracias al Señor.

Transcripción: Hermana Marlene Alzamora
Para revisión del autor.
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